nosejustificadolor

Caracas, agosto  2000
 
NO SE JUSTIFICA
SUFRIR POR DOLOR
Informa Blanca García Bocaranda
E-Mail
 
Venezuela, representada por las algólogas Carol Valerio, Esther Benedetti y Grísell Vargas- Schaffer ganó el primer premio en el Congreso Mundial de Anestesia, con el trabajo “Neostigmine Intratecal para Analgesia Postoperatoria en Cirugía Abdominopélvica
                       
Cantidad de veces nos enteramos de la incredulidad de la familia ante el dolor de los ancianos e, inclusive, protestan por el quejido de la persona. Es una triste realidad y hay que cambiarla porque debemos creer en el dolor ajeno, pues sucede que, tal vez, nuestra cultura no permite que creamos mucho en el dolor del prójimo porque “el dolor que mejor se soporta es el ajeno”.
                       
Es verdad que se puede llegar a magnificar el dolor, pero esto no significa que no creamos en el dolor de quien lo siente y padece. Lo primero que debemos hacer es creer en el dolor, pero al éste hacerse persistente en el tiempo se cronífica. Sucede que el entorno familiar niega el dolor, le resta importancia produciendo como reacción que el mismo paciente vaya perdiendo credibilidad en su entorno y en sus médicos, siendo lo más grave la falta de credibilidad en el dolor, por lo tanto son pacientes que rotan de un médico a otro, pasan por infinidad de tratamientos, con los consiguientes fracasos terapéuticos y el paciente siente que nadie cree en su dolor.
                       
Ante esa triste realidad pueden suceder dos cosas, o el paciente magnifica aún más su dolor para llamar la atención, manifestando implicitamente “aquí estoy yo y sí me duele, es real mi dolor”, o simplemente, el paciente trata de hablar menos de su dolor, pero vive más su dolor interno por la falta de credibilidad en su sufrimiento físico y aumentan sus limitaciones funcionales porque trata de hacer sus actividades sin molestar más a su entorno, que no le cree, asegura la doctora Grisell Vargas, algóloga del Servicio de Medicina Física del Centro Médico Docente La Trinidad.
                       
¿Es cierto que al exteriorizar el dolor, quejándose,
se minimiza la sensación?
                       
Cierto, eso se explica por la gran influencia que tiene la mente, es decir, la capacidad de racionalizar las experiencias previas, la carga familiar y social en la modulación y capacidad de expresar el dolor físico, o psicógeno, pues con la mente se pueden controlar una serie de sensaciones y al expresar lo que sentimos liberamos el ingrediente emocional que acompaña a todo síntoma y más aún, al dolor. Por ejemplo, para los asiáticos no está bien visto expresar el dolor como lo hacemos los latinos, o los habitantes de la cuenca del Mediterráneo. Uno es más dado a expresar las emociones y sentimientos, mientras que esas manifestaciones en la cultura asiática no son permitidas, por lo tanto a esas personas les es fácil controlar la expresión del dolor, sin que signifique que no lo sienten de la misma manera. Fisiológicamente, se siente igual, pero no es expresado, ni exteriorizado de la misma manera.
 
El dolor siempre se ha asociado a subjetividad y personalidad del individuo que lo padece, además de los aspectos culturales, sociales, familiares y al ambiente físico donde se desenvuelve la persona, por lo cual ha sido difícil definir al dolor ya que existe la presencia conjunta de todos esos factores que rodean a quien sufre un dolor. Por tal motivo, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, tomando en cuenta los mencionados aspectos, creó un comité de Taxonomía para que los médicos interesados en el tratamiento y manejo del dolor hablen en el mismo idioma. En 1974 lanzaron una definición del dolor, la cual fue retomada en 1994, que lo describe como  una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular existente, o potencial y descrita siempre en función de dicha lesión. Es una definición muy completa y aceptable porque comprende el aspecto anatómico y fisiológico al decir que es una parte sensorial, pero también describe la parte emocional y la carga afectiva que lleva el dolor físico del ser humano y siempre estará descrito en términos de la lesión que lo produce.
 
¿Puede que el dolor no esté diagnosticado?
 
- Muchas veces no se trata de un mal diagnóstico, sino que al no estar especializado en esta nueva rama de la medicina contemporánea, no se pueden conocer los grandes avances relacionados con el dolor, sus diversos tipos, diferentes tratamientos y es que el avance que ha experimentado la medicina en las últimas dos décadas  en relación al dolor es inmenso. Inclusive, lo que aprendí en la Escuela de Medicina como vías de dolor, hoy es totalmente obsoleto porque se han hecho muchos descubrimientos. Hoy, hasta la transmisión del dolor no sólo es el viaje de la sensación dolorosa a través de un nervio hasta la corteza cerebral para provocar conciencia de la sensación dolorosa. Sabemos en la actualidad, que existen muchos mecanismos que comienzan a modular, a cambiar e, inclusive, a mantener esa información dolorosa. Se han descubierto una cantidad de sustancias que se liberan desde el mismo momento en que un estímulo es capaz de desencadenar el dolor. Por ejemplo, no es igual que te presionen a que te pellizquen. No es lo mismo la intensidad de un pellizco suave a un pellizco fuerte que duele más. La diferencia entre esos pellizcos provocará la liberación de sustancias que hace 30. ó 40 años no se conocían y, que ahora con los avances técnicos de la neurofisiología, de la neuroanatomía, de la neuroquímica, se han descubierto lo que tenemos en el organismo. Esas sustancias liberadas a nivel periférico, a nivel de la médula y del cerebro, provocarán que magnifiquemos, o mantengamos ciertos dolores, o que dejemos de producir sustancias que, normalmente, en condiciones normales no provoquen dolor.
 
- Existen muchas incógnitas que descifrar y descubrir sobre la transmisión, modulación y percepción del dolor, así por ejemplo, aún no se sabe por qué una persona con dolor crónico deja de producir ciertas sustancias, que la hacen más vulnerable a sentir dolor, son esas personas a quienes les duele todo...y se extrañan de porque a otra persona sentada en la misma silla no le duele nada y a ella sí, pero resulta que ella viene con un dolor crónico y al tener ese déficit de sustancia que la hace más susceptible a sentir dolor, se vuelve más vulnerable a experimentarlo que una persona sana.
 
Hay una clasificación del dolor en relación a su duración en el tiempo y es la más conocida por el público, al dividirlo en dolor agudo y dolor crónico. El dolor agudo es señal de alarma y tiene una función biológica, como es proteger la especie. Por ejemplo, a alguien le pegan un tiro durante la guerra, siendo su función proteger su vida y a las personas que estén bajo su responsabilidad, por lo cual a pesar de haber sido lesionado por un tiro que le haya destrozado la pierna es capaz de caminar y ejecutar infinidad de acciones para terminar de protegerse debido a una descarga de sustancias, las cuales nos permiten actuar de manera casi increíble que provocan expresiones como, “no sé como fulano pudo hacer”, pues se debe a cambios fisiológicos que provocan la liberación mayor de catecolaminas, más noradrenalinas y neuropéptidos, sustancias éstas que nos protegerán y disminuirán la sensación de dolor.
 

Mientras que el dolor crónico se convierte en enfermedad, como tal no tiene significado biológico, por el contrario se crean círculos viciosos que aumentarán y mantendrán más tiempo el dolor original, hay cambios en la alteración de la personalidad, en el ciclo fisiológico del sueño, son personas que ya no duermen y aseguran que “el dolor me despierta por la noche”. Esas son las consecuencias del dolor crónico, del dolor mantenido a través del tiempo. Son pacientes que tienden a no comer, por lo cual confunden los síntomas de dolor crónico con depresión, pues es un paciente cuya vida gira en torno al dolor y no funciona de manera adecuada, creándose alteraciones en la funcionabilidad física e intelectual del ser humano al no trabajar de la misma manera.

LOS ALGOLOGOS
 
LOS CALMANTES
MITOS SOBRE OPIOIDES

LOS NIÑOS TAMBIEN SUFREN

SEDACION O ANALGESIA EN CASO DE DOLOR
 
DOLOR DE MIEMBRO FANTASMA
 

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