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Se
ha contagiado del virus sistémico “Wacko” que ataca las pantallas
chicas del orbe sobre quienes se creen líderes inmortales. Existen
los de trayectoria conocida: “Wacko Jacko” el sensible, que le
gusta dormir con niños de la calle del mundo, “Wacko Saddam” que
le reza a Osama Bin Laden, “Wacko Mugabe” que no se cansa de engañar
a su gente, “Wacko Castro” que ya hizo bastante y busca relevo y
por último el nuestro “Wacko Chavo”, el aprendiz que quiere
relevar al anterior. Sujetos que se contagiaron por los intermedios
del exhibicionismo, resentimiento, el trasnocho y egoísmo político.
Aunque uno de ellos, por desespero ha invertido cuantiosas sumas de
dinero en cambios de su
fisonomía, no se puede ocultar la enfermedad. |