Violacion
LAGRIMAS, SOLEDAD Y RABIA
VIOLACION, UN CRIMEN
 
El pasado mes de febrero la última Miss Mundo del      siglo, Linor Abargil, confesó ante la opinión pública que había sido violada durante su estadía en Roma, poco tiempo antes de la competencia que la coronara
como la mujer mas bella del planeta.
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Los medios israelíes no tardaron en hacerse eco del caso, y explicaron que las copiosas lágrimas de la joven (al momento de recibir el cetro) no fueron sólo de emoción sino también de redención y alivio. Abargil abrió, de esta manera, una puerta a muchas jóvenes que sintieron también la necesidad de romper años de silencio y desnudar la verdad.
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La violación es un acto de violencia que atenta contra el individuo afectando su "yo", físico y mental, es una vivencia traumática para la víctima. En casi todos los países sus leyes consideran que se comete un acto de violación cuando se obliga a una persona a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento, recurriendo a la fuerza, amenazas, u otras artimañas.
 
En ese sentido cuando una mujer es violada se ultrajan todos sus derechos sobre su cuerpo, como también se le coarta la libertad de elegir su objeto sexual.
 
Si hacemos un paneo sobre las estadísticas de denuncias de crimeneas de violación en países desarrollados y también en algunos en vías de desarrollo, tenemos que todos los años la policía recibe entre 250 y 350 denuncias por violación, una cifra que según los especialistas en la materia comprende sólo entre el 10% y el 20% del total de los casos. "Una constante en la mayoría de las víctimas es el miedo consecuente, los sentimientos de culpa y el temor a una venganza del violador, elementos que las hacen preferir guardar el secreto.
Si estudiamos esas misma estadísticas podemos dar números al respecto, basados sobre todo en estudios de organizaciones no gubernamentales y Centro de Ayuda a Mujeres, las cuales explican que un 77% de los casos de violación se producen en el seno de la propia familia.
"Una de cada cuatro niñas y uno de cada siete varones sufren actos de violencia sexual", y detallan y agregan que en los últimos tiempos la edad de las víctimas ha disminuido en forma considerable. Pero no es un fenómeno que convierte a estas sociedades del fin de un siglo, en más violentas, más peligrosas, ya que es importante señalar y alertar que el hecho de que los diarios cubran este tipo de noticias obedece a que la violación de niños (incluso a manos de otros niños) se torna más morbosa y por ende más interesante para la prensa y la opinión pública.
 
Uno de los aspectos más escabrosos de esta problemática lo constituye el incesto. Como ejemplo tomaremos una estadística israelí, en ella vale destacar que de las diez jóvenes que en este momento son atendidas por una organización de ayuda, ocho fueron atacadas por miembros de su familia - padres, hermanos, tíos o primos -, lo que habla de la presencia aún en estos días, de una práctica que muchos optan por barrer debajo de la alfombra, y esto como podemos ver es una realidad de un país altamente desarrollado, con normas morales y éticas y con una gran religiosidad en su población.
 
Es así que gran parte de las veces "todo queda en familia", ya que también son muchos los casos (la mayoría no denunciados) de mujeres que son violadas por sus propios maridos.
 
En Israel (por ley israelí sancionada en 1978), y en muchos otros países, todo hombre que obliga a su mujer a mantener relaciones sexuales por la fuerza comete un delito. Un tema muy delicado para muchas mujeres, que por lo general no se atreven a aceptar y a ‘confesar’ este tipo de situaciones, mientras que en cambio, intentan suavizar la gravedad del cuadro
 
Un hecho constante: El estado de shock
 
Tomando en cuenta que un alto porcentaje de las víctimas son jóvenes que aún no se han iniciado en la vida sexual, los especialistas aclaran que su recuperación es mucho más lenta y dolorosa que la de mujeres adultas. Sin embargo, por lo general todas reaccionan de la misma manera: el 90% sufre la consecuencia del shock, se quedan congeladas, no pueden moverse ni reaccionar ante el embate del victimario. "Sólo dos de las tantas mujeres que atendí en el servicio pudieron defenderse: una rompió una mesa en la cabeza de su jefe, mientras que la segunda pudo escapar tras propinar al atacante un golpe en los genitales", relata una voluntaria.
 
De acuerdo a un levantamiento realizado en los Estados Unidos a fines de la década del 70, en el que se entrevistaron 92 mujeres que llegaron al área de Emergencias de un hospital tras ser violadas, dos tercios de las mismas dijeron que les fue imposible contraatacar al victimario, quien mantuvo el control de la situación. Otras, explicaron que intentaron apaciguar, despertar la compasión del atacante, y la minoría se esforzó por defenderse y escapar, sin resultados.
Un 50% de las violaciones son cometidas por hombres que se encuentran en una posición de fuerza o de control en relación a la mujer, un 40% por victimarios que canalizan mediante este acto enojo o venganza, y un 5% por psicópatas.
 
La trabajadora social Lital Butra, quien trabaja con jóvenes en el departamento de Promoción Social de la municipalidad de Beer-Sheva en Israel, argumenta que si bien se observa un aumento en el número de violaciones, también los medios de comunicación publican con mayor asiduidad este tipo de noticias. "Hoy todo el mundo tiene conciencia de los alcances de la problemática. Por ejemplo, en las escuelas los docentes están más alertas para detectar cuándo una niña o un niño presentan muestras de maltrato o violencia. Y no sólo detectan este tipo de hechos, sino que los denuncian. En el pasado, todo quedaba dentro de las cuatro paredes de la escuela", dice. Butra destaca que en casos de incesto las posibilidades de que los hechos salgan a la luz son mucho más remotas, ya que es muy difícil para las víctimas reconocer que alguien de su propia familia las maltrata y abusa de ellas.
 
"Justamente aquella persona cuya función es proteger y cuidar se convierte en fuente de violencia y maldad", dice, al tiempo que subraya que en estos casos la represión es enorme, ya que por lo general las niñas o niños temen que por su culpa su padre, tío o hermano vayan a la cárcel y toda su familia quede desamparada.
 
Respecto al papel que juegan las madres en este tipo de situaciones, los profesionales afirman que muchas ignoran lo que acontece a pocos metros de ellas, pero un alto porcentaje de las mismas "esconden la cabeza hasta que la situación se torna tan obvia que sólo les queda una posibilidad: acudir al servicio social o efectuar la denuncia ante la policía". En ese sentido, la ley en muchas naciones es muy clara, y podemos reseñar que hasta señala y determina que si un vecino, trabajador social o docente, se entera de que un menor es violado por un miembro de la familia, está obligado a denunciar el caso. En caso de que no lo haga, se lo puede castigar con distintas penas y sanciones.
 
 
Un hecho curioso
Aunque sea una paradoja, la única sociedad que reacciona "con el mayor rigor" ante este tipo de hechos es aquella conformada por personas que pertenecen al mundo del crimen. Cuando un violador entra a la cárcel es violado y ultrajado. En consecuencia, por lo general, la mayoría de las cárceles les brindan ciertas "comodidades", ya que se encuentran en un pabellón alejado del resto de los convictos
 
 
Salidas a una pesadilla
Es absolutamente aceptado y probado que el silencio constituye un camino sin salida, y la problemática tiene solución ya que sí las jóvenes se atrevieran a revelar su historia, a revivir y atender su trauma, podrían volver a vivir una vida "normal".
 
En los países donde existen organizaciones, comités y asociaciones destinadas a enfrentar el crimen de violación y ayudar a sus víctimas la tarea del voluntariado de ayuda se torna fundamental. Son los que acompañan a la víctima de violación a la policía, a los tribunales, como también, mediante terapia individual o de grupo, intentan devolverle parte de su autoestima y seguridad en sí mismas. Cabe destacar, que desde 1988, consecuencia de las extensas gestiones desarrolladas por las organizaciones que se ocupan del tema, en muchos países las víctimas ya no tienen que presentar evidencias que confirmen la violación. Por otro lado, las distintas policías también han elaborado una serie de normas donde se explica el modo en que los agentes deben relevar este tipo de situaciones.
 
En muchos casos, las víctimas sienten vergüenza de su propio cuerpo y para ello alegan que "Ese cuerpo" atrajo al victimario, y en consecuencia expresan su enojo y vergüenza mediante síntomas como anorexia o bulimia. Muchos psicólogos opinan que lo que desean es que toda su femineidad desaparezca, que su cuerpo se "esfume", y es por esto que tanto los profesionales como los voluntarios les ayudan a volver a aceptar su cuerpo tal cual es, y a quererlo más allá de lo traumático de la experiencia. Que la víctima pueda recuperar su vida sexual, es otra de las metas, la idea es que puedan comprender que la violación no entra en la misma "bolsa" de las relaciones sexuales. Lo que les ocurrió fue un acto de violencia, mientras que el sexo por lo general es y debe ser un acto de amor.
 
La voluntad vence
Es interesante señalar que un país muy abocado a combatir el crimen de violación y a ayudar y asistir a las víctimas es Israel, donde hay nueve centros que asisten a mujeres y jóvenes que fueron violadas. Cabe destacar, que en su mayoría se mantienen gracias a las donaciones de personalidades diversas, mientras que el gobierno aporta su parte (una suma relativamente pequeña) a través del departamento que brinda ayuda a mujeres golpeadas. La organización cuenta con una línea de emergencia que funciona las 24 horas del día.
 
 
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