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SOBREVIVIENTES:
UNA RESURRECCION DE ENTRE LOS MUERTOS

Día de Oración por las miles de víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre, y de Acción de Gracias por los Sobrevivientes.

El milagro ocurrió a pesar de las escasas esperanzas de encontrar alguien con vida.
Cinco bomberos, que permanecieron tres días enterrados bajo los escombros, fueron rescatados por sus propios compañeros, quienes buscaban sobrevivientes entre las ruinas del edificio numero uno de las torres gemelas del Centro Mundial de Comercio en Nueva York. Un elemento positivo en medio de la desolación.

El presidente George Bush asignó el viernes 14 de septiembre, como un día de oración por los desaparecidos. El mandatario estuvo viendo personalmente en Nueva York, los daños producidos por los ataques terroristas contra el complejo de las torres gemelas, donde cuatro edificaciones se han desplomado bajo el peso de los escombros. Y donde se han evacuado otros, ante el temor de nuevos derrumbes.
Bush ha repetido que su resolución de perseguir a los culpables, con la ayuda de los aliados, sigue firme y fuerte. "Tenemos -dijo- el apoyo del pueblo de los Estados Unidos, hay tristeza en nuestras voces pero (asimismo hay) el entendimiento que hemos visto justo la primera guerra del siglo veintiuno".

Las investigaciones para hallar los culpables prosiguen sin descanso. Se sabe que aproximadamente 18 personas formaron parte de las unidades de secuestradores suicidas, con especial entrenamiento para volar los aviones, que sirvieron como misíles contra las estructuras atacadas en Nueva York y Washington.

Y se amplia la evidencia de que el cuatro avión, que cayó en Pensilvania, estaba destinado a ser estrellado contra la Casa Blanca o el Congreso de los Estados Unidos. Hay la seguridad de que un grupo de pasajeros sacrificó sus vidas y las de los demás, para que el ataque contra la mansión presidencial o el capitolio no ocurriera.

En el Pentágono, desafiantes empleados colgaron una inmensa bandera de los Estados Unidos e ignorando el peligro del momento, en medio del fuego y la muerte, comenzaron a trabajar a pocas horas del desastre. Así como los llamados empleados esenciales, como la Voz de los Estados Unidos de América, que transmite en decenas de idiomas y dialectos a todas partes del mundo.

Veinte mil millones de dólares ya están aprobados para emplearlos en materias de seguridad para el país.

Lentamente se ha iniciado la recuperación. Se abrieron algunos aeropuertos y se trata de seguir una vida lo más normal posible a pesar de que seguimos contando los muertos, escarbando en las cenizas, esperando otros milagros.

 Además de las victimas atrapadas o muertas en el primer impacto en los edificios de Nueva York y Washington hay que unir los cientos de pasajeros de los cuatro aviones.
Además los mas de 300 bomberos, 50 polícias  y socorristas que se cree que perecieron, tratando de ayudar en medio del horror. Hay que añadir a un sacerdote que consolaba a un moribundo, a cientos de transeúntes y a los que regresaron, después del primer impulso de la huida para buscar a sus seres queridos, y fueron atrapados por el desplome de los escombros...
Sangre, sudor y lagrimas! como decía el famoso estadista británico Winston Churchill
La sangre ha sido derramada y para los sobrevivientes esta sangre está siendo repuesta gracias a la donación de miles y miles de personas de todas partes de Estados Unidos y el mundo.
El sudor se desliza por los rostros de los que buscan sin descanso entre las ruinas, con la mirada y la esperanza puesta en ellos por los familiares y amigos que rezan y aguardan un milagro, como el ocurrido este jueves en la primera torre gemela que fue impactada por el avión American 11.

¿Las lagrimas? Las seguimos derramando... hasta que se haga justicia

Por Angélica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
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