rendimientoacademico
¿Notas bajas...?
 
Detecte a tiempo el bajo rendimiento académico
Caracas, junio del  2000
INFORMA: Blanca García Bocaranda

Los enfoques prácticos de la agobiante situación de fin del curso fueron expuestos en el evento del 8 de abril, en el Centro Médico Docente La Trinidad, dirigido a padres, profesores y representantes porque nunca es tarde para aprender sobre materia de arrastre, repitencia y ausencia de vacaciones.
Jorge Rísquez, Ricardo Montiel, Eleonora Abreu y María Antonieta Lozada abordaron en el curso “Bajo rendimiento escolar. Qué hago”, las razones de las malas notas y soluciones posibles que comienzan con la consulta precoz.
De repente, su hijo que llevaba un record de notas eficiente, al final de primaria, o al iniciar bachillerato evidencia un bajo rendimiento en el promedio global de notas. Algunos jóvenes acusan el problema en dos, o tres materias y otros llegan hasta cuatro materias con calificaciones por debajo de lo normal. Las consecuencias a corto plazo se manifiestan en el estrés familiar y en particular, para el muchacho porque, si no está bien orientado, comienza a experimentar un sentimiento de frustración, fracaso y de inferioridad ante sus compañeros, lo cual empeora su rendimiento.
 
Los jóvenes tienden a proyectar cierto tipo de diferencias personales en los profesores, traducido en “ese profesor no me cae bien”, por lo tanto consideran que los profesores la tienen cogida con ellos, aparece el sentimiento de rechazo y empiezan a bajar en determinada materia, aunque el resto de las notas sean buenas.
 
El bajo rendimiento académico ha adquirido un nivel  preocupante en Venezuela, tanto en la educación pública como privada. El detalle siempre se refleja a partir de las segundas y terceras evaluaciones de lapso, que es cuando no se puede hacer mucho por resolverlo, porque es un problema que no se puede atacar a última hora,  debe ser un proceso continuo para evitar a última hora no poder solucionarlo.
Para el doctor Jorge Rísquez, médico de adolescentes del Centro Médico Docente La Trinidad, es vital educar a la comunidad sobre el determinante aspecto que puede cambiar la vida de la juventud venezolana por no conocer los elementos prácticos para abordar el tema y no atacarlo, en última instancia, cuando no se puede hacer nada. El mensaje está dirigido a padres, maestros y los mismos estudiantes en etapa escolar y edad de adolescentes.
¿Cómo se explican las notas en rojo 
de niños que viven en un hogar desbaratado, 
tanto como las de aquellos que disfrutan de un 
hogar estable y presenta el mismo 
perfil de bajo rendimiento escolar?
-  Múltiples factores inciden en la aparición del bajo rendimiento, algunos son de carácter ambiental, no necesariamente el ambiente familiar donde el joven se desenvuelve a diario, sino también el entorno donde vive, como son los lugares caracterizados por la inseguridad, lo cual entorpece el traslado de la casa al centro de estudios y crea un factor de estrés que se refleja en el rendimiento académico. La distancia que debe recorrer el niño de diversos estratos sociales para llegar a clase, les obliga a levantarse muy temprano, habiendo dormido pocas horas y el regreso a casa implica también excesivo tiempo en el tráfico, quitándole tiempo para descansar y estudiar.
                            
AGENDAS SOBRECARGADAS
Desde temprana edad los escolares viven agobiados por  agendas impuestas por los deseos de los padres, a que cada vez más sean mejores más no por gusto de ellos, en ocasiones el nivel de exigencia es desproporcionado para su edad y capacidad. Hay niños sometidos a situación de tensión porque han de estudiar el curso correspondiente, sacar al menos otro idioma, practicar deporte extra clases, o practicar clases de jazz, o de flamenco, cerrar el día en el gimnasio, típico en las adolescentes con sobrepeso.
Esos niños no tienen tiempo de descansar, ni de divertirse, ni de ser totalmente eficientes en nada definido. Al imponer actividades a los jóvenes es vital examinar su rendimiento y capacidad de respuesta. Existe una clara diferencia entre aquellas impuestas por los padres a las del propio joven, las cuales si cumplirá sin agotamiento.
 
Otro factor a cuidar es el ambiente escolar, el cual debe ser propicio y con las metas bien definidas como es egresar jóvenes exitosos. Los padres deben aprender a detectar ambientes escolares donde se ha perdido algo la motivación de unos maestros, no de todos porque contamos con excelentes profesores. Puede que no les interese que el joven salga bien en sus estudios e, inclusive, vanagloriarse porque la mitad de su salón salió raspado en su materia. Es un concepto que se ha ido perdiendo, aún cuando pocos profesores viven en esa onda, lo cual frustra a los muchachos, con la consiguiente depresión juvenil que, obviamente, se reflejan en el rendimiento académico y en otras actividades propias de esa edad.
 
Los efectos de la situación económica, con padres desempleados, familias desmembradas, por separaciones y hasta las mudanzas, aún para mejorar las condiciones de vida, influyen en los jóvenes al generar una situación de estrés bien importante.
 
Los factores de tipo individual los dan el crecimiento y desarrollo juvenil cuando surge la transformación típica de la adolescencia para dejar atrás al niño y convertirse en adulto. Suceden una serie de cambios intensos y de aparición variable, capaces de generar angustia en los muchachos porque ellos no saben si lo que les ocurre es normal y les desvía la atención hacia los cambios físicos y emocionales. Derivan parte de su tiempo, antes dedicado a los estudios, a resolver la situación de angustia, provocando el descenso en las calificaciones y aprendizaje. Aparecen otras inquietudes como, las amistades, las fiestas, la apariencia física, el vestuario, la moda y así pierden cantidad de tiempo pensando en detalles personales, encerrados en el cuarto, o en el baño arreglándose, frente al espejo. Para ellos es más importante la fiesta que tendrán en dos semanas, que el examen a presentar en un par de días, aunque sea determinante para salvar, o repetir el año, demostrando otra vez que la prioridad es la presión del grupo y el evento.
¿Cómo influyen los amigos?
La influencia de las amistades es determinante. Si están en un grupo de personas con buen rendimiento, lo usual es que compartan ese nivel de rendimiento. Si es un grupo de personas no bien adaptadas al colegio y con bajo rendimiento, a la larga se perjudicarán buscando la aceptación del grupo.
 
Conocemos otros factores externos a los cambios hormonales, sin olvidar que desde el punto de vista psicológico sufrirán una serie de transformaciones para estructurar la personalidad, por lo tanto los jóvenes comienzan a ser más críticos, no aceptan lineamientos sin explicación, piensan “en el por qué de las cosas” con más profundidad y no aceptan fácilmente los planteamientos de los adultos. Surgen las críticas a eventos que antes aceptaban sin reflexionar.
¿El lenguaje del adolescente intimida a los adultos?
Es cierto y eso incide en el problema de comunicación con los padres que no deja de ser estresante para ambos. En consulta es usual observar familias que funcionan de manera aceptable, pero no hay una buena comunicación entre padres e hijos, lo cual podría repercutir en  bajo rendimiento académico. Quizás el joven no se siente apoyado, o no es capaz de manifestar una serie de inquietudes por miedo a no ser entendido, con razón, o sin razón. No es que los padres siempre sean “los malos” de la película…
 
MOMENTO DE CONSULTAR
Tal vez algún problema de origen genético, o enfermedades de la infancia, o exposición a tóxicos ambientales provoque un impedimento para mantener el nivel de atención, o capacidad de concentración, o de aprendizaje. Una causa frecuente detectable en la consulta de medicina del adolescente es que los muchachos no saben leer y si leen, no son capaces de evocar lo leído y acusan infinidad de errores ortográficos.
El déficit de atención con, o sin inatención, acapara el interés de padres y maestros en la actualidad, porque es una de las causas de bajo rendimiento. Es una afección bien identificada en la actualidad, con la ventaja de tener tratamiento, por lo tanto al joven que se le hace el diagnóstico con el tratamiento y bajo controles adecuados, probablemente corregirá su condición.
¿Cuándo consultar y a quién? 
¿A la maestra, al pedíatra, o al médico de adolescentes?
 
-  La labor de prevención y el  momento de intervenir depende de múltiples factores. Depende mucho de los profesores y de la institución educativa que son los primeros en darse cuenta del problema presente en el muchacho; depende de la familia que son responsables del seguimiento del rendimiento de cada hijo. Igual importancia tiene la acción del pedíatra y del médico de adolescente, en la consulta deben preguntar, además del estado de la alimentación, de la actividad física, o si están en alguna situación de riesgo, cómo va el rendimiento escolar?. Si ellos detectan que el joven tiene un problema hay que iniciar inmediatamente las acciones que han de ser contínuas, no dejarlas para último momento. Se deben buscar las causas, para lo cual se requiere de un equipo multidisciplinario que incluye neurólogos, psicólogos, psicopedagogos, terapistas del lenguaje u ocupacionales, psiquíatras, entre otros. 
 
Una de las razones que justifican este evento es “la consulta a última hora” para resolver una situación que comenzó  meses, o años atrás y ya es difícil evitar el descenlace obvio de unas malas notas, aunque nunca es tarde para el diagnóstico, identificar las posibles causas, o reconocer las situaciones de riesgo del muchacho culpables del bajo rendimiento. Rescatarlo, o salvarle el año escolar, al final del lapso académico, es casi imposible. El éxito depende de la supervisión continua por parte de los padres y maestros, con el mismo interés que hay en combatirles el hábito tabáquico, las drogas, o los accidentes automovilísticos. Es mucho más fácil prevenir el conflicto por bajo rendimiento académico cuando contamos con una serie de ayudas neurológicas capaces de descartar afecciones, posiblemente, relacionadas con el aspecto psicológico, de la dinámica familiar, del ambiente social y cultural donde se desempeña. Desde el punto de vista médico es obligación descartar enfermedades crónicas y otros procesos que puedan incidir en el problema.
¿TAREAS DIRIGIDAS?
 
Muy poco puede hacer un profesor si el muchacho presenta déficit de atención con inatención, aunque le ayude a mejorar algo sus notas, si el joven no recibe un tratamiento de apoyo psicológico y médico adecuado e, inclusive, farmacológico. Posiblemente, quien va mal en matemáticas, o física, es por una mala base anterior, no por lo que está estudiando en el presente, sino por aquello que no asimiló antes. A última hora no puede aprender todo porque no tiene la capacidad de hacerlo. La intención no basta.
 
Para quienes sufren problemas de atención ninguna materia se salva de ser “difícil”, inclusive aquellas tradicionalmente conocidas por “fáciles”. Una vez  en esta situación sin la ayuda adecuada, se profundizará el conflicto con las consecuencias colaterales ya mencionadas hasta que el colegio los expulsa por bajo rendimiento. Si los profesores supieran las consecuencias en cada uno de los jóvenes expulsados por tal motivo, ¡jamás botarían un muchacho! porque ese alumno pasa a un mundo colateral de educación donde se reúne con gente  que deja mucho que desear y a veces, peores que ellos, además algunos profesores no tienen una actitud clara del problema, aunque vale reconocer que también hay profesores valiosos en muchos centros educacionales. Sin embargo, lo que vemos es un joven expulsado de un colegio a quien le costará muchos años para recuperarse y superarán hasta los 21 años antes de terminar bachillerato. Lo ideal es abordar el problema de bajo rendimiento académico asignándole un profesor guía dedicado al seguimiento de los estudios y de su evaluación de salud que oriente a la familia en las acciones positivas que beneficiarán a todo el grupo familiar.
No es lógico seguir aumentando el contingente de muchachos que se queda sin derecho a continuar en sus instituciones educativas originales porque cambiarlos podría ser lo peor que se puede hacer con el destino del muchacho. Es un error sacarlo de su medio donde están sus amigos, donde estaba motivado, es algo que lo marcará muchísimo, sobre todo si lo trasladan a centros donde se agrupan otros jóvenes en la misma situación.
¿Cómo lo manifiesta quien 
no tiene la habilidad de comunicarse?
 
- En forma agresiva e impulsiva, contestando mal, depresión, se encierran, o se convierten en personas con baja autoestima, inseguras, manifestando otra serie de hechos que satisfagan las inquietudes que no pueden llenar a través del colegio. Tendrán más conflictos a nivel social y tienen una mayor probabilidad de caer en conductas de riesgo como, consumo de alcohol y otras sustancias ilícitas en la búsqueda de satisfacciones no logradas en los estudios, o esa adaptación que ni siquiera alcanzan en el colegio donde fueron trasladados.
 
 
PROTOCOLO DE CONSULTA
El médico de adolescente primero trabaja con el muchacho para analizar la situación y determinar donde está  el problema, por ejemplo, a nivel familiar, por lo cual se invitaría a uno de los representantes a participar en las futuras sesiones a objeto de resolver el problema.
 
También se  descarta desde el punto de vista clínico una enfermedad aguda (infecciones), problemas en la vista, o en la audición, afecciones  neurológicas que limitan en avance del joven. Al evaluarlo deriva a las subespecialidades (psicología, neurología, psicopedagogía) que mejorarán al paciente. Este evento pretende ofrecer elementos prácticos para que la población conozca el perfil del joven con bajo rendimiento académico y no arriben a la consulta demasiado tarde. Será el primero de una serie de cursos de educación continua adaptados a las necesida
des de la población que acuda para mantenerlos informados e integrados a un movimiento de prevención. Hoy existen fenómenos importantes que llaman a la reflexión como es que antes se pensaba que la actividad física entorpecía el rendimiento académico, mientras que en el presente diferentes centros de estudio demuestran que los jóvenes más involucrados en el deporte muestran excelente rendimiento. Es vital estimular a los muchachos en la actividad física porque ayuda a disminuir los niveles de estrés y los distrae de situaciones de riesgo las cuales favorecen la caída en problemas.
¿El bajo rendimiento académico 
puede superarse al entrar a la Universidad?
 
- Es posible aunque, objetivamente, el bajo rendimiento condiciona a que sea más difícil estudiar en la Universidad, la selección  de la carrera y del centro universitario al cual pueda aspirar. En las Universidades no es infrecuente este problema, pero tienen la ventaja   de estudiar lo que les gusta. Eso es un motor que debemos mostrarles para motivarles a terminar los estudios porque es frecuente que, mientras estudian bachillerato,  digan que nada de lo que estudian les sirve para algo; la mayoría de los muchachos no tiene proyecto de vida y debemos ayudarles a estructurar su proyecto de vida, una expectativa donde aprecien que los estudios de primaria y bachillerato son una etapa a superar para hacer lo que ellos quieren. Por lo general, funciona bastante bien porque hasta superan la aversión que sienten por determinado profesor, considerado “mediocre”, pero de quién es la nota, quién repetirá el año? …quién es el mediocre, tú, o el profesor?
Otro error es  dejarlos en la casa sin oficio, sumiéndoles en una situación peor. Es el momento para que estudien cursos de inglés, computación y otras herramientas útiles para el siguiente período académico y para la vida. Los padres han de buscar alternativas, no sólo ver que los hijos salgan bien, sino detectar las razones del fracaso. Los médicos de adolescentes están para actuar en el aspecto curativo, o en la prevención al estimular a cada paciente con sus representantes en el seguimiento de la situación que es tan importante como las desviaciones anormales del peso, o la talla y la prevención de otras situaciones de riesgo que repercuten en su vida futura.  
 
ORIENTACION PARA 
PADRES Y MAESTROS
 
Muchos  jóvenes participaron en el curso del sábado 8 de abril, organizado por el CMDLT y el Centro de Educación Científico, diseñado para responder a severas interrogantes sobre lo “normal”, o frecuente del problema ¿por qué los adolescentes son un grupo de alto riesgo?. Los expositores aportaron los enfoques sobre los cambios neurológicos, psicosociales, psicológicos y del médico de adolescentes. 
cmdlt@cantv.net
smart@cantv.net
 
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