En la Revista dominical, de El Universal, ese
diario donde cada día encontramos a esta maravillosa editorialista
gráfica, domingo a domingo, y a partir de hoy 13 de mayo de 2001, Rayma
Suprani plasmará con ese talento único la ironía de ser mujer.
Nuevo reto de esta joven mujer venezolana, que a través del humor
desnudará estereotipos, y develará realidades.
Rayma, al respecto de su nueva presencia
dominical, en la revista Estampas, publicación de abrumadora circulación
comenta sobre la viñeta y sobre el hecho noticioso:
No traduzco noticias. Si lo hago, el otro
pierde el encanto. La gente está acostumbrada a que le den todo, a que le
digan "voy por aquí". A veces manejo un espectro muy abierto, y
la viñeta se presta para armarla de cualquier forma. Ahí, rompo un poco
los esquemas. Es como ver el juego al revés. Yo no estoy jugando, estoy
creando para que alguien juegue.
¿Teme Rayma a repetirse ... ?
Claro, ese es uno de los grandes miedos.
Tienes que tratar que un recurso compense al otro. A veces el texto supera
la imagen, y a veces la imagen habla sola y si le pones el texto es como
explicar el chiste.
Dice gustarle hablar directamente al
espectador, a su inteligencia de lector común y corriente. Sin embargo, se
impone una pregunta: Cualquiera está en la posibilidad de entender la
agudeza de muchas de sus caricaturas?
Trato que los mensajes sean, de alguna
forma, como los que dan los niños: tienen esa parte de inocencia para decir
algo, pero en el fondo ese algo va más allá. Se trata un poco de ir
descubriendo las capas del trabajo.
Rayma ha dicho en algunas ocasiones que es
desordenada en su trabajo creativo ...
Aquí precisa: Desordenado en el sentido de
que carece de método. A veces me preguntan en cuánto tiempo hago una viñeta.
Eso no es cuantificable. Aunque tienes un tiempo límite para simplificar
las ideas -y ser coherente-, el proceso creativo es continuo.
Brutalmente sincera, expresa: "Tienes
que aprender que para hacer este tipo de trabajo no puedes vivir de quince y
último".
¿Es factible sistematizar cualquier
proceso creativo? Puede ser domado, pero hasta ahí. A veces es un monstruo que se rebela.
¿Posee Rayma una rutina? La rutina me produce malestar, me hace sentir que soy una máquina y yo
me siento completamente ajena a ese concepto. Trato de aplicar la no rutina.
Eso sí, siempre educo el ojo. Veo todo lo que me llega, y clasifico lo que
después puedo digerir. Entonces viene la parte más difícil: sentarse
frente a la hoja y decir "bueno…".
La mente incansable, llena de recursos de
Rayma, puede alguna vez quedarse "En blanco"?
Siempre existe el temor de que te aparezca
el fantasma de no tener nada que decir.
Hay fantasmas al acecho ... Uno de ellos puede
ser ese que borra el Cómo decir las cosas...
Aparece menos. Ya cuando tienes algo que
decir, el río de tinta coge su cauce y llega a la página. Una vez dije que
ponerse frente a la página en blanco es un poco como lanzarse en paracaídas.
Y no tener nada que decir es que tu paracaídas no se abra. Si no abre, vas
a botar tinta y no vas a decir nada.
Alguna vez le ha provocado a Rayma,
decir aquello de "Interpreta mi silencio" y dejar el espacio en
blanco...?
A veces el silencio dice muchas cosas. Lo
sentí sobre todo durante la tragedia de Vargas. No podías hacer humor ni
podías eludir el tema. Tenías que decir algo, y la creatividad se esconde
cuando uno está deprimido.
La rutina consume, desgasta... ¿Cómo la
enfrenta? El primer año fue muy duro, pero después me dije "y cómo hace
Zapata, si tiene toda la vida en esto". Te lo tienes que tomar como una
experiencia de vida y pensar que no estás dando otra cosa que tu óptica
del mundo y que esa óptica está dentro de ti. Cuando logras pensar así,
te resulta más fácil.
¿Alguna vez le causa desazón o disgusto la
caricatura?
Muchas veces. Y te vas mal del periódico.
Te vas pensando "mañana, mañana…".
Buenas y malas... ¿Se da?
Das con la viñeta perfecta, completamente
redonda, simplificada. Eso te produce un placer inmenso: lo logré, se
puede, existe.
Le hemos escuchado decir que de pequeña
dibujaba, en las paredes de su casa, duendes y muñecos variados ... y hoy,
en esa pared mediática de El Universal, ¿qué dibujará? Creo que más que una figura, hoy serían conceptos. Meto en una
coctelera la sensibilidad, la ironía, la inocencia del niño y las ideas
del adulto, y salen esas líneas que en ocasiones parecen monstruos. A veces
me dicen que la risa de mis figuras es muy macabra.
Las noticias dan inspiración, pero también
pueden matarla... Rayma ¿cómo reacciona cuando las noticias desmotivan?
Resulta más difícil porque tienes que dar
la pauta, pero me gusta poner a un lado lo local y trabajar con los
problemas universales del ser humano, con la estupidez humana.
Paul Tabori, el gran escritor francés hizo
"La Historia de la Estupidez Humana", que dice de ella Rayma,
¿qué opina de esa "Estupidez" tan nuestra?
Porque es reiterativa. Hay una viñeta
en la que digo que el mono desciende del hombre. Por generaciones y
generaciones caemos en el mismo hueco. Y en teoría somos los más
evolucionados.
Mujer, joven, de pensamiento no "izquierdoso"...
No son precisamente las cualidades que estamos acostumbrados a
encontrar en los caricaturistas... ¿Y ese nombre de Rayma?
Es mi nombre, no un seudónimo. Mi
abuela, como buena suegra italiana, siempre decidía los nombres de sus
nietos.Pero cuando yo nací, nueve años
después que mi hermano, mi mamá dijo que nadie le iba a imponer el nombre.
Y me puso Rayma. Suena tonto, pero te da una particularidad. No te llamas
como todo el mundo.
Le preguntamos a Rayma por el humor.. ¿Y si
él, posee sexo, o por el contrario puede ser asexuado...?¿El humor tiene
sexo?
Ahora sí porque es machista. Es un humor
de hombres, hecho por hombres. Creo que hace falta decodificar un tanto el
sentimiento femenino. La página de Estampas recorrerá un poco ese camino.
Nunca será rosa porque eso sería un imposible para mí. Tampoco se trata,
gracias a Dios, de plantear el feminismo de los años sesenta. Creo que
hemos venido generando códigos más cómodos y menos castrantes: somos
distintos, pero queremos una igualdad de convivencia.
¿Cuál será la diferencia en esta página
dominical de Estampas, y lo que diariamente se te lee en el periódico? En los temas. Quiero desligarme un poco de la
política y explorar otras áreas. Un poco lo que hablábamos antes sobre la
estupidez humana. Si a las mujeres nos han vendido un producto equivocado de
lo que somos, ¿por qué lo hemos comprado? ¡Y en masa!