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DESDE MI TRINCHERA
 
Comisario General Atahualpa Montes
 
Especial para 
 
Pantaletas para
algunos Generales
Prenda acorde al uniforme 
de quienes golpean mujeres
 
Miami, 9 de septiembre de 2002
 
Pensaba yo, iluso de mi, que el General Carles y sus adláteres del momento  infeliz, eran una resaca de la Fuerza Armada, arremetiendo contra las mujeres que protestaban la presencia de Chávez en la ciudad de Valencia pero, ¡Oh! sorpresa, resulta que no era así, y la agresión hacia la mujer venezolana, se acrecenta en indignidad y desvergüenza uniformada, cuando la Policía Militar, oficiales y tropas embarrados hasta el kepis, golpearon, electrificaron cual ganado  y descoyuntaron, a las damas que tuvieron las bolas de desafiarlos, en un momento histórico de nuestras páginas increíbles.

El soldado venezolano ha sido glorificado desde siempre, por su valor casi suicida y por sus deseos libertarios; Pichincha, Boyacá, Junin, Carabobo, y tantos otros escenarios de batallas, en donde los criollos se dejaban la vida o la quitaban a sus oponentes en nombre de la libertad y el patriotismo, no dejan lugar a la menor duda sobre lo que hemos sido a lo largo de ese periplo histórico, que quedó grabado en los anales de las hazañas mundiales; nuestros soldados han sido ejemplo a lo largo y ancho de la geografía continental 
pero, este hatajo de bandoleros que se han erigido en capos de la Fuerza Armada, los están convirtiendo a los ojos del mundo, en  gansters tarifados de la "cosa nostra" vernácula, haciendo que  irrespeten toda la tradición de hidalguía que siempre los caracterizó.

Lo ocurrido entre la Policía Militar y ese grupo  de damas que, sencillamente, decían que no estaban -ni están a pesar de la golpiza- de acuerdo con el Teniente Coronel-Dictador que hoy desgobierna a nuestra pobre Patria, es un nuevo baldón que agregar a los ya acumulados por esos hombres de verde que, tal parece no entienden, que se están crucificando ante los ojos de la historia, en esta gesta vergonzante a la que los han llevado cuatro generales de pacotilla que jamás entendieron su función de soldados, cuatro generalitos de cartón, que rindieron sus soles a las dos estrellitas  doradas del señor Hugo Chávez, a cambio de quién sabe qué favores, condenando a sus hijos al deshonor y la ignominia permanente.

Yo creía que Carles y sus adláteres, incluyendo al comandante (así, con minúscula) de la Guardia Nacional venezolana, eran simples accidentes  históricos pero, pareciera que la cosa es mas grave y eso, hay que verlo con ojos de preocupación, para buscar la solución que impida el que, nuestros soldados, se sigan embarrando con el mismo excremento, que para Carles y su gente, pareciera ser  un afrodisíaco.
 
El Guardia Nacional, el soldado criollo, tiene que reaccionar ante las ordenes abusivas que lo están llevando a convertirse en verdugo de nuestras mujeres, rebajándolo a niveles de ridículo como guerreros y convirtiéndolos, no sólo en el objeto del odio de quienes hasta ayer los admiraban, sino en el hazmerreír del mundo entero, por librar sus batallas, luchando contra los sostenes y las pantaletas de sus propias mujeres.
 
Ya esos adminículos prendarios de nuestras feminas, desde aquel increíble episodio conocido por todos, se están tornando en prendas regulares del uniforme militar y eso, es en verdad muy grave.
* Atahualpa Montes, es Comisario General
Experto en Seguridad de Estado
 
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E-mail: atamontes@hotmail.com
Generales de pacotilla
trás el peligroso contingente de las Mujeres Venezolanas
 
 
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