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| ¿Por qué ese súbito ataque personal de Chaderton contra Marta Lucía Ramírez, tan impropio del lenguaje diplomático? La razón es muy simple: el gobierno de Hugo Chávez, sus aliados colombianos de las FARC y del ELN, más los inevitables servicios cubanos de inteligencia, asesores y cómplices de unos y otros, han percibido con bastante exactitud que la joven ministra es un durísimo escollo en el camino de las guerrillas comunistas por poner de rodillas a la sociedad colombiana y forjar ese soñado ``eje bolivariano Chávez-Castro-Tirofijo con que delira el coronel venezolano. |
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Estas tácticas han contribuido a cambiar el signo de la guerra. Ya los hombres del Mono Jojoy o cualquiera de los otros sacatripas que lo acompañan perdieron la ofensiva. Es el ejército el que sale a perseguirlos, y las narcoguerrillas se esconden y recurren al terrorismo urbano como forma de venganza porque les resulta mucho más difícil presentar batalla en las selvas o en las montañas. Tirofijo, por ejemplo, en los momentos de peligro suele cruzar la frontera con Venezuela y allí, protegido por los chavistas, se guarece plácidamente de la persecución de sus enemigos. |
| Era la primera vez que un ministro colombiano llamaba a las puertas de una capital europea y regresaba a casa con el regalo de ocho aviones Mirage debajo del brazo, ampliando con ello el signo de las alianzas militares, pues hasta ese momento parecía que en el terreno militar Bogotá sólo dependía de la ayuda de Estados Unidos. Los aviones, es cierto, eran algo anticuados para los estándares del primer mundo y poco útiles en la lucha contra la guerrilla, pero resultaban extraordinariamente eficaces para interceptar y destruir avionetas cargadas de cocaína, o en el hipotético caso de que el aventurerismo de Chávez acabe provocando un conflicto entre las dos naciones, ''escenario'' no del todo imposible si se toma en cuenta el compromiso creciente entre el coronel venezolano y las narcoguerrillas colombianas. |
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Para
los fines de forjar esa amplia alianza ha sido una buena idea de Uribe
colocar a una mujer al frente del Ministerio de Defensa. Una mujer
ejecutiva y enérgica, pero con rostro humano, representante al fin y
al cabo de la sociedad civil que sufre anualmente los treinta y cinco
mil asesinatos y casi cuatro mil secuestros, y no a un militar
convencional con gorra de plato y aspecto marcial.
El elemento más importante del conflicto colombiano se dirime, por supuesto, en los diversos frentes militares y policíacos, pero tiene una dimensión política y diplomática de una enorme magnitud de la que acaso depende la efectividad del esfuerzo antisubversivo. |
| Cuando
Eugene Delacroix, que entendía muy bien el lenguaje de los símbolos,
quiso expresar lo que fue la revolución francesa, pintó un cuadro de
dimensiones heroicas titulado La Libertad guiando al pueblo, en
el que una hermosa mujer con el pecho descubierto y una bandera
tricolor en la mano conduce a los demócratas armados por encima de
los cadáveres. La señora Ramírez, enfundada en un pudoroso traje de
sastre, está haciendo ese mismo papel con una pasmosa habilidad.
Marzo 16, 200 |
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