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Animación notas musicales notes30.gif (2195 bytes) Música de esta América nuestra

Tito Puente: 
Rey, a secas
por Alberto Naranjo

"Tito Puente, giant of Latin music, dies" Ese es un titular de primera plana aparecido en USA Today que, aunque resulte escueto para algunos, recoge subliminalmente la singular estatura de este notable músico.

En mi caso, se me ocurrió en este momento escribir algo sobre él, pero ¿por dónde empezar?. Bueno... Primero me siento frente a mi Macintosh. Las ideas se agolpan en mi cabeza, mientras una tenue luz pareciera aparecer en la pantalla del monitor. Esa misma luz repite incansablemente en mi mente una y otra vez muchas vivencias, tantas, que casi dispongo de una memoria para cada una de ellas, siendo posible que hasta las clasifique ordenadamente, pero de qué me sirven, en realidad? Puede ser que queden bien en una autobiografía, porque estos encadenamientos de ideas cumplen una función decorativa como tal, son la orfebrería del discurso y es asunto de saber colocarlas en el texto, con expansión pero nunca en exceso. El caso, es que en este momento no sé que hacer con ellas.
Decido empezar con aquellos recuerdos adolescentes que ubican a Tito Puente como mi primera gran influencia musical, no como percusionista, sino más bien como conceptualista. Recuerdo su solo en El Rey del Timbal y el LP Dancemania.

 ¡Que susto tan agradable! Gracias a ello, desde muy temprano se sembró en mí el deseo de ser baterista, pero más aún, con el tiempo, comenzar a escribir música, ser osquestador, arreglista y conductor de mis propios proyectos. También, la ambición de compartir dichas ideas con diletantes y con los jóvenes músicos que han llegado después de mí. Luego viene mi gran premio: tocar la batería en la orquesta de conciertos de mi ídolo. 
Pero faltaba lo mejor. Colaborar junto a él como arreglista en dos producciones diferentes: una con Ray Santos para Adalberto Santiago interpretando boleros, y otra para la banda sonora de la película Los Reyes del Mambo. Confieso que si alguien me hubiera pronosticado algo de eso durante mis comienzos, seguramente me hubiese reído en su cara. 
Pero así son las cosas. Son algunos de mis tantos tesoros que comparto alegremente en este triste instante de la despedida final. Prefiero hacerlo antes que ponerme a evaluar la fértil obra del venerado maestro. Por supuesto. 
Se ha escrito mucho sobre él hasta otorgarle categoría de leyenda viviente hasta hace unas pocas horas. De seguro su obra seguirá cobrando valor con el transcurrir del tiempo, así que no encuentro más nada que aportar, como no sea mi agradecimiento a su herencia.


Se ha registrado ya que Tito Puente nació el 20 de abril de 1923 en Nueva York, hijo de padres boricuas, registrado como Ernest Anthony Puente, Jr. También que ganó un concurso de bateristas aficionados a los once años de edad, interpretando, palo a palo, el deslumbrante solo de Gene Krupa en Sing, Sing, Sing con Benny Goodman; que a los trece aprendió los rudimentos del timbal en el grupo Los Happy Boys con un veterano llamado Montesinos y que el pianista cubano José Curbelo fue su mentor en 1939.


También se sabe que Puente tocó con las orquestas de Noro Morales y Machito entre 1940 y 1941 y que fue reclutado en 1942 por la fuerza naval; que a su regreso de la II Mundial en 1945, estudió en Julliard y reingresó a la orquesta de Curbelo que para entonces también tenía en sus filas al vocalista Tito Rodríguez. Claro, comenzó la rivalidad entre ambos "titos", que a la larga, y bajo el sabio consejo de Curbelo, los llevó a comandar sendas orquestas, consolidando junto a Machito el gran triunvirato orquestal del periodo. Pero todo eso ya se sabe. 
Como también que grabó 116 discos de larga duración, amén de reediciones, acoples y colaboraciones, y que trabajó en Hollywood en películas como Armado y Peligroso, Días de Radio y Los Reyes del Mambo. Igual que apareció en muchos espacios importantes de televisión, incluyendo los de Johnny Carson, Bill Cosby, the Muppet Show, y hasta fue caricaturizado en the Simpsons.

Que puedo comentar, si permanentemente se le ha reconocido su calidez, exuberancia, longevidad y omnipresencia en el timbal; su vital apoyo a Celia Cruz y La Lupe; sus colaboraciones con Buddy Morrow, Woody Herman, Phil Woods, George Shearing, James Moody, Terry Gibbs y Gloria Estefan

sus becas para estudiantes de música con escasos recursos económicos y sus doctorados honoríficos; el ser galardonado como patrimonio histórico por Smithsonian Institute y National Endowment For The Arts; 

 su inducción al the International Jazz Hall of Fame, junto a Nat King Cole, Miles Davis, Ray Charles y Anita O'Day; haber tocado en la Casa Blanca para cuatro presidentes norteamericanos y ante infinidad de mandatarios internacionales; sus cinco premios y nueve nominaciones para el premio Grammy; decenas de composiciones, entre ellas Para los rumberos y Oye como va, que, grabadas por Santana, introdujeron a una generación entera a su música.
Que más agregar, como no sea aquel comentario que le escribiera César Miguel Rondón en El Libro de la Salsa: 

"Por algo le dicen el Rey, y aunque en este mundo y esta música caribe no hay noblezas y alcurnias, el título no está de más".


Probablemente, Tito Puente ha sido el más amado símbolo de la música latina, pues como nadie, se las ingenió para mantener la frescura de su música durante más de cinco décadas, haciendo sentir su presencia en tres continentes sin observar ningún tipo de fatiga creativa, aunque la primera advertencia seria sobre su salud se presentó el pasado 2 de mayo en Puerto Rico. Problemas respiratorios y arritmia cardiaca hicieron que fuera trasladado a un hospital en San Juan, por lo que tuvo que cancelar de momento una serie de presentaciones. Dado de alta, y en aparente buen estado, viajó a Nueva York para someterse a un intenso chequeo médico.

 
Rumbo al quirófano el 31 de abril, Puente se mostró muy optimista en cuanto al resultado de la operación y se preparaba para nuevas presentaciones en Europa y en el Radio City Music Hall de Nueva York, en un calendario que se prolongaba hasta abril del año entrante. Su organismo opinó lo contrario y falleció el 1º de junio de este año 2000.

Cierta ocasión, Tito me comentaba que cuando comenzaran formalmente los viajes a la luna, él quería ser quien sembrara los timbales allí. Aunque nunca se sabe. Es posible que siga repartiendo sus incansables solos en alguna parte aún desconocida para nosotros, junto a viejos camaradas como Santitos Colón, Jimmy Frisaura, Mario Bauzá, Machito, Noro Morales, Barry Rogers y Pupi Campo.
Me hubiese gustado reseñar algo bonito sobre Tito Puente, pero ya él se encargó de escribir su propia historia, para nosotros, y para las generaciones por venir.
Gracias, maestro...
 
 
Alberto Naranjo
Músico
alnasmusic@cantv.net
 

 
 
 
 
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