traumatologia
CON INJERTOS DE CADAVERES  SOLUCIONAN TUMORES  OSEOS
Caracas, junio 2000
INFORMA: Blanca García Bocaranda
La cirugía ortopédica reconstructiva utiliza aloinjertos,  entre otros recursos posibles, para sustituir el defecto por un segmento de hueso similar al extirpado para restituir la continuidad estructural de la extremidad afectada y recuperarle cierta exigencia funcional.
En el contexto del XXV aniversario del Centro Médico Docente La Trinidad celebrarán el curso “Traumatología Ortopédica” el 15 y 16 de junio con participación de los especialistas de la Unidad homónima de esa institución.
Diversas situaciones en la vida pueden producir un defecto óseo, como puede ser la pérdida traumática de un segmento óseo, la desvitalización de un hueso por un trastorno circulatorio, la resección de un hueso infectado, o la extirpación quirúrgica de una parte del hueso porque estaba tomado por un tumor.
 
En cirugía oncológica existe el concepto fundamental de extirpar el tumor con márgenes sanos, de allí que una vez extirpado el tumor  queda un defecto del hueso y de partes blandas porque para respetar los principios oncológicos, la extirpación del tumor debe conllevar en muchos casos, a la extirpación del hueso que lo contiene. Al extirpar la zona ósea que contenía al tumor quedaremos con un defecto óseo, el cual debe solucionarse para que haya continuidad entre la parte proximal y la parte distal al tumor, a fin de reponer la continuidad estructural, la cual quedó con un defecto una vez que los especialistas extirpan el tumor.
Reconstruir ese defecto plantea toda una nueva área dentro de esa gran especialidad del sistema músculo – esquelético, que sería la cirugía ortopédica reconstructiva con sus distintos recursos posibles, debiendo mencionarse entre los más útiles, la utilización de injertos de cadáveres cuando hoy existe toda una técnica desarrollada a través de los Bancos de Huesos, nutridos por donantes, los cuales procesan las donaciones de segmentos óseos, que son preparadas con técnicas muy especializadas y almacenados en condiciones de congelación para ser colocadas en la persona que las necesite. Es lo conocido como aloinjerto, que más bien debería denominarse “homoinjerto” por provenir de un animal de la misma especie y la técnica de colocación se trabaja como transplante óseo. Es decir, que al quedar el paciente con un defecto óseo, el especialista sustituye el defecto por un segmento de hueso similar al extirpado con la finalidad de restituir la continuidad estructural de esa extremidad para, eventualmente, poder aplicar progresivamente, cierta exigencia funcional sobre esa zona, explica el doctor Pedro Ignacio Carvallo, jefe del Servicio de Traumatología Ortopédica, del Centro Médico Docente La Trinidad y coordinador del evento dirigido a especialistas.
Otra opción, en estos casos, es utilizar prótesis especiales, hechas a la medida del defecto, pues antes de la operación el especialista planifica el defecto que se dejará y así se solicita el diseño de una prótesis adaptada a ese defecto, por lo tanto la prótesis es fabricada con un cuerpo que sustituya al defecto que permanecerá. El tumor es extirpado y se sustituye la parte afectada con la prótesis diseñada a la medida. Hay prótesis modulares, no convencionales, preparadas para recibir distintos módulos a utilizar de acuerdo al tamaño del defecto. Las prótesis especiales también se colocan en secuelas de fracturas con lesiones severas que dejan espacios de huesos defectuosos. También cuando se ha colocado una prótesis previa, la cual se desgastó, o se aflojó, o se produjo una gran absorción ósea y, de pronto, hay que utilizar una prótesis diseñada para la nueva situación de defecto. Otra circunstancia es cuando una infección ósea obliga a extirpar el segmento de hueso infectado, que pudiera, eventualmente, reemplazarse por una prótesis especial para defecto.
Cada caso debe analizarse de manera particular, por lo cual los especialistas han de tener una visión universal donde considerar diversas opciones porque las situaciones no se pueden manejar proponiendo un solo tipo de solución para todos los pacientes, pues quien se dedique a tratar los defectos óseos, que por cierto son patologías muy difíciles debe razonar, discutir y poder utilizar todas las opciones. Al analizar cada caso debe tomarse en cuenta la causa que produjo el defecto óseo, la edad del paciente, el nivel de actividad física tanto en demanda laboral como en actividades sociales, o deportivas; las expectativas funcionales del paciente y de acuerdo a esa información, proponer la solución que más se amolde al enfermo.
CIRUGÍAS PLANIFICADAS
 
El aspecto económico no puede obviarse en este aspecto de salud pública, tratándose de procedimientos que exigen altas tecnologías y el empleo de materiales importados, o de injertos de Bancos de Huesos. Es fácil comprender que los costos de procesamiento, almacenamiento, personal y ambiente físico utilizado, cuesta dinero y que el beneficiario del injerto debe pagar por esos costos que, estrictamente, dan para cubrir los aspectos mencionados, ya que los Bancos de Huesos son manejados por instituciones sin fines de lucro.
Las prótesis hechas a la medida de determinada necesidad, específica no pueden producirse en serie, sino para cada caso específico y eso tiene un costo. En realidad, los pacientes van a cirugías planificadas con mayor, o menor urgencia, pero siempre electivas, lo que permite la solicitud y elaboración del recurso seleccionado. La alternativa del transporte óseo, que amerita un tutor externo especial, también es bastante costosa para la gente de escasos recursos.
 
Acerca de la posibilidad de rechazo a los injertos de cadáver advierte, que “los problemas de éstos si son aceptados, perfectamente, por el organismo. La incidencia de rechazo con injertos óseos de cadáver es una realidad completamente distinta a los transplantes de órganos de cualquier otro tipo, de hecho, no requieren inmunosupresores. Los pacientes sometidos a transplantes de páncreas, riñón, o corazón, por lo general, deben recibir tratamiento de inmunosupresión para evitar el rechazo, pero en el caso de los huesos ni siquiera se indica terapia inmunodepresora, son bien tolerados y no se conoce rechazo en la experiencia universal. Al colocar injertos osteocondrales (con componente articular) el inconveniente en el tiempo ha sido el cartílago articular que tiende a desgastarse, pero es que eso es similar al efecto que ocurre en el ser humano, en sus propias articulaciones, debido al efecto de desgaste por uso, pero con injertos de cadáveres sucede un poco más aceleradamente.”
 
¿Qué tiempo de vida útil tienen los reemplazos?
Creo que la sobrevida en términos de tiempo, durabilidad, expectativa de disfrutar el beneficio de ese tipo de procedimiento tiene mucho que ver con el uso que el paciente le dé a la extremidad operada, pues si es una persona de gran demanda física y olvida el tipo de cirugía a la cual se sometió y traumatiza y exige, mecánicamente, en forma extrema a cualquiera de esos recursos, está comprometiendo la sobrevida del mismo. Es vital que quienes han de someterse a tales intervenciones estén conscientes de lo que se trata y acepten los cambios que deben prestar a su vida al adaptarse a su nueva situación. Los procesos de recuperación son largos, con exigencias desde el punto de vista de rehabilitación, por lo tanto el paciente ha de estar muy dispuesto a colaborar con su propia recuperación, que exige paciencia y madurez para aceptar los resultados. En general, cualquiera de esos recursos bien aplicados demandan cuidados para que los resultados sean óptimos, permitiéndoles retornar al trabajo y a las actividades familiares y deportivas, razonablemente.
 
SIN MIEDO A  LA  CIRUGIA
El osteosarcoma, tumor óseo por excelencia, presenta su mayor incidencia en la segunda década de la vida, entre los 10 y 20 años. Otro tumor óseo frecuente es el sarcoma de Ewing, que se presenta típicamente en la primera década de la vida. Si de complicaciones se trata, no es posible hablarle al paciente de este tipo de cirugías, como si estuviesen exentas de complicaciones. Es comprensible la situación humana de angustia del paciente y si le añadimos la posibilidad de complicaciones puede angustiarse más, pero el dueño del problema es el paciente y es quien debe conocer todos los aspectos positivos y de riesgo. Plantearle la visión del médico para su caso, con una cirugía que puede durar de 8 a 10 horas, bien traumática, cruenta, expuesta por tiempo prolongado y con gran manipulación, al cual se agrega un cuerpo extraño, como es la prótesis, o el injerto de cadáver, ciertamente, tiene una larga lista de posibles complicaciones. Al considerar la magnitud de la cirugía y analizar, estadísticamente, la incidencia de complicaciones, ésta resulta, sorprendentemente, baja. Es satisfactorio ver como los pacientes toleran, perfectamente, el procedimiento, aunque sí hay complicaciones como en cualquier cirugía.
Hay complicaciones propias de esta intervención , bien de anestésico, o quirúrgicas,  operatoria inmediatas, o tardías; problemas importantes por sangramiento, trastornos de cicatrización, infección, aflojamiento de la prótesis pues, aunque sean de acero, pueden fracturarse. Hay una lista de posibles complicaciones calificadas como riesgos, aunque el entrevistado parte del principio del deber ético de no vender al paciente ninguna cirugía sin alertarlo sobre las complicaciones, además de protegerse legalmente en la práctica médica. Esa explicación es parte de la preparación de un camino difícil para que el paciente acepte la situación y esté mejor preparado y dispuesto a manejar cualquier complicación.
“La baja incidencia de complicaciones observada está muy relacionada con la conciencia que el equipo quirúrgico tenga de los riesgos porque al menospreciarlos no tomaremos las previsiones y le abriremos las puertas a las posibles complicaciones. Al tener presentes los riesgos actuaremos para cortarle el paso a las complicaciones. A mayor conciencia de riesgos, menor posibilidad de complicaciones”, asegura Carvallo.
 
El paciente debe estar informado sobre el largo postoperatorio que ha de vivir, sobre todo cuando se aplicaron injertos de cadáveres, por lo cual debe ser protegido durante un tiempo prolongado y es sólo al mes y medio cuando se inicia la rehabilitación, estimada en casi un año de duración. En caso de prótesis la recuperación es más pronta, siendo esa una de sus ventajas, aunque los injertos también tienen otras ventajas al compararlos con las prótesis. Una de esos grandes beneficios de proponer la prótesis es el rápido inicio de la rehabilitación.
¿Cuál es el aporte de la imagenología?
 
Ya no sólo indicamos la radiografía para conocer el estado de la zona afectada, sino que nos apoyamos en una serie de recursos imagenológicos (tomografía, resonancia magnética, etc.) de gran utilidad en la práctica traumatológica, fundamental en el diagnóstico de la mayoría de las enfermedades del sistema músculo – esquelético y es por ello que el doctor Carlos Guinand, médico imagenólogo del CMDLT, expondrá en el evento las técnicas imagenológicas más novedosa.
 
En el proceso de recuperación de los pacientes tratados por el traumatólogo, bien sea de manera conservadora, o quirúrgica, es fundamental la intervención del médico fisiatra, pues al utilizar medios físicos con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, además de técnicas de fisioterapia, facilitará el proceso de recuperación de la funcionalidad, por lo cual el doctor Orlando Fernández Somoza, jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación para ilustrar sobre las técnicas actuales en cuanto al manejo fisiátrico de las lesiones del sistema músculo – esquelético, bien sea en el período postoperatorio, o en casos que ni siquiera ameritaron una cirugía, ni de yeso, sino de la rehabilitación para  lograr el objetivo, como otro recurso antes mencionado. A veces, una tendinitis del manguito rotador se le indica un tratamiento médico con antiinflamatorios y luego se refiere a rehabilitación para que recupere la función del hombro y así, muchas otras afecciones.
 
 ACTUALIZACION
 
El Servicio de Traumatología del CMDLT haEl Servicio de Traumatología del CMDLT ha crecido bajo los parámetros de la medicina actual, ofreciendo una atención traumatológica ortopédica general, donde todos son traumatólogos cirujanos ortopedistas, formados en postgrados en hospitales venezolanos y del exterior, pero cada uno ha dedicado un interés especial a un área más específica de la especialidad, por lo tanto la comunidad cuenta con especialistas en problemas del hombro, columna, mano, reemplazos articulares, tumores óseos, artroscopia, contando con el apoyo de especialidades conexas fundamentales como son la imagenología, vital en el proceso de la elaboración diagnóstica y la rehabilitación, la cual es fundamental  para obtener los mejores resultados posibles. La idea del curso es presentar temas actuales dentro de áreas específicas por los especialistas del Servicio dedicados a esa área.
Entre los temas están el Laboratorio de Marcha promovido por el doctor Alfredo Posadas, pionero en Venezuela de la utilización del recurso y quien ha desarrollado una experiencia preliminar bien valiosa y de gran utilidad para la evaluación de problemas neurológicos infantiles con consecuencias sobre la marcha y el desarrollo motor de los niños. Los especialistas en cirugía de la mano, José Guerrero Gil y Miguel Angel Guédez, hablarán sobre las mano espástica (secuela de trastornos neurológicos infantiles) por el doctor Guédez, con una dilatada experiencia y el doctor Guerrero, autoridad reconocida en cirugía de la mano expondrá las técnicas modernas de tratamiento de lesiones traumáticas de la mano. Los doctores Guillermo Bajares y José Manuel Sánchez dedicarán su intervención a problemas de la columna vertebral. La escoliosis que ocurre hacia la edad infantil con mayor incidencia hacia la pubertad y adolescencia, que de acuerdo a su severidad ameritará diversos tipos de tratamiento, pudiendo en el adulto significar un severo problema porque puede conducir a la artrosis de la columna con grandes e incapacitantes dolores es el tema a desarrollar por el doctor Sánchez. Por su parte, el doctor Bajares expondrá la nueva técnica de fijación entre cuerpos vertebrales con una técnica de cirugía laparoscópica donde, a través del abdomen, se llega a la columna vertebral, colocándose un elemento en el espacio intervertebral que permite fijar ese espacio para resolver algunos problemas de esta localización. Los doctores César Restrepo y Daniel Belloso dedicados a problemas del hombro, versarán sobre dos temas de actualidad como son las lesiones del manguito rotador, las cuales pueden producir cuadros muy sintomáticos e incapacitantes de los miembros superiores será el tema responsabilidad del doctor Belloso, mientras que el doctor Restrepo abordará la inestabilidad del hombro, que se ha estudiado muchísimo, recientemente, hasta llegar a un concepto mucho más claro del problema.
La experiencia en cirugía artroscópica, con particular interés en problemas de la rodilla, amén de las lesiones meniscales susceptibles de ser reparadas porque, usualmente, son resueltas por extirpación total, o parcial, aunque hay lesiones meniscales susceptibles de ser suturadas conservando los meniscos será responsabilidad del doctor Alvaro Abenante. El doctor Pedro Ignacio Carvallo dará a conocer lo más reciente relacionado al tema de esta entrevista, quien para concluir señaló  que, “con frecuencia compartimos la situación de quienes no tienen para pagar estos avances que, eventualmente, les permitiría salvar una extremidad y la receptividad de la sociedad para solidarizarse con estos casos es increíble, aportando su ayuda permitiéndonos actuar para resolver a estos pacientes. Es relevante el rol de los medios de comunicación social al convertirse en una vía para que el solicitante exprese su necesidad. Las Fundaciones privadas e instituciones gubernamentales con frecuencia ayudan a resolver esos casos.”
cmdlt@cantv.net
smart@cantv.net
 
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