Aquí, paseando
nuestra vista por algunas regiones de África, Asia,
Oriente Próximo y América Latina, encontramos que
imperan todavía las economías agrícolas pobres, y,
como la mayoría de las mujeres trabajan en el campo y en
los mercados o acarreando combustible y agua a través de
largas distancias, su contribución económica sigue sin
ser reconocida. Sin embargo, es de resaltar, que en los
últimos años cada vez más mujeres se incorporan a las
actividades productivas con el desarrollo de los centros
urbanos y un mayor acceso a la educación en muchos
países en vías de desarrollo. |
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En los países
africanos, destaca el elevado porcentaje de la
participación femenina en la fuerza laboral, aunque su
actividad se limita a tareas agrícolas de subsistencia.
A medida que la población masculina de muchas regiones
africanas, se ha desplazado a las ciudades en busca de
mayores ingresos, la mujer ha quedado relegada a
permanecer en el campo como principal sostén de la
familia. |
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