trabalboreshumanidad
La Mujer, desde los albores
de la historia de la humanidad
Un aporte informativo del
wpeDD.jpg (9881 bytes)
 
Desde una estimación estadística, sin embargo, todavía no han
alcanzado la igualdad salarial ni los puestos de mayor
responsabilidad en ningún país.
Ha trabajado, y ese trabajo ha tenido una importancia vital desde la prehistoria, sin embargo, su contribución a la economía ha variado dependiendo de la estructura, las necesidades, las costumbres y los valores sociales.
 
En la prehistoria, podemos concebir una real igualdad en las actividades laborales: Hombres y Mujeres participaban a partes iguales en la caza y en la búsqueda de alimentos.
 
Al comenzar a desarrollarse las comunidades agrícolas, y con el nacimiento de los asentamientos humanos, Se relega la actividad laboral de la mujer, limitándola a las tareas del hogar: Preparación de los alimentos, elaboración de ropa y artículos utilitarios, y como actividad eje de su rol femenino, se ocupaban de la crianza de los niños. Sin embargo, en muchas sociedades y culturas, también ayudaban a arar la tierra, recoger las cosechas y atender a los animales. Con el surgimiento de los centros urbanos, las mujeres ingresan, de forma tímida, en el comercio, bien a través del trueque, o de la venta, y comienzan también, como los hombres a vender o intercambiar bienes en los mercados.
 
Si deseásemos establecer un ordenamiento del trabajo que de manera remunerada, o en la búsqueda de esa remuneración, ha realizado la mujer, partiendo de la más remota antigüedad, este sería:
1° Las mujeres han trabajado por necesidad económica; las mujeres de menor nivel económico trabajaban fuera de casa, ya sea que estuvieran casadas o solteras, sobre todo si el sueldo de sus maridos no permitía mantener a toda la familia.
2° El trabajo remunerado de las mujeres ha sido análogo a sus labores en el hogar.
3° Aún trabajando, las mujeres han seguido responsabilizándose de la crianza de los hijos.
4° Históricamente, la remuneración percibida por las mujeres ha sido sustancialmente menor a la asignada a los hombres, y se les limitó al desempeño de tareas que recibían menor reconocimiento material y social.
 
En los países industrializados se están produciendo una serie de cambios tímidos aún, pese a que incluyen una mayor proporción de mano de obra femenina en la fuerza de trabajo; una disminución de las cargas familiares (debido tanto al menor tamaño familiar como a los avances tecnológicos que facilitan las tareas domésticas); mayor nivel cultural de las mujeres y un mayor nivel salarial, así como tareas de mayor responsabilidad para las mujeres, que se emplean por motivos económicos y personales.
Click a La Mujer y el Mundo del Trabajo Click a Menú