El
escritor y exiliado cubano sostiene que Chávez ha intentado crear un
andamiaje intimidatorio, represivo y paramilitar, de cuyo afianzamiento
depende la consolidación del autoritarismo
Luego de 40 años esperando la caída de
Castro, la categoría de cubano exiliado se sobrelleva con mucho de
paciencia bíblica, una buena dosis de desengaño y un sentido pragmático
de la vida y de la política que no le resta pasión a las creencias. Por
eso Carlos Alberto Montaner resulta, quizás, más cubano por militancia que
por haber nacido allí. Militancia que es un discurrir por el mundo con su
prédica y sus libros. Por estos días tocó en Caracas, donde no ha dejado
nunca de venir. Todavía.
_¿Cómo ve la situación?
Como una especie de caos oganizado desde la
cúpula, lo cual resulta una contradicción, porque el gran caotizador es el
Presidente, quien provoca enfrentamientos y crispaciones con todos los
segmentos de la sociedad.
_¿Por qué habría de provocar caos quien
detenta el poder?
_Porque es una mezcla entre cierto
temperamento incontrolable y la voluntad de crispar las relaciones entre el
Estado y la sociedad. Esto con la finalidad de dictar las medidas de
emergencia que le den más poder aún del que tiene.
_¿El caos lo organiza la oposición para
desestabilizar al Gobierno o lo promueve éste cuando ha perdido
legitimidad?
_O cuando se descubre, como en Venezuela,
que la estructura de la sociedad es de tal naturaleza que resulta difícil
la implantación de un régimen autoritario. Que debes comenzar por destruir
las libertades y establecer mecanismos represivos y de intimidación
paralelos al Estado, lo cual parece desprenderse de los círculos
bolivarianos. Algo que ya se vivió con los camisa pardas de Hitler, los
falangistas camisas azules españoles y las Brigadas de Respuesta Rápida en
Cuba. La idea original, formulada hace un siglo por el teórico de la
violencia, Max Stirner, señala que, mediante el terror, un pequeño grupo
puede obligar al conjunto de la sociedad a la obediencia y sumisión total.
_Eso, siempre y cuando estén canceladas
otro tipo de libertades, como la de expresión, que aún existe en
Venezuela.
_Mientras exista libertad de expresión es
imposible el establecimiento de una dictadura en Venezuela.
_Según eso, el objetivo del Gobierno, en
este momento, sería el control de los medios.
_Efectivamente. En algunos casos han
conseguido la intimidación y el silencio mediante amenazas de carácter
judicial y en el futuro intentarán hacerlo de nuevo. Pero parecen remotas
las posibilidades de que el Gobierno se transforme en una dictadura
totalitaria como la cubana.
_Entonces, ¿se salvó la democracia en
Venezuela?
_No se salvó en la medida en que todavía
hay recursos en manos del Gobierno que podrían provocar situaciones de
violencia. Siempre se puede quemar el Reichstag. Siempre se puede recurrir a
asesinatos selectivos que lleguen a estremecer una sociedad. _¿Sería capaz
Chávez de recurrir a asesinato selectivo?
_No conozco al señor Chávez
personalmente, pero en 1992 el asalto violento al poder fue un acto tan
monstruoso como el asesinato selectivo, y quien entonces agredió a la
democracia, dejando decenas de muertos, no es alguien que se caracterice por
sus escrúpulos o respeto hacia los demás.
_¿Pasa por la salida de Chávez la
sobrevivencia del régimen democrático?
_Si él abandona su indiferencia ante la
realidad, si se despoja del autismo frente a las señales del mundo, si se
da cuenta que estamos en el año 2002, posguerra fría, y que no puede
repetir una aventura cubana o libia, podría llegar a un acuerdo con la
sociedad civil y los partidos sobre la base de la Constitución.
_Esa es una manera de decir que Chávez no
va a rectificar.
_Es una manera de decirlo, pero no se puede
negar esa posibilidad. Contra eso conspira la naturaleza de Chávez, su carácter
mesiánico y la psicología típica del narcisista que disfruta oyéndose,
nunca escucha al otro y se siente destinado a ocupar un lugar excéntrico en
la historia mundial. Ese tipo de personalidad casi nunca rectifica, porque
hacerlo implica una cierta humildad.
_E implica, igualmente, la negación de la
revolución.
_La posibilidad de avenirse a las señales
de la realidad es una característica de seres humanos comunes y corrientes,
no del Mesías. Lo que puede preverse es que personas así siempre culpan a
los demás de sus fracasos y terminan justificando cualquier medida, por
inescrupulosa que sea, porque los fines que persigue son maravillosos y
redundan en beneficio de los oprimidos.
_Hace menos de dos meses se hablaba de la
inminente caída de Chávez, pero ahí sigue. ¿No puede prolongarse
esta
situación indefinidamente?
_A veces se prolonga y en eso los cubanos
somos expertos. Cuando Castro se declaró comunista se hablaba de su salida
casi inmediata, porque era imposible que a 90 millas de EEUU hubiera un régimen
de esa naturaleza. La hipótesis, absolutamente racional, ha demostrado ser
falsa.
_Según eso, tenemos Chávez para rato.
_De las cosas que he escuchado en este
viaje, la que me parece más sensata es la reforma de la Constitución,
mediante una mayoría simple del Parlamento, para reducir el período
presidencial a 4 años, con término al 2 de febrero de 2003. Para lograrlo
la fracción de Miquilena tendría que apoyar al arco democrático
parlamentario. Esa sería una salida legal que el mundo entero vería con
alivio y sería aplaudida por los venezolanos.
_Depende, porque un gran número de
venezolanos sigue apoyando a Chávez.
_Las cifras que yo he visto le dan al
chavismo un 15% de voto firme. Al protochavismo, esa zona chavista aún
blanda, otro tanto y el resto es un 70% que se mueve entre el rechazo total
y la inconformidad. _Más allá de fórmulas políticas hay casos como el de
Pdvsa, cuyos empleados y trabajadores han planteado un conflicto que puede
parar al país. _Ese es un escenario muy posible. La confluencia entre
sindicatos y empresarios podrían paralizar al país. Chávez ha apostado al
control total del aparato legislativo, judicial y de un organismo
intimidatorio, represivo y paramilitar. Del afianzamiento de esa estructura
depende la consolidación de su proyecto totalitario.
_También está planteada la movilización
popular.
_Efectivamente.
_Y con ella la violencia y la salida
militar.
_La salida militar es, probablemente, la
consecuencia de cualquiera de las dos opciones anteriores. Si el Presidente
insiste en su modelo, es posible una intervención del Ejército. Lo mismo
si el país se hace ingobernable, como consecuencia de la alianza entre
sindicatos y gremios empresariales. También puede ocurrir que sigamos en
este limbo, nadie tenga fuerza para producir un desenlace y Venezuela continúe
paralizada económicamente, desmoralizada y transmitiendo al exterior la
imagen del más bananero de latinoamérica.