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Ni las bajas temperaturas impidieron que el calor humano de decenas de miles de personas se explayara ayer a lo largo de la Calle Ocho en una multitudinaria demostración de solidaridad con la recuperación democrática venezolana.
''Chávez, vete ya'', ''Venezuela yes, Cubazuela, no'', ''Chávez, engañaste a Venezuela, pero no puedes engañar al mundo'', fueron algunas de las pancartas que los participantes empuñaron, mientras coreaban, ''¡Ya se va, ya se va, Chávez ya se va!'' o ''¡Venezuela, ni un paso atrás!'', a lo largo de una decena de cuadras.
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''Les puedo asegurar que ya falta muy poco para que él se vaya'', dijo el líder de la Central de Trabajadores de Venezuela, Carlos Ortega, quien fue recibido por los presentes con una de las mayores ovaciones que posiblemente se hayan escuchado en la Calle Ocho.
Ortega dijo a El Nuevo Herald que vino a Miami con un mensaje de esperanza hacia sus compatriotas en esta ciudad, pero que ``realmente soy yo quién vuelvo [a Venezuela] con una esperanza mucho más renovada''.
''Estamos en esta misma lucha y los hermanos cubanos saben que pueden contar con nosotros, que siempre les estaremos eternamente agradecidos'', añadió el líder sindical.
Al cerrar el acto, el ex alcalde de Caracas y uno de los dirigentes de la opositora Coordinadora Venezolana, Antonio Ledezma, dijo estar seguro que ``tan pronto salgamos de Chávez, esta misma energía venezolana presente aquí será usada para ayudar a los hermanos cubanos''.
Entre los que encabezaron la marcha, se encontraban la candidata presidencial y Miss Universo 1981 Irene Sáez; la Miss Mundo 1981 Pilín León; su colega Barbara Palacios; y la actriz Rudy Rodríguez.
León --cuyo nombre fue atribuido al tanquero que por 21 días el mes pasado resistió a las embestidas de Chávez y se transformó en un símbolo de la resistencia de la industria petrolera--, denunció el clima de ''terror'' en su país, y los ''instintos asesinos'' del gobierno de Chávez, a cuyos miembros calificó de ``no humanos, sino animales''.
La actriz Rodríguez, dijo a El Nuevo Herald que vino de Caracas expresamente ''a apoyar la marcha y estuve trabajando con el grupo Mujeres sin Fronteras'', que integraron al desfile una grupo de niñas vestidas con trajes típicos de países latinoamericanos.
''Quiero que Venezuela vuelva a florecer y a prosperar. Todos queremos a Venezuela en paz. Los artistas no estamos de un bando ni del otro; yo estoy aquí haciendo todo lo posible por colaborar'', dijo Rodríguez.
No sólo de Venezuela vinieron los manifestantes. ''Nunca me imaginé que iba a ver una cantidad tan grande de banderas venezolanas fuera de mi país'', dijo Mario Cuberos, que manejó 20 horas desde la ciudad de Washington con su familia.
''Estoy muy emocionado de ver cómo el pueblo latinoamericano se está sumando a la defensa de Venezuela'', indicó Agustín Santana, de 68 años, jubilado de la estatal PDVSA y residente en Hollywood desde hace 7 meses.|
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''Esta marcha es un montaje, aquí no hay gente, esto es una mentira, como diría José Vicente Rangel'', ironizó Oscar Azuaje, un ex comisario de la Disip de 42 años que tuvo que exilarse en Miami porque se considera un perseguido del régimen chavista.
Las pancartas desplegadas pusieron a prueba el ingenio de sus creadores para llamar la atención con mensajes como ''Chávez, sal de Venezuela para que podamos volver'', o ``Aviso al Presidente Bush: Chávez es un terrorista, y está más cerca que Saddam''.
Según el congresista Lincoln Díaz-Balart, la manifestación ``es una prueba de que Miami es realmente la capital de las Américas''.
Para el director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Joe García, el acto sirvió ``para reafirmar los lazos entre la oposición venezolana y el exilio cubano, lo cuál es importante en el marco estadounidense''.
La marcha no terminó con el himno nacional del país sudamericano cantado por el José Luis Rodríguez ''El Puma'' y coreado por los asistentes, sino que se prolongó por unas horas más.
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(Fotografías de Armando J Tirado)
Ayer, el popular restaurante Versailles se llenó de miles de venezolanos, que tuvieron que hacer un enorme fila en las afueras para entrar. Adentro, otros, esperaban sus pedidos haciendo sonar los cubiertos contra los vasos y coreando, ''ya se fue, ya se fue, Chávez ya se fue'' o ``ni un paso atrás, ni un paso atrás''.
Cerca de 300.000 venezolanos residen en el sur de Florida, según cifras oficiosas, muchos de ellos emigrados a esta región de Estados Unidos tras la llegada al poder en 1999 de presidente Chávez.
Los reporteros María Clara Valencia y Casto Ocando colaboraron en esta información.