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- El cuerpo es la piedra angular de la
catedral tántrica. Para el Tantra, el cuerpo es mucho más que un maravilloso instrumento
de manifestación, o un admirable mecanismo biológico, es divino.
Para captar la clave del Tantra, hay que
comprender que:
- Mi cuerpo real es, de hecho, un
universo de una complejidad extraordinaria, cuya vida secreta desconozco.
- Mi cuerpo vivido es un simple
imagen, un esquema, una construcción mental, y es el único aspecto que conozco.
- Mi cuerpo es producido y animado por
una Inteligencia creadora, la misma que suscita y preserva el universo, desde la
más ínfima partícula subatómica a la más gigantesca de las innumerables galaxias.
- Mi cuerpo guarda, en sus
profundidades ocultas, potencialidades insospechadas, energías extraordinarias, que en su
mayoría quedan sin cultivar en el hombre común, pero que la práctica despierta y
desarrolla.
- El cuerpo vivido, percibido, es una
simple representación mental que no tiene mucho que ver con la grandiosidad del cuerpo
real.
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