sidavida
Muchos viven y pueden hacerlo infectados
con el HIV
 
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Es sorprendente como los portadores del HIV como los enfermos de SIDA manifiestan un gran deseo de vivir, están conformes con su calidad de vida y sienten que ésta es mejor que antes del diagnóstico.
Casi podemos aceverar que la gran   mayoría de los pacientes con HIV tiene un gran deseo de vivir, y algunos, hasta sienten que su vida es mejor que antes de adquirir la infección.
 
Las últimas estadisticas nos dicen que en los Estados Unidos hay entre 650 000 y 900 000 personas infectadas con el virus de inmunodeficiencia humana (HIV), para medir o evaluar su calidad de vida en relación a la enfermedad podemos recurrir a observaciones y mediciones del estado de salud, basadas en el efecto de la enfermedad en aspectos como las funciones físicas o la salud mental, o a medidas de la valoración que el paciente hace de su propia vida, del deseo de una mejor salud o fundamentalmente de prolongar más su vida.
 
Si nos basamos en esta última aproximación, tomaremos como ejemplo un estudio realizado entre pacientes del Centro de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Cincinnati donde se buscó establecer cuales son sus percepciones con respecto a su calidad de vida.
 
Las personas seleccionadas para participar en dicho estudio, respondieron a un cuestionario en el que se les preguntaba si su vida había mejorado o empeorado desde el momento del diagnóstico, si cambiarían los años de vida que pudiesen vivir, por un estado de salud mejor, y si preferirían continuar con la enfermedad o participar en una hipotética "apuesta" cuyo resultado podría ser sanar por completo o morir de inmediato. Otras  preguntas permitieron establecer la importancia de la espiritualidad o la religión en la vida de los individuos. El grupo en estudio incluía pacientes con diversos grados de gravedad, desde portadores hasta enfermos de SIDA.
 
Al analizar los resultados de dicho experimento, se demostró que la mitad de los participantes pensaba que su vida era mejor en la actualidad que antes de contraer el virus, y sólo el 29% consideraba que era peor. En otro orden,quedó claramente demostrada la  preferencia por una vida prolongada en lugar de una salud perfecta durante menos tiempo. Los factores que contribuyeron a esta elección fueron, en la mayoría de los casos, los valores espirituales y religiosos y la preocupación por los hijos.
 
También en este estudio, los investigadores detectaron una mayor valoración del tiempo de vida sobre la calidad de la misma. Los participantes no expresaron de manera evidente y significativa, una preferencia   entre vivir cinco años más en su estado actual de salud y vivir 4.75 años totalmente sanos. Algo que llamó la atención de los encargados de evaluar esta investigación fue el hecho de que los resultados no fueron diferentes entre los pacientes con SIDA y los asintomáticos. Los infectados por el HIV, así como los enfermos de SIDA, manifiestan un deseo importante de vivir, y consideran que su vida ha mejorado desde su diagnóstico.
 
Bibliografía: Annals of Internal Medicine 131(3):194-198, Ago 1999.
 
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