venezue18deabril
Protesta en Caracas
Contra una bestia sanguinaria 
que cobra y cobra más víctimas
Sábado 19 de abril de 2003
 
Una pequeñísima manifestación de protesta contra el régimen asesino de Fidel Castro, escenificada ayer (18 de abril de 2003) en la Urbanización Chuao de Caracas, a una cuadra de una embajada cubana, que parecía preparada para un ataque militar, al estar rodeada de camiones de efectivos de la Guardía Nacional, que en número de varios centenares, custodiaban la delegación diplomática de un sátrapa abyecto que cultiva la represión y el terror como su estilo más emblemático.
 
Este Viernes Santo, en una Caracas bastante solitaria por el asueto que la conmemoración religiosa impone, un pequeño grupo de manifestantes se acercaron hasta Chuao, para manifestar su repudio al régimen forajido que fusila jóvenes y encarcela ideas... Un régimen que ha sumido en la miseria y la muerte a todo un pueblo por más de 44 años, y que aún hoy, cuando el tirano decrépito ve la muerte cerca, implacable pide más sangre cubana para saciar su enferma obsesión de poder.
 
El Procónsul asignado aquí en Venezuela, procónsul más que embajador, ya que es sabida la ingerencia total de Castro en la política interna de este país, el esbirro Germán Sánchez Otero, tuvo el descaro de calificar de terroristas a las tres personas ejecutadas en la isla por tratar de desviar una embarcación hacia Estados Unidos, desesperados como tantos, por salir de una carcel que mata los sueños y seca las esperanzas.
 Estos tres jóvenes fusilados al amanecer del 11 de abril, se suman a los miles de fusilados de un régimen que llegó matando y lo sigue haciendo casi medio siglo después. A estas víctimas hay que sumarle los muertos en las frías aguas de Estrecho de La Florida, donde junto a cientos más quedó Elisabeth Brotons, la madre de Elian, cuya muerte fue –como tantas- en vano, ya que su amado hijo, por la complicidad indigna de un gobierno americano que en ese momento presidía un demócrata blandengue y acomodaticio, entregó al monstruo devorador de vidas y segador de futuro.
 
El esbirro Sánchez Otero, envalentonado al sentirse apoyado por este régimen títere de Castro, donde un arrastrado tropero vende patria, le permite robarle los recursos al pueblo venezolano, y aplaude que unos canallas vengan a insultar y tratar de dominar al Pueblo más valiente que ha crecido en esta América mestiza, custodiado por fuerzas militares de Venezuela, fuerzas que en algún momento habrán de responder por su traición, cacareo y criticó a Washington por su posición frente al caso.
 
Este asesino, este capo de campo de la muerte, declaró, justificando el fusilamiento: “Una lancha hacia los Estados Unidos, donde sabían que los iban a recibir como héroes, porque como sabemos Estados Unidos tiene una política muy hipócrita, por un lado dice que se enfrenta al terrorismo y por otra parte, en su país acoge como si fueran príncipes a los terroristas que salgan de la isla de Cuba”, Al frente, diez o veinte chivatos venezolanos, orgullosos de ser mandados por el Asesino Castro, le coreaban y vitoreaban... Sánchez Otero acusó a los tres disidentes de tomar rehenes y amenazarlos con armas de fuego, y chillo que en Cuba no existía la impunidad. Ojalá sus palabras sean sentencia, y en ese día que está pronto a llegar, Castro y sus esbirros respondan y paguen por los crímenes que han cometido con la complicidad de un mundo insensible...
 
Y al referirse a la protesta que se escenificaba a una cuadra de donde agazapado y custodiado por  militares armados hasta los dientes, este cobardón mediocre expresó: “Agradezco el respaldo de los grupos oficialistas frente a los manifestantes de la oposición, a los que catalogo como fascistas”
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"Miami Vive, Vive Miami"
La Tragedia interminable