siglointernet
El Siglo de 
la Internet
Por Sylvia Benzaquén
desde Nueva York
 
"Creo en los hombres, creo en las leyes de la humanidad que son milenarias. Creo que, pese a su aparente absurdo, la vida tiene un sentido..."
Hermann Hesse
 
La era de la Internet... Ilusión o realidad? Este universo mágico nos tiene a todos atrapados en la red; es un mundo seductor. 
Y como sucede con todo avance tecnológico, nos preguntamos ingenuamente, cómo podíamos vivir sin esta maravilla?
Definitivamente la existencia humana era distinta, y todas las actividades debíamos realizarlas con enorme sacrificio. Íbamos permanentemente al banco, a la biblioteca pública, al correos, de compras...
Hoy por hoy, la mayor parte de nuestras diligencias o trámites se han reducido a la vía electrónica, y a menos que alguien desee fervientemente respirar aire puro, prácticamente no hay necesidad de salir a la calle.
Sin embargo, sabemos que no podemos reducir la existencia a la vida en esa otra realidad virtual. El espacio cibernético, pone al alcance de nuestras manos todo lo que hace apenas unos años resultaba inimaginable. Desde cualquier lugar podemos navegar el mundo y nada parece ya imposible. 
Sin embargo, sabemos que no podemos reducir la existencia a la vida en esa otra realidad virtual. El espacio cibernético, pone al alcance de nuestras manos todo lo que hace apenas unos años resultaba inimaginable.
Desde cualquier lugar podemos navegar el mundo y nada parece ya imposible.  Sin embargo, sabemos que no podemos reducir la existencia a la vida en esa otra realidad virtual. El espacio cibernético, pone al alcance de nuestras manos todo lo que hace apenas unos años resultaba inimaginable. Desde cualquier lugar podemos navegar el mundo y nada parece ya imposible. 
La información a la cual tenemos acceso no deja de deslumbranos y es no solo admirable sino asombrosa la velocidad del crecimiento y expansión. 
Cada día que transcurre las distancias se acortan más y más creando nuevas secciones  y prodigiosos servicios instantáneos. Conscientes de todas las maravillas y bondades, de la fascinación en la cual estamos sumergidos, del deslumbrante y majestuoso invento del hombre; de pronto nos invade el miedo y nos preguntamos: hacia dónde vamos?
Comenzamos a cuestionarnos sobre el aislamiento, la soledad, ese deseo de minimizar el contacto social y renunciar a los encantos de las tertulias cara a cara.
  
Hemos de relegar la vida al simple mecanismo de estar sentados frente a una pantalla? Un periodista neoyorquino comentaba días pasados, que muy pronto las familias hablarán de las reuniones frente al televisor como cosas del Siglo pasado; al tiempo que mostraba una amplia sala universitaria, copada de adolescentes que permanecen largas horas en cubículos frente a la pantalla, ajenos al mundo que los rodea. Si al compañero que está sentado al lado  le sucediese algo, pasaría totalmente desapercibido. El periodista entrevistó a algunos  estudiantes, quienes aseguraron que la vida social se ha reducido al mínimo, van mucho menos de compras y participan en menor escala de eventos en el mundo del entretenimiento. Todas las computadoras vienen con DVD instalado para ver películas con imágenes y sonidos digitales, así es que poco a poco, hasta las salas de cine se irán vaciando.
En la generación del "Web" ya comenzamos a observar determinados cambios; se está modificando nuestro modo de pensar, actuar, trabajar, negociar, educar, estudiar y socializar.  Si bien, hallamos enormes beneficios en este innovativo modus vivendi; la proliferación de los aspectos negativos crece ¿a la par?. La aparición de Sites que podríamos calificar de nefastos, recorre los senderos cibernéticos con igual velocidad. 
Espacios sexuales ideados por mentes retorcidas; páginas con contenidos xenofóbicos; creaciones malévolas de correos contaminados con toda especie de virus con la finalidad de destruir la memoria electrónica; seducción y romance para conquistar víctimas de futuras violaciones...
Este firmamento de nuevos crímenes no conoce fronteras. Grandes empresas ya se han visto afectadas por la invasión de intrusos activos e inescrupulosos que descubren el modo de bajar los sistemas y paralizarlos por horas, congelando ventas y transacciones comerciales, causando pérdidas de millones y hasta billones de dólares .
El cosmos digital está expuesto y es penetrable. No hay secretos ni confines ocultos. Hasta la información borrada se puede rescatar y ser utilizada como prueba fehaciente en alguna corte de justicia. Mentes brillantes e ingeniosas trabajan de uno y otro bando con esmero y metódicamente. Los unos para avanzar en el descubrimiento de nuevos procedimientos a fin de mejorar la calidad de vida del hombre, los otros, se concentran en poder interceptar información y manejarla destructivamente.
El robo de tarjetas de crédito, cuentas bancarias y hasta de números de seguros sociales, ya está creando serios inconvenientes a ciudadanos inocentes. Cuando se descubren las estafas, la víctima recién despierta a la peor pesadilla de su vida tratando de demostrar su verdadera identidad.
 El robo de tarjetas de crédito, cuentas bancarias y hasta de números de seguros sociales, ya está creando serios inconvenientes a ciudadanos inocentes. Cuando se descubren las estafas, la víctima recién despierta a la peor pesadilla de su vida tratando de demostrar su verdadera identidad. 
Una joven norteamericana acaba de iniciar una investigación para descubrir y desenmascarar al delincuente que compró un auto de $40.000 dólares, sacando el crédito con su tarjeta, número de identidad social y licencia de manejar falsificada con datos exactos y utilizando una foto cualquiera. Otra víctima, actualmente investiga fraude con sus datos en la compra de $15.000 dólares en artefactos electrónicos y $6.000 en joyas.
La simple realidad es que todo está al alcance del teclado; especialmente empleados amorales de grandes tiendas, bancos, o comercios electrónicos. Permanentemente, las grandes compañías de Internet, están ofreciendo nuevas técnicas para proteger a los usuarios y preservar su privacidad; debemos estar al día con esa información y hacer uso de ella para prevenir situaciones personales peligrosas, encuentros misteriosos y daños a nuestro disco duro.
Lo que más preocupa es el futuro de los niños en esta era de los "www.com".  Ya la televisión el cine y los juegos electrónicos vienen influenciando la conducta social, sexual y violenta del hombre.
En tiempos recientes hemos observado con cierta preocupación los niveles de agresividad en adolescentes, hasta el punto de tomar las armas y disparar a sangre fría en escenarios escolares, a maestros y compañeros de estudio. Un estudiante del Bachillerato en la Escuela Columbine, consternado por la tragedia que conmovió al mundo entero, escribió algunos pensamientos interesantes que circularon por Internet sobre las paradojas de nuestro tiempo. Los que más impactaron en los lectores: "Compramos más, y disfrutamos menos... Tenemos casas más grandes pero familias más pequeñas... Más títulos pero menos sentido... Más conocimiento pero menos juicio... Más expertos, pero más problemas... Más medicina y menos bienestar... Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores. Hemos aprendido a sobrevivir, pero no a vivir.  Hemos agregado años a la vida, pero no vida a los años...Hemos estado en la luna y hemos regresado, pero tenemos problemas cruzando la calle para conocer a nuestro vecino nuevo...Hemos limpiado el aire, pero polucionado el alma...Hemos dividido el átomo, aunque a nuestro perjuicio...Tenemos mayores ingresos, pero menos moral...Más placer y menos diversión... Mayor variedad de alimentos, pero menos nutrición..."
 
Estas reflexiones asaltan nuestros pensamientos a diario, no detienen, afortunadamente, nuestros sueños por un mundo mejor y más sensato, menos corrupto y más solidario, menos violento y más pacífico o placentero.
   
Mientras que los consumidores solicitan servicio de comida vía Internet, 24 horas al día; compran un auto por la vía electrónica; venden sus acciones en la bolsa, renuevan el pasaporte, pagan impuestos fiscales, solicitan una beca, consultan a un médico instantáneamente al otro lado de la pantalla, o amueblan sus hogares gracias al teclado, abrimos los ojos a un mundo nuevo y tememos la llegada de lo desconocido.  El ser humano no debe aislarse ni
desconectarse de sus semejantes. Que no substituya este túnel digital el contacto humano. La coexistencia seguirá teniendo sus placeres si aprendemos a distribuir los tiempos. para estudiar, trabajar, navegar y compartir de cerca con nuestros seres más queridos. Sepamos asimilar los avances en las telecomunicaciones para el bien de la humanidad. El impacto de las computadoras en nuestro diario vivir es el resultado de maravillosas mentes colectivas, que su fruto sea dulce y nutritivo.
Bienvenidos seamos a disfrutar de estos océanos que acercan los Continentes con sabiduría y moderación.
Sylvia Benzaquén
Sylviab1279@cs.com 
Desde New York
Marzo 2, 2000
 
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