seismesesdespues
 
 
 
 
 
 
 
por Angélica Mora
desde Washington
11 de marzo de 2002
Seis meses después
del 11 de septiembre
Han pasado seis meses después de los ataques terroristas del 11 de septiembre y se puede decir que Estados Unidos se está recuperando mucho mejor de lo que se esperaba, luego de los primeros momentos de terror, dolor y confusión.

La tragedia golpeo a Nueva York y Washington (sin olvidar a los héroes del avión que cayo en Filadelfia y que estaba destinado por los terroristas a estrellarse en la Casa Blanca o el Capitolio) en un perfecto día de otoño, en una hermosa mañana con suaves brisas y un cielo profundamente azul. Veintidós semanas después, en esta conmemoración, hoy es un radiante día de primavera, también con un cielo esplendoroso.
 
 
 
A la izquierda Julia Peterson de Bethesda, Maryland, en la gráfica, durante la ceremonia frente a la Casa Blanca, este 11 de marzo, seis meses después. Ella junto a su pequeño hijo Campell. Ellos nunca volveran a ver a Donald Peterson, muerto en el vuelo 93, que cayó en Pennsylvania, el 11 de septiembre de 2001.

En Washington, los trabajos de reparación del Pentágono están casi terminados. El Aeropuerto Nacional, o "Ronald Reagan" como acaba de ser rebautizado, funciona con casi la totalidad de los vuelos que tenia antes de los ataques. Lentamente los negocios afectados, dentro y fuera del aeropuerto, se han recuperado. 
 

Y según los expertos financieros, la economía de los Estados Unidos va hacia una franca mejoría. Según un sondeo reciente, el presidente George Bush ha recibido un respaldo sin precedentes en tiempos de guerra: nueve de cada diez estadounidenses apoyan la acción militar de los Estados Unidos y le dan al mandatario el mismo apoyo que tuvo justo después de los ataques a Nueva York y Washington.

El ochenta y ocho por ciento de los encuestados dice que el presidente está haciendo un buen trabajo en la guerra contra el terrorismo. Según la encuesta, la mayoría de los estadounidenses señala que entiende claramente por que los soldados de los Estados Unidos están luchando en Afganistán, a pesar de las recientes bajas sufridas en una de las peores batallas, desde que comenzó la guerra contra el terrorismo.
En Nueva York, los trabajos de limpieza están tan avanzados, que sólo quedan algunos escombros de los subterráneos donde existían "malls", estaciones del metro y estacionamientos de vehículos. Hay una línea del metro que ya está en funcionamiento y aunque todavía las cuadrillas están encontrando cadáveres, que son conducidos a la superficie envueltos en la bandera de los Estados Unidos, la tarea de recuperación esta avanzada en varios meses.

Las autoridades y los propietarios de las torres gemelas, estudian ahora el destino que se le dará al lugar. Hay cientos de propuestas, que van desde desafiantes ideas de reconstruir las mismas torres, hasta convertir el lugar en un parque conmemorativo, o una serie de edificios de baja altura.
 

Lo que está en claro es que la memoria de las casi 3 mil personas que perecieron en los ataques de las torres se mantendrá, con algún tipo de monumento que implique el recuerdo de todos los que desaparecieron. Dos enormes haces de luz, que semejan dos torres, se encienden en la noche en el sitio de los ataques conocido por los norteamericanos como "el lugar cero".
 
Hay plataformas desde donde una respetuosa muchedumbre contempla el lugar y los trabajos de las cuadrillas, en su mayoría formadas por voluntarios de los cuerpos de bomberos y policías. Una enorme esfera de bronce que representa la paz, y que estaba en una plaza en el medio de las torres, sobrevivió milagrosamente la tragedia y será devuelta al lugar cuando este reconstruido.
Asimismo, se estudia el sitio donde se colocaran los restos de la torre número uno que permanecieron de pie, mientras todo caía alrededor, al desplomarse los edificios gemelos y otros colindantes.
 

Millones de juncos, narcisos, tulipanes, jacintos y otras flores de primavera, cuyos bulbos fueron donados por Holanda y plantados a pocos días de la tragedia, florecen hoy  alrededor del parque que esta junto las ruinas de lo que fue el Centro Mundial de Comercio y frente, separado por el río, a la estatua de la Libertad.
 
Esta y otras vistas son señales de esperanza y fe en el futuro, y una lección a los enemigos de los Estados Unidos, para que piensen, que a pesar de todo, la vida se renueva en medio del caos y la guerra.
Marzo 11,  2002.
Washington, DC
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