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- A pocos días del Nuevo Milenio
- un Rito brutal
- contra la mujer
- se practica en más de veintiocho
- países del mundo
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- La mutilación genital femenina se lleva a cabo en mas de
veintiocho países de todo el mundo. Ahora se comienzan a escuchar voces para luchar
contra este ancestral y brutal rito.
- Dos bellas mujeres: Imán y Waris Dirie, dos modelos de fama
mundial, cuentan sus terribles experiencias al respecto de esta práctica en su país de
origen Somalia.
- Ha tenido que pasar mucho tiempo, siglos, para que las voces
de las mujeres que son víctimas de la mutilación genital femenina (MGF) se escuchen en
todo el mundo. Los medios de comunicación se hacen eco de noticias como ésta: "Dos
diputados egipcios piden la ablación obligatoria. Esta práctica, prohibida desde 1966
por una sentencia de Tribunal Supremo, se sigue realizando de forma clandestina". Los
testimonios de quienes han sufrido tal vejación y han logrado huir de sus países de
origen también salen a luz pública por vez primera: se publican autobiografías como la
firmada por Fauziaya Kassindja, ¿Nos oyen cuando lloramos?, y la que narra la experiencia
de una de las protagonistas de este reportaje, la modelo somalí Waris Dirie, La flor del
desierto. De igual manera también se ponen en marcha varias campañas de concientización
llevadas a cabo por diferentes organismos internacionales.
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- UNA HISTORIA DE MILES DE AÑOS
- Nadie sabe con seguridad cuándo y cómo empezó esta
práctica. Se cree que se lleva realizando desde hace 4.000 años. Según informes de
Naciones Unidas, se realiza en veintiocho países africanos y se calcula que más de
130 millones de niñas y mujeres en África han padecido alguna clase de mutilación
genital. El fenómeno no se ha conocido sino hasta ahora, cuando cada vez más refugiados
emigran a Occidente. Los legisladores norteamericanos aprobaron recientemente unas leyes
según las cuales cualquier mutilación genital realizada a un menor en Estados Unidos se
considera un crimen que puede ser castigado con cinco años de prisión.
Las protagonistas de esta historia tienen muchas cosas en común. Son modelos, africanas,
proceden del mismo país, la misma tribu. Pero ahí se acaban las similitudes. Imán tiene
42 años... Waris Dirie, que ha sido chica Bond e imagen de la firma RevIon, no está
segura de la suya. Sus padres eran nómadas que vagaban por los campos africanos en busca
de alimentos y cobijo. No tenían calendarios ni relojes, teléfonos o televisión.
Incluso hoy en día, Dirie no suele llevar reloj. Prefiere saber la hora del día
guiándose por la longitud de las sombras en el suelo. Llega tarde con frecuencia. Imán,
no. Sus padres se exiliaron después de un golpe en Somalia, su país de origen. La madre
de Imán vendió sus joyas para asegurarse de que su hija recibiría una educación.
Cuando Dirie tenía cinco años, su madre la guió por la oscura noche del desierto, le
dijo que no luchara y permitió que una gitana ambulante cortara los genitales externos de
su hija. Igual que su madre había hecho con ella. Después, cosieron la vagina de Dírie
con espinas. Durante los cuarenta días siguientes, estuvo con las piernas atadas para
evitar que la herida se reabriera. Dicen que uno no puede recordar realmente el dolor,
pero Waris asegura que aquello no se puede olvidar. "Dolía tanto" -recuerda-
"que me quería morir". Se calcula que al 98 por ciento de las mujeres de
Somalia se les mutilan los genitales. A Imán, no. Su madre rechazó la práctica: fue una
de las pocas afortunadas.
El año pasado Naciones Unidas nombró a Waris Dirie embajadora especial de su campaña
internacional para poner fin a esa práctica. En su calidad de embajadora , Dirie recorre
los países africanos en los que se practica la MGF y habla de los riesgos psicológicos y
de salud. En una conversación con Imán, su compatriota somalí, habla de las terribles
consecuencias de una práctica tradicional que ella y muchas mujeres más han tenido que
soportar.
- EL DIA DEL GUDNIIN
Imán: ¿Qué recuerdas de tu circuncisión? ¿Cuántos años tenías?
Waris: Creo que tenía unos cinco o seis años. Lo recuerdo muy bien. Un día mi madre me
dijo: "Mañana es el día de Gudniin".
Imán: ¿Te habló de lo que te iba a pasar?
Waris: No, nadie explicaba nada.
Imán: Ya lo sé, en Somalia nadie habla del sexo. Las cosas simplemente te pasan.
Waris: Tenía ganas de que llegara el día porque quería ser como las demás chicas.
También estaba nerviosa porque vi a mi hermana cuando se lo hicieron y no daba la
impresión de estar pasándolo muy bien.
Imán: ¿Te dejaron mirar?
Waris: No, me escondí detrás de un arbusto. Mi hermana dio uno patada a la mujer que
supuestamente iba a hacerlo e intentó huir. Quienes presenciaban el acto tuvieron que
correr tras ella y sujetarla. Fue la comidilla de la ciudad. Pensé que no quería ser
como ella, que iba a ser fuerte. Mi madre me dijo: "Te acuerdas de lo que hizo tu
hermana? La mujer le hizo algo malo, por eso huyó. Pero tú no tienes nada de qué
preocuparte".
Imán: Recuerdo que cuando circuncidaban a las chicas en Mogadishu, donde me crié, se
hacía en grupos, para que estuvieran acompañadas. En la ciudad, lo practican en
hospitales. Todo el mundo pasa por esto -es como operarse de anginas- pero se realiza de
forma diferente. Puedes cortar poco o mucho. Había infibulación (la extracción parcial
o total de los genitales externos, además de un grave estrechamiento de la abertura
vaginal), que es el colmo.
Warís: A mí me cortaron todo. No queda nada.
INFANCIA ARREBATADA
Imán: Volvamos al día en que sucedió, ¿no te taparon tus ojos?
- Waris: Al principio, no. La mujer que me lo hizo no mostró
ninguna compasión. Se limitó a sacar una cuchilla rota. Podía ver la sangre seca de
alguna otra chica, pero no estaba bien afilada y tuvo que pasarla una y otra vez. Se
podía oír cómo se rasgaba la piel. Tardó mucho tiempo. Me metió un palo en la boca y
me dijo que le diera la mano. Cuando acabó de cortar, cogió unas espinas, atravesó los
labios de la vulva con ellas y usó hilo para cerrar.
-

Imán: ¿Y no te dieron nada para el dolor o para evitar una infección?
Waris: Nada. Estuve tumbada durante semanas. Tenía que estar boca arriba. Mi madre me
decía: "No te muevas o se cerrará mal". Después de aquello, todo cambió.
Solía correr por ahí, persiguiendo a mis hermanos.
- Ya no lo volví a hacer.
Imán: En cierto modo, te arrebató tu infancia.
Waris: La destruyó. En algunos sentidos se considera un rito de iniciación. Dejas de ser
una niña para convertirte en una jovencita.
Imán: ¿Se lo contaste a alguna de tus amigas?
Waris: Sólo a algunas. No quería asustar a las chicas que no se lo habían hecho.
Recuerdo que pensé: "Mamá, ¿por qué no me lo explicaste?.
Imán: No sabía. A ella probablemente le hicieron exactamente lo mismo cuando era
pequeña. A mucha gente le resulta difícil no circuncidar a sus hijos porque saben que
serán condenados al ostracismo. Mi madre no comentó a la gente que no me lo había
hecho. Me envió fuera unas semanas y fingió que me había llevado a un hospital.
Personalmente, creo que es una cuestión de control, una forma de silenciar a las mujeres.

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- EL CASAMIENTO
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- Waris: Si no lo hubiera hecho y me hubiera quedado, habría
sido una vergüenza para mi familia. Nunca habría podido casarme.
Imán: Es verdad. Hasta las prostitutas se lo hacen. Pero, al final huiste porque no
querías casarte con el hombre que tu padre había designado.
Waris: Sí, yo tendría probablemente 12 ó 13 años y él 60, pero poseía muchos
camellos. Le dije a mi padre: "Es un viejo". Y él replicó: "Mejor. Así
no saldrá corriendo detrás de otra jovencita". Yo me molesté mucho.
Tuve que huir porque lo normal era casarse. No podía decir "prefiero no
hacerlo". La única forma de evitarlo era desaparecer. Así que una noche me marché,
porque sabía que cualquier cosa sería mejor que el viejo. Estaba muy asustada. No paré
de correr. Muchas veces pensé en volver, ni siquiera sabía hacia dónde me dirigía.
Justo entonces tuve que crecer rápidamente. Convertirme en otra mujer.
SALIR DEL PAIS
Imán: Cuando huiste, ¿cómo te las arreglaste para conseguir algo de comida y cobijo?
Waris: Robaba. Hacía lo que fuera necesario.
Imán: ¿No tenías dinero?
Waris: ¿Dinero? No. Ni siquiera sabía lo que era. Todo se basa en el trueque y los
intercambios.
Imán: Así llegabas a la ciudad.
Waris: Sí. Sabía que tenía un tío. Le conocía porque solía cuidar sus animales.
Recorrí las calles preguntando a la gente por él hasta que lo encontré.
Imán: No sabía que habías huido.
Waris: No, no había teléfono. Todo se transmitía de boca en boca. Cuando mi tío me
vio, me preguntó: "¿Qué estás haciendo aquí?
- Imán: En el fondo, tú eres la verdadera Imán. Cuando vine
a Estados Unidos por primera vez, Peter Beard, el fotógrafo que me descubrió, se
inventó la historia de que yo era una pastora nómada. Cuando estaba en Somalia, nunca
salí de Mogadishu, la capital. En Nueva York dije a la prensa que la historia no era
cierta. Conté que había vivido en Nairobi y que había estudiado en la universidad
allí.
UNA FOTO CELESTIAL
Waris: Fue terrible. Yo no sabía nada. Cuando mi tío, que era diplomático, decidió
llevarme a Londres para que le ayudara con los trabajos de la casa, fuimos a que me
hicieran una fotografía para el pasaporte. Cuando vino con las fotos, me preguntó:
"¿A quién le estabas rezando?". Estaba mirando hacia arriba. De verdad
creía que la cámara estaba en el cielo. No me daba cuenta de que estaba delante de mí.
Así de bruta era. Cuando me contó que nos íbamos a Londres, yo me preguntaba:
"¿Qué es Londres?". Mis primos me dijeron: "Ya sabes, allí te vas
a volver blanca. Allí sólo hay gente blanca".
Imán: Cierto, porque es contagioso.
Waris: Nunca había subido a un avión. Una vez dentro, pensé: "¿Cómo se abre la
ventana?". Tenía mucho miedo.
Imán: ¿Lamentas haberte ido?
Wairis: No, nunca.
Imán: ¿Conociste a algún muchacho en Londres?
Waris: Sí, recuerdo que después de llevar allí algunos meses, conocí a un joven.
Salimos y me preguntó: "¿Qué clase de música te gusta? ¿Los Beatles, los
Commodores? No tenía ni idea qué me estaba hablando. Pensé: "¿Qué hago yo aquí?
No puedo tener relaciones sexuales con él". Incluso, si hubiera estado realmente
enamorada y me hubiera gustado casarme y tener relaciones sexuales no importaba, porque
sabía que estaba bloqueada. Puerta cerrada.
Imán: Pero el sentimiento, el deseo, estaban ahí.
Waris: Sí, pero sabía que era diferente. En aquella época pensaba que era algo que le
pasaba a todos los negros. Luego, en el gimnasio, me hice amiga de una chica inglesa que
también era negra. Intenté comentarle algo y me dijo: "¿De qué me hablas?'. Así
que se lo enseñé y se echó a llorar. Le pregunté qué le pasaba y ella me contestó:
¿Sabes lo que te han hecho?.
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- Me reveló que eso no le ocurría a todo el mundo, que no
éramos iguales.
Imán: Te diste cuenta de lo que te habían hecho, que te habían mutilado sexualmente.
Waris: Sí, estaba furiosa. Me preguntaba ¿por qué me había pasado eso?, ¿valgo tan
poco? Pero no quiero dar la impresión de que estoy muy molesta.
Imán: Deberías estar enfadada. Estás en tu derecho. No se puede hacer nada hasta que
uno no se enfada de verdad.
UNA VIDA NORMAL
Waris: el dolor eran tan intenso...
Cada vez que me bajaba la regla era terrible. Acabé yendo a un médico de Londres. Estaba
muy preocupado y me comentó que tenía que operarme para poder abrirme un poco más. Le
autoricé, porque, para qué mentir, sabía que después podría tener relaciones
sexuales.
Imán: Cierto, e incluso si te hubieras quedado en Somalia, el hombre te habría tenido
que abrir en tu noche de bodas.
Waris: Es verdad. Cuando me hicieron la operación, sentí un gran alivio. Podía hacer
cosas tan sencillas como orinar.
Imán: Y ahora tienes un bebé.
Waris: Sí, con mi novio. Un músico. Es norteamericano. Cuando nació el niño, me quedé
con su familia en Nebraska. Me habría gustado estar con mi madre cuando nació el bebé.
Pero no pude.
Imán: ¿La has vuelto a ver?
Waris: Sólo una vez, en 1995. La BBC estaba haciendo un documental y fui con ellos para
intentar encontrarla. Nos llevó ocho días. Mi familia es nómada, así que cuando la
lluvia se va a otro sitio, ellos también se van. Pero al final, dimos con ella.
Imán: ¿Has intentado volver a verla?
Waris: Sí, he ido en dos ocasiones a Abud Dhabi, donde viven mis hermanas. Pero cada vez
que he ido, no me han dejado salir del aeropuerto. Creían que era una prostituta que iba
allí a trabajar. Ni siquiera sé si sabe que he tenido un hijo.
Imán: ¿Y te has arrepentido alguna vez de haber hablado de este tema y sacarlo a la luz?
Waris: No, nunca, porque si queremos que las cosas cambien alguna vez, tendrá que ser a
fuerza de hablar de ello. De otro modo, siempre seguirá igual.
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