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El
7 de abril será el Día Mundial de la Salud Mental, ocasión
El número de personas con
demencia, a nivel mundial, crece rápidamente y las cifras lo demuestran porque
en sólo 25 años, 34 millones de personas padecerán demencia. La cifra cobra
significado cuando se coloca en el contexto del incremento de la expectativa de
vida y el envejecimiento de la población en países en desarrollo. En el
presente el 66 por ciento (11 millones) de las personas con demencia vive en países
en desarrollo y para el 2025 esta cifra se elevará hasta el
75 por ciento (24 millones). La verdad es que cuanto más vivimos, más
posibilidades tenemos de contraer este devastador mal. Pero, recientes
descubrimientos nos acercan cada vez más a una cura de la enfermedad
impredecible.
Hay muchas causas de demencia, pero las dos grandes son las degenerativas, que es donde ubican al Alzheimer. También están las causas vasculares donde engloban a la arteroesclerosis, o el multiinfarto cerebral provocado por daño a las arterias.
La parte degenerativa se basa en el desarrollo y depósito de una sustancia llamada amiloide anormal, que es la culpable del deterioro al depositarse en áreas del cerebro vinculadas a esa función, como es el hipocampo en el cerebro medio y el cerebro frontal. Son áreas del cerebro vinculadas a funciones mentales superiores, tales como la capacidad de aprendizaje de hechos recientes, memoria y comportamiento.
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En opinión del
doctor Aquiles Salas, médico internista y geriátra del Centro Médico Docente
La Trinidad e integrante del equipo coordinador del Día Mundial de la Salud,
“ este año será decretado de la Salud Mental, a celebrarse el 7 de abril, en
el hotel Caracas Hilton. La Organización Mundial de la Salud definió seis áreas
de gran énfasis como son: depresión,
demencia, retardo mental, esquizofrenia, alcoholismo y epilepsia. Siendo la
demencia un problema de salud mental que crece a gran velocidad, La
Fundación Alzheimer
(Venezuela) se ha
convertido en elemento de gran motivación con otras ONG para conmemorar un día
que abarque esas áreas, con el objetivo definido de ayudar y orientar a
pacientes, familiares, terapéutas y profesionales involucrados en la patología.
Es vital la presencia de organizaciones y grupos que trabajen con pacientes
esquizofrénicos, la Liga Venezolana de la Epilepsia, AVEPANE (retardo mental),
Alcohólicos Anónimos y quienes manejan pacientes con depresión. Participará
el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la OMS, la OPS y el Ministerio de
Educación. Los especialistas esperan dejar el incentivo porque es un problema
que agobia a gran parte de la población.”
La
edad es un factor de riesgo para presentar demencia, pues a mayor edad, aumenta
el riesgo de sufrir una de las
formas de la enfermedad. En la actualidad nuestra población de 60 años y más
alcanza la cifra de 1.700.000 personas, las demencias en la población general
tienen una prevalencia de 5 por ciento de la población en riesgo y de los casos
de demencia el 65 por ciento corresponde a casos de enfermedad de Alzheimer. Sin
embargo, vale destacar que nada grato depara el futuro porque para el año 2020
la población de 60 años y más, será de 4.000.000. La demencia es la limitación
de las funciones mentales superiores de las personas y las lleva a ser
dependientes desde el punto de vista mental, les conduce a padecer limitaciones
para mantener el ritmo de vida igual que en el pasado, lo cual implica que tendrá
que recibir apoyo y ayuda de familiares obligados a abandonar, o diferir su
proyecto de vida y actividades profesionales para dedicarse al familiar
afectado. Más aún, el resto del entorno familiar se afecta al ver como se
deteriora su ídolo, o la imagen del padre, o del abuelo (a) asumiento ahora el
rol de padre de sus padres a medida que avanza la enfermedad, lo cual crea un
impacto importante en el cuidador, quien también necesita ser objeto de
cuidados. Al hablar de salud mental no sólo se incluye al paciente, sino al
asociado (cuidador) y a la familia, por lo tanto siempre se diseñan programas
de atención para todos.
¿Está
realmente capacitado el personal paramédico destinado a cuidar estos pacientes?
Conocen la responsabilidad que tienen en sus manos?
Es
algo temeraria la situación porque los familiares no se siente seguros de
entregar al familiar en manos de quienes no asumen el trabajo.
El planteamiento se
atiene a la realidad, pues caen en un punto de rechazo por todo el significado y
el estigma que conllevan las enfermedades demenciales porque el paciente
requiere más atenciones, las cuales brinda la misma familia al principio,
aunque en etapas avanzadas la familia continua resolviendo los cuidados y es el
primer proveedor de servicio. Sin embargo, es recomendable contratar un
cuidador, aún cuando conocemos el déficit existente porque no contamos con un
personal entrenado adecuadamente. La solución es la formación de cuidadores
familiares mediante charlas y cursos extensivos a cuidadores contratados. Es
vital educar a la población sobre
el tema de demencia para estar preparados en caso de tener que asistir a un
familiar
formar recursos
humanos en enfermería, terapia ocupacional y fisioterapia.
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Siempre sucede eso, por lo
tanto la premisa es mantener al paciente en su núcleo familiar, mientras tengan
la capacidad de brindarle los cuidados adecuados, pero los trastornos y la
dependencia llega a ser en circunstancias avanzadas de demencia tan difíciles
para la familia y, con dificultad para contratar un proveedor de servicio
especializado para el hogar, que la institucionalización comienza a ser parte
de la terapéutica, pero esa institución tiene que contar con recursos
adecuados y entrenamiento para recibir pacientes.
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Los programas diurnos existen
en Venezuela desde 1992, de manera restringida, a través de La
Fundación Alzheimer local, en su Taller diurno, en el cual los pacientes
dirigidos por terapeutas ocupacionales, con atención de enfermería, acuden
desde la mañana hasta la tarde y son atendidos con los altibajos de los
problemas económicos de toda institución porque no siempre los pacientes
tienen recursos para cubrir los gastos generados por la atención. El Taller
ubicado en la avenida El Limón, urbanización El Cafetal tiene capacidad para
pocas personas y su experiencia ha sido positiva gracias a los entretenimientos,
juegos, actividades propias de la edad compartidas
con otros pacientes, clasificados debidamente en base al déficit individual. La
socialización es una gran herramienta para mantener cualquier síntoma de mejoría,
lo cual ha motivado la apertura de Capítulos de la Fundación
en el interior del país donde iniciar programas similares debido a esa solución
ideal como es contar con un sitio confiable, en el cual permanezca su ser
querido por unas horas, hecho que le da un respiro a la familia y así se conoce
el “Programa de Respiro”.
Asegura Salas, que “si
las estadísticas nos hablan de 24 millones de habitantes, de los cuales
1.700.000 son ancianos no pareciera
mucho, pero es que dentro de 15, o 20 años estaremos en los 30.000.000 de
habitantes y la cifra se multiplicará hasta los 4 millones de ancianos. Todo
esto nos conduce a crear programas para ancianos sanos y enfermos desde ahora.
El anciano sano, para quien promover la salud, es importante y el anciano
enfermo en quien es preciso cubrir uno de sus problemas como la demencia, pero
hay muchos otros porque es una etapa de la vida caracterizada por diversas
patologías que ameritan atención y exigen programas específicos.”
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A los familiares se les
explica lo referente a la enfermedad, pues en la demencia vascular, o
multiinfarto hay como lesiones en diferentes partes que pudieran ser en esas
mismas ya mencionadas, dañadas por degeneración y depósito del almiloide
anormal. Por eso observamos –dice Salas- que quienes presentan demencia
vascular han tenido accidentes cerebrovasculares evidentes, o evidenciables
por imágenes, o tienen una enfermedad vascular deteriorante en otras
partes del cuerpo, como alteraciones en algunas arterias. La forma de aparición
de la enfermedad también ofrece características porque la enfermedad de
Alzheimer, o las degenerativas, son progresivas, se van instalando, dan muestras
y van apareciendo en el tiempo una serie
de síntomas, de los cuales la pérdida de memoria es relevante. Las demencias
vasculares pueden calificarse de abruptas porque la persona, en corto tiempo,
presenta una serie de síntomas dentro del marco demencial.
Esto es más complicado de lo
que parece porque en muchos grupos de investigación del mundo, en los cuales
participa Salas, detectan daño por ambas razones al ser inevitable el deterioro
de las arterias con el paso del tiempo y no se pueden separar tanto los grupos
de enfermos de Alzheimer, o de arteroesclerosis. Los grupos de enfermos
degenerativos son muy clásicos, pero hay otros, si se quiere, que tienen una
mezcla de ambos grupos de deterioro y por ello, muchas veces decimos que hay
cambios demenciales mixtos por presencia de degenerativos y de demencias
vasculares. Los tres primeros grandes grupos donde se clasifican a las demencias
en degenerativas, vasculares y mixtas (sumatoria de las anteriores). Existe una
larga lista de otras razones para la demencia, que forman parte de la exploración
empleada para descartarlas.
Como cualquier otra enfermedad
las demencias cumplen etapas donde muchas veces la manifestación es,
primordialmente, pérdida de memoria, aunque en el tiempo surgen otros síntomas
que se traducen en más limitación para la persona que antes podía ir al Banco
a realizar sus trámites, o salir por su cuenta y ya no por estar viejo no va al
Banco, sino por ser incapaz de saber si lo están engañando porque ha perdido
el cálculo y la racionalidad.
Es usual que estas personas
necesiten protección jurídica, pues muchas veces a sabiendas de ese déficit
neuropsiquiátrico, o la dependencia, o la incapacidad de poder diferenciar, los
mismos familiares, hasta los propios hijos, les quitan el dinero y jamás se lo
devuelven, o les dejan sin casa, etc. Como médico, tristemente, he vivido esos
casos de clara indefensión.
De alguna manera el paciente
nota la irregularidad, pero es algún familiar quien la
confirma. Se trata de pacientes dependientes, físicamente, a la vez que
son débiles jurídicos, por lo tanto ante esa conjunción de factores es vital
crear políticas de protección a estos pacientes porque urge darles protección
debido al proceso de salud que exige mayor atención y siempre oímos los casos
de hijos que los dejan sin ningún recurso económico, detalle que les conduce a
eventos crueles, como por ejemplo, la necesidad de comprar unos pañales y no
tienen dinero para ello, aunque en el pasado construyeron un capital para poder
vivir bien en la vejez. Dentro de ese marco, ya no patológico, sino
de la familia, surgen los conflictos porque unos miembros no aceptan el
problema y otros si, además es determinante definir quien se encargará de la
mamá, o papá. Los choques surgen por falta de compresión de la familia cuando
sus integrantes piensan que es solamente producto de la vejez y “papá me
insultó el otro día por lo tanto no quiero verlo más”. No racionalizan que
“ese insulto”, o “ese desprecio”, o “la reacción agresiva de papá, o
de la abuela” no es algo personal, sino parte de la enfermedad que los lleva a
expresar conductas impensables. Algunas veces los familiares dicen “nunca creí
que mamá pudiese salir desnuda a saludar a los invitados, a sabiendas de que
estaban allí”. La aceptación de la enfermedad puede afectar la relación
familiar.
Los especialistas dedican gran
parte del tiempo a sostener reuniones con el grupo familiar cuando van a dar el
diagnóstico y mantienen consultas familiares con el neuropsicólogo para
optimizar el manejo del paciente. La Fundación
Alzheimer ofrece orientación a grupos e individuos ante la necesidad de
poner a la familia de acuerdo a fin de eliminar las discrepancias que agravan el
problema cuando ya tener un familiar en ese estado mental, bajo un cuadro de
demencia, es un choque para el desarrollo familiar con los consiguientes roces.
La reunión con grupos de apoyo y facilitadores permiten el intercambio de
experiencias y el soporte mutuo. Está claro que la demencia está ubicada
dentro de patologías de la salud mental masiva al conocer lo lesionado que
queda la célula familiar. Por suerte, el estado físico de este paciente es
bastante bueno, con algunos déficits de artrosis, o algún problema
cardiovascular controlable, pero en muchos de ellos las afecciones físicas son
escasas. A medida que pierden la capacidad del recuerdo y de expresarse van
cambiando, aunque en etapas avanzadas de la enfermedad, algunos son capaces de
percibir a la familia en sentimiento, pero la retribución no puede ser dada.

Opina Salas, que “si una
mujer con ascendente de la enfermedad mental en la familia, no tiene
contraindicación de tomar estrógenos, es sugerible que lo haga hasta tanto no
existan pruebas de contar con otra
vía para prevenir la demencia. Mantenerse sano físicamente mediante el
ejercicio constante es una recomendación a seguir como prevención de patologías
del cerebro y del corazón, aunque también de muchas otras enfermedades. Es
vital mantener una actividad intelectual porque los estudios longitudinales
sobre población de Canadá han sido pioneros en demostrar la menor incidencia
de la enfermedad a mayor grado de
desarrollo escolar, entonces a mayor escolaridad menor probabilidad de demencia.
Esta investigación se reprodujo en otros estudios, como el de Baltimore con los
mismos resultados. Es una enfermedad que no respeta clase social, ni nivel
educativo, ni razas. Obviamente, el trabajo para llegar hasta estos niveles de
conocimiento sobre la patología no ha sido fácil , vale recordar el comienzo y
evolución donde han participado trabajadores sociales, profesionales de la
salud y la comunidad. Hace años era difícil encontrar una audiencia grande y
el escenario cambió desde que regresé de Boston, donde realicé el
entrenamiento en la especialidad geriátrica e investigación sobre el
envejecimiento cerebral. Hoy crecen los grupos de interés por saber sobre el
problema de la demencia en el pa
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Con el doctor Ciro Gaona, el entrevistado coordinó el Grupo 10/66 de Venezuela, de cuyo estudio concluyó la primera etapa en fecha reciente, que en investigación epidemiológica conlleva a validar un instrumento de investigación para la población y se analizará con el resto de Latinoamérica a objeto de conocer si es útil para la comunidad este elemento de diagnóstico. El estudio de población durará 26 meses para finalizarlo en el 2003, justo para el evento mundial de la especialidad a celebrarse en Caracas.
