- Ha trabajado, y ese trabajo ha tenido una
importancia vital desde la prehistoria, sin embargo, su contribución a la economía ha
variado dependiendo de la estructura, las necesidades, las costumbres y los valores
sociales.
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- En la prehistoria, podemos concebir una real
igualdad en las actividades laborales: Hombres y Mujeres participaban a partes iguales en
la caza y en la búsqueda de alimentos.
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- Al comenzar a desarrollarse las comunidades
agrícolas, y con el nacimiento de los asentamientos humanos, Se relega la actividad
laboral de la mujer, limitándola a las tareas del hogar: Preparación de los alimentos,
elaboración de ropa y artículos utilitarios, y como actividad eje de su rol femenino, se
ocupaban de la crianza de los niños. Sin embargo, en muchas sociedades y culturas,
también ayudaban a arar la tierra, recoger las cosechas y atender a los animales. Con el
surgimiento de los centros urbanos, las mujeres ingresan, de forma tímida, en el
comercio, bien a través del trueque, o de la venta, y comienzan también, como los
hombres a vender o intercambiar bienes en los mercados.
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- Si deseásemos establecer un ordenamiento del
trabajo que de manera remunerada, o en la búsqueda de esa remuneración, ha realizado la
mujer, partiendo de la más remota antigüedad, este sería:
- 1° Las mujeres han trabajado por necesidad
económica; las mujeres de menor nivel económico trabajaban fuera de casa, ya sea que
estuvieran casadas o solteras, sobre todo si el sueldo de sus maridos no permitía
mantener a toda la familia.
- 2° El trabajo remunerado de las mujeres ha sido
análogo a sus labores en el hogar.
- 3° Aún trabajando, las mujeres han seguido
responsabilizándose de la crianza de los hijos.
- 4° Históricamente, la remuneración percibida por
las mujeres ha sido sustancialmente menor a la asignada a los hombres, y se les limitó al
desempeño de tareas que recibían menor reconocimiento material y social.
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- En los países industrializados se están
produciendo una serie de cambios tímidos aún, pese a que incluyen una mayor proporción
de mano de obra femenina en la fuerza de trabajo; una disminución de las cargas
familiares (debido tanto al menor tamaño familiar como a los avances tecnológicos que
facilitan las tareas domésticas); mayor nivel cultural de las mujeres y un mayor nivel
salarial, así como tareas de mayor responsabilidad para las mujeres, que se emplean por
motivos económicos y personales.