tareasdirigidas

Caracas, septiembre del  2000
Informa:  Blanca García Bocaranda
  TAREAS SIN LAGRIMAS 
 
Ese es el sueño de muchos padres para quienes la hora de supervisar los deberes escolares de sus hijos convierte al hogar en zona de guerra y hasta se sienten manipulados por los niños.
 
Papá y mamá aprenderán a manejar la situación con ayuda Especializada y orientación como la que será ofrecida en el Taller “Desarrollo Infantil”,  el 14 de octubre en el Centro Médico Docente La Trinidad, organizado por el Centro de Educación Científica.
Hacer las tareas escolares con los hijos supone algo más que un juego porque los niños tienen la virtud de poder inventar infinidad de excusas para no comenzar, o nunca saben donde dejaron los lápices, o demoran en recoger los materiales necesarios para realizar los deberes y cuando al fin se sientan, exclaman: “mamá, tú sabes lo que pasó esta mañana...” Surgen múltiples interrupciones por los comentarios, los cuentos y cuando mamá, al fin, comienza la explicación sobre el tema de la tarea, oímos: “es que esta tarea no me gusta, por qué no hacemos la otra primero y dejamos la más difícil para después?” Transcurrido un par de horas tratando de terminar una tarea chiquitica, interrumpe: “mamá, para mañana tengo que llevar una maqueta” cuando son las 8:00 de la noche y ella tiene que salir corriendo a buscar los materiales (cartulina, goma, creyones, etc.) Esta escena es frecuente en infinidad de hogares.
 
Ante este patrón de conducta los padres se desesperan, hasta se pelean entre sí y luego alguien les orienta sobre atender a los Talleres especializados diseñados para padres, donde les proporcionan pautas para manejar y prevenir esas batallas constantes ante las tareas. Lo primero es que los padres aprendan a supervisar de manera efectiva. Deben revisar a diario los cuadernos para saber si el niño tiene indicación de tarea, pautar un horario mensual para enterarse de los trabajos excepcionales que debe entregar el niño, aparte de los cuestionarios, copias y dictados diarios. Los padres reciben varias opciones para que estructuren y organicen las tareas infantiles, además de sugerirles el horario, la selección del lugar adecuado para trabajar, la manera de organizarle el trabajo en base al tipo de actividades y la forma de hacerlas.
 
Todas esa planificación es parte del trabajo diario de la licenciada Yosmar Parra, del Servicio de Conducta, Desarrollo y Neuropediatría del Centro Médico Docente La Trinidad, quien no considera como una acción rápida la disminución de la participación directa que muchos padres tienen en la tarea infantil, no se logra de la noche a la mañana si el niño está habituado a tener a papá, o mamá, sentados al lado mientras ejecuta los deberes. Esto se cumple mediante un proceso de disminución paulatina de asistencia directa, por lo cual hablamos de supervisión efectiva, que no es simplemente supervisar, sino hacerlo con la efectividad que garantice calidad en el trabajo.
Antes, las madres no cumplían el otro rol que asumimos 
las mujeres en la actualidad y podían hacer  de esa supervisión a diario, 
como una rutina natural, los resultados se ven 
en familias completas de profesionales exitosos. 
Hoy las madres serían “juzgadas” por no cumplir el rol de tal manera, 
pero cómo explicarle a la abuela que esa actitud era errónea?
Partiendo de que hoy el rol es diferente. Tal vez nuestras madres tenía todo el tiempo para dedicárnoslo, pero hoy las mamás no cuentan con todo ese tiempo para sentarse indefinidamente a estudiar con su hijo y esa realidad no es fácil de explicarla a las abuelas. 
 
 
Límites y reglas han de establecerse en casa, las cuales deben respetar los padres y abuelos. Nuestra función es un poco educar a la madre y no sólo a la abuela, sino también a papá porque todos venimos de familias criadas de forma diferente y cada quien recibió una metodología de estudio distinta. En ocasiones surge el roce entre la pareja por detalles como ese, que si a ver vamos es determinante. La idea es ponerse de acuerdo en el establecimiento y condiciones básicas para educar en conjunto dentro de la casa, sin tener que sentarse a hacer las tareas con los niños, sino aprender a supervisarlos antes, durante y después.
Paciencia
Los padres deben controlar el tipo de tareas a cumplir, organizárselas, es decir, sentarse con el niño para revisar juntos los deberes y orientarlo en la manera de hacerlas. Es vital chequear si el niño sabe lo que tiene que hacer y cómo debe hacerlo. Es importarte sentarse juntos en ese inicio, en el cual supongamos que tiene una tarea de matemática y ha de resolver problemas combinados de suma y resta. Que cualquiera de los padres realice el primer problema con el niño para ver si él, realmente, lo sabe hacer. Claro, hay excepciones, cuando el niño en verdad no entiende, o no comprende el problema y amerita tomarse un poco más de tiempo para explicarle el problema, pero de allí en adelante deben darle la libertad para que el niño ejecute solo . Si él, después que los padres saben que ya comprendió y puede resolver independientemente, se equivoca, ya es un asunto que debes enviar al colegio porque “eres mamá, no maestra”, por lo cual la responsabilidad de que mejore y se adapte al proceso de aprendizaje es del colegio. Lo siguiente es chequear que las tareas de lengua, sociales y matemáticas estén culminadas.
 
¿Los niños lloran durante las tareas?
Por lo general, sí, porque están dentro de un horario que para ellos es más llamativo hacer otra cosa más divertida. Por ejemplo, si me siento con mi niño a hacer las tareas a las 4:00 p.m y a las 6:00 p.m no ha terminad, él llorará porque a esa hora están en el aire los programas de TV preferidos de la audiencia infantil. Llorará porque después de dos horas de trabajo está agotado y todavía hay un mínimo de exigencia superior, entonces deja las tareas para última hora y, por supuesto, cuando debe rendir más, ya está más cansado y entonces tiene derecho a llorar, o también tiene derecho a las lágrimas cuando han pasado dos horas seguidas sin un descanso y se trata de un niño...
 
¿Cuándo se puede extinguir ese período de llanto?
La reacción manifestada por el llanto es controlable al establecer un horario en base a su gustos por juegos, o programación infantil, pues si sabemos que el programa cómico empieza a las 5:00 p.m. lo indicado es que comience las tareas a las 3:00 p.m. para que tenga un período suficiente de tiempo, en el cual termine la tarea y le permita ver la comiquita. Es inteligente usar la comiquita como elemento reforzador. “Si hiciste la tarea a tiempo, en el momento y lugar adecuado, tu reforzador es la comiquita. En caso contrario, no hay privilegio para ver la comiquita”. Lógico que llorará mientras la hace, pero la tarea estará lista porque la responsabilidad fue asumida y ya los padres están manejando la comiquita como un reforzador positivo, o negativo. Lo tienes, o no lo tienes.
Estamos hablando de una serie de actividades del niño por la tarde en su casa, 
sin tomar en cuenta los hijos de quienes trabajan lejos del hogar 
y regresan tarde. ¿Qué sucede con esos niños?
 
Los que no están en casa por la tarde, usualmente, son los padres, pero algún adulto debe asumir el rol de cuidador hasta que los padres regresan. Si le han estructurado un horario al niño, diseñado conjuntamente con él, para que haga la tarea de 2:00 a 4:00 p.m. todos los días, de manera que al llegar los papás sólo le revisarán los deberes ejecutados, como un hecho establecido y ya el niño conoce su horario de trabajo. La función del cuidador es atender al niño para que se siente a la hora establecida y culmine en el tiempo estimado, es decir, inculcarle el horario. El que las tareas estén bien, o no, es manejable con los padres cuando regresen a casa, cuando podrán hacerle las correcciones, más la responsabilidad del cuidador es abordar el horario de trabajo infantil.
FIJAR HORARIOS
Esa escena soñada del niño con tareas listas al final de la tarde es posible si se establece el horario, si tiene el lugar adecuado para hacer la tarea, si cuenta con alguien, que no sean papá y mamá, quien supervise el cumplimiento del plan de tareas y si mantiene los materiales necesarios cerca de su sitio de trabajo, cual “cajita de sorpresas” donde está reunido todo lo que él necesite (tijeras, pega, sacapuntas, borrador, etc.) para evitar que se pare a buscar y se entretenga en otras cosas. Si tiene el horario establecido sabrá que tiene un tiempo determinado (una hora, u hora y media) para hacer la tarea y si el tiempo pasa perderá el privilegio (reforzadores). Por eso es determinante establecer los privilegios y reforzadores para disminuir la participación que tenían los padres, anteriormente.
Nos estuvimos refiriendo a niños sin problemas de deficit de atención, 
o cualquier otra limitación, pero si la hubiese, qué sucede con esos horarios, 
con las normas a cumplir, serán más estrictas y quien debe implementarlas?
 
En casos especiales, por cierta problemática, las normas las establecerán los padres orientados por un profesional en la materia. Al niño con problema de atención no se le sentaremos durante hora u media, sin interrupciones, sino que le permitiremos períodos de descanso más frecuentes porque la actividad escolar necesita mucha concentración y para que él lo logre debe tener interrupciones más seguidas. Por ejemplo, entre las tareas de matemáticas y lengua debe tener un pequeño descanso, realizar otra actividad, como retomar artística. Es jugar un poco con la organización, sin embargo lo que se sugiere más para estos niños es una tutora académica , encargada de manejar estas situaciones por estar  capacitada para estructurar períodos de descanso y trabajo. Los niños con trastornos de escritura, o lectura, o de motricidad fina son algo más lentos y para ellos  los horarios se  diseñan en base a su dificultad.
El ser humano trata de copiar patrones desde la niñez. ¿No es importante que el niño vea en su casa conductas de aprendizaje constante en sus padres, de curiosidad por saber, quienes además de compartir con él, también dedican un tiempo a su formación intelectual? ¿Qué sucede si ese modelo no existe en casa 
y sólo importa el aspecto social de la familia?
Por lo general, son niños que hacen las tareas en el colegio, a la vez que participan en una serie de actividades deportivas, o musicales del colegio, lo cual es un aporte favorables para niños y padres, aunque a veces no sucede lo esperado. En ocasiones los niños pasan el día en actividades especiales y los papás esperan que regresen a casa para hacer las tareas. En esos casos, cuando los padres están en la consulta, les destaco la importancia de la estructuración de horarios, pues es tan importante el basket como la tarea, pues para ellos es muy importante incluirlos en otra actividad, o por cumplir indicaciones médicas, por ejemplo, el niño necesita hacer natación. Los padres deben entender la importancia de las tareas, que no son el karma del colegio para el niño. La actitud del niño hacia las tareas es aprendizaje de ambas partes. Si se sientan con el niño a realizar los deberes y empiezan “que fastidio, pero que tareón te mandan...”, “pero, hasta cuando te mandarán tanta tarea”, el niño también asumirá la misma actitud porque aprende por modelos y allí surge el rechazo.
Los padres han de entender la importancia de las tareas en la  formación del sentido de responsabilidad del niño y en la evaluación del sistema de aprendizaje infantil. Cuántos padres descubren un problema de aprendizaje en sus hijos, simplemente, al observar las tareas y la maestra con un grupo de 45 alumnos no lo ha notado! Aceptar el cumplimiento de los deberes escolares les ayuda a establecer horarios dentro de esa vida tan complicada y social que llevan dentro de la rutina normal.
 
¿Tareas Dirigidas?
Los niños con problemas de atención reciben muy bien la tutoría. Si los padres ya agotaron las recomendaciones profesionales (fijar horarios, organizar el trabajo) y, realmente, a nivel conductual la tarea sigue manteniéndose como escenario de una batalla campal, es urgente recurrir a otra persona y desligarse del rol. Papá no es, mamá tampoco es, tiene que ser alguien foráneo al ámbito familiar y eso no ocurre en los grados iniciales, sino en la segunda etapa de la escuela básica, a partir de 4to., 5to., y 6to.  grados porque es una etapa de desarrollo diferente al acentuarse la etapa de rebeldía, o hacer sentir ese “así no me gusta, a ti no te entiendo”. Al detectar los padres ese choque, es preferible que deleguen en una tutora académica, en tareas dirigidas y de desliguen del rol de maestro asumido hasta ahora.
Tutores y las tareas dirigidas  pueden convertirse en un arma de doble filo cuando el tutor hace las tareas, sin permitir la reflexión del niño. No se ha comercializado el producto “tareas listas” donde descargan los padres y unos profesionales cubren su ingreso? Lo planteo porque es usual esa queja en programas de radio y TV...
sería esa la “medicina” para el problema?
 
Exactamente, es un riesgo y lo vemos claro cuando si bien se delega la función, no significa que los padres se desconectarán de todo contacto con las tareas y se nota el resultado en los exámenes del colegio. Los logros académicos son notables al tener las materias al día, pero tal vez no hay avances en procesos, lo cual aflora en los exámenes cuando les pregunten lo mismo, pero de forma distinta. Si el niño, en verdad, comprendió y avanzó en el aprendizaje a nivel de proceso, bien resolverá los exámenes, pudiendo entender y responder la misma pregunta que le explicó la tutora académica, de otra forma. Pero, si le plantean la pregunta diferente y no la responde, a menos que la hagan de nuevo igual a la explicada por la tutora, no demostrará avances en el proceso, sino un único logro de hacer la tarea diaria. Hay que estar muy pendiente de evaluar la efectividad de  los procesos y hacer recomendaciones a las tutoras.
 
 
¿En una familia puede que todos los niños requieran tutores?
No, necesariamente, porque los padres con orientaciones precisas aprenden a manejar muy bien las tareas de los niños, es más, padres de niños con problemas de atención, que son casi los más difíciles a la hora de manejar la tarea, aprenden a hacerlo llevándolos con una guía y “educando” a los padres, pues la base de las tareas y de que los niños hagan solos la tarea y con calidad, está en los padres que saben manejar la situación.
¿Cómo se desarrolla la consulta 
con los padres...
¿Vienen con el niño en la primera cita?
 
Los padres consultan en este Servicio referidos por los pedíatras, o por iniciativa propia cuando concientizan el no saber manejar las tareas. Al referirnos a este problema específico, el primer paso es comprobar si el niño tiene el nivel de madurez necesario para estar e
n el grado correspondiente y bajo el nivel de enseñanza que está recibiendo en el colegio. Al comprobar el nivel de madurez del niño comienza la orientación a los padres para el manejo de las tareas en casa, bien con ellos, o con una tutora.
 
 
¿Cuál es el secreto de esos pequeños “genios” que no asoman problemas en ese sentido? Hasta los padres comparan a sus hijos “flojos” 
con sus compañeros que disfrutan del mismo confort, etc.?
El sistema de estudio es aprendido, ellos son organizados, estructurados. Por lo general, sucede que hay un nivel de estructuración a nivel neurológico superior a los niveles de estructuración del niño normal que le facilita más organizarse y establecer una metodología propia. El nivel comparativo es fuerte tratándose de los adultos que comparan los logros de sus hijos “pero, el mío se sienta y hace las tareas solo...ah, pero es que tú lo ayudas”. “No, mira es que el mío tiene los cuadernos bellos”. Existe un componente organizacional previo, que no, necesariamente, tuvo que adquirirse a través del tiempo, además de haber sido estructurado y reforzado. No olvidemos el componente de aprendizaje, a lo mejor nunca ha necesitado que mamá se siente a hacer las tareas porque mamá nunca lo ha hecho y las veces que dijo “mamá, no sé que dice aquí”, ella le respondió “vuélvelo a leer y me explicas que es”. El lo vuelve a leer, lo entiende y “justo, mamá ya lo entiendo, está aquí”. El caso contrario es cuando la mamá lo lee y le  dice “ves, que es fácil” y así el niño va adquiriendo “la muleta” de mamá hasta tenerla siempre pegada a él y si ella no está, no hace la tarea.
 
Pero, antes había más tiempo para que las madres compartieran el tiempo de las tareas con los hijos y los niños “copiaban” una organización.
 
Es cierto, aunque pasó mucho tiempo para copiar ese patrón. Sucede que estamos en una época de alta velocidad y los patrones han de copiarse más rápido y ser independientes, pues muchos jóvenes a los 18 años deben salir al exterior a estudiar, o del interior a Caracas, y sin las herramientas no sabrían como hacer. Si algo garantizara quedarse al lado de mamá hasta terminar los estudios, pero el ritmo de vida actual es acelerado y no permite los patrones de dependencia, por lo cual mientras más rápido el niño se haga independiente, mejor para él. En la medida que se modificó el sistema educativo con la Reforma Educativa, para enseñar a pensar a nuestra población infantil, todo cambió. Las maestras están actualizadas e, inclusive, al comparar los exámenes vemos que antes eran más caletre, mientras hoy se maneja más el análisis, la reflexión del pensamiento, que requiere una base de conocimiento para aplicar los métodos.
                       
El consejo final a los padres desesperados es un cambio de actitud, ante todo ser muy positivos en la visión de las tareas. Mientras sea positivo revisando las tareas del niño, él siempre será positivo, nunca le resultarán “un fastidio”. La idea es ser modelo del hijo, estructurar su tiempo, horario, lugar de trabajo, enseñarlo a organizar sus tareas desde las más a las menos difíciles, horarios de actividades mensuales, o semanales; en base a la exigencia del colegio y sobre todo, el uso de los reforzadores. “Lo hiciste solo, mejoraste la calidad, que bueno estamos progresando!. Viste que antes llorabas para hacer la tarea y ahora no, eso merece un premio, vamos a ver juntos la comiquita.” No son premios muy elaborados, ni caros, sino compartir con los padres, que es tan importante para ellos, con lo cual mejora cualquier conducta dentro del desarrollo infantil.
 
 
Blanca García Bocaranda
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