- por María Teresa Romero
- En los últimos tres
años, y en particular durante el que el Comandante considera su primer año
de gobierno (el 2001), Hugo Chávez se ha dedicado a destruir la buena
imagen internacional construida (pese a quien le pese) por los gobiernos
puntofijistas. No por casualidad éramos reconocidos como un modelo de
democracia en todo el continente.
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Para estrenar el 2002, la "democrática" forma como se escogió al
presidente de la AN (quien pasará a la historia más que por sus
labores legislativas por su escupitajo y no jorobes públicos en
aquella inolvidable sesión); las 'pacíficas' acciones de las fuerzas
de choque bolivarianas frente a El Nacional; y la "novedosa" pieza
discursiva en la ONU del recién estrenado Presidente del devaluado
grupo de los 77, entre otras brillantes actuaciones chavistas, no
han servido sino para deteriorar aún más nuestra credibilidad y
prestigio. |
- A pesar de la
despreocupación presidencial y de la insistencia del diputado Saab en
considerar estos hechos como aislados e irrelevantes para nuestro perfil,
duda no cabe de que nuestro desprestigio se ha peligrosamente incrementado
en las últimas semanas, así como nuestro aislamiento político y económico
en la comunidad internacional. De allí los pronunciamientos, críticas y
alertas de Estados Unidos, la OEA, la SIP, y la organización Reporteros
sin Fronteras, entre otros actores. En un país que realmente se respete,
con verdadero Estado de Derecho y amor propio, este trabajo de
descomposición de nuestra imagen (es decir de parte de nuestra identidad)
sería razón suficiente no sólo para sacar a Chávez del poder, sino para
juzgarlo por traición a la patria.
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- Pero al lado de todas
estas sombras, también se distinguen luces. En la medida que los chavistas
se empeñan en desprestigiar la nación, la mayoría de los venezolanos, con
sus valientes, realmente demócratas y cívicas acciones, vienen
reivindicando la imagen de Venezuela ante el mundo. Cada vez está más
internacionalmente claro que una cosa es el gobierno de Chávez y otra muy
distinta la sociedad venezolana. El respeto a los venezolanos se
incrementa y con ello nuestro ánimo de lucha. El 23 de enero se dará otro
paso decisivo.
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NOTA: Aún cuando se salvó a última hora el proceso de paz en Colombia,
se prevé la escalada del conflicto y esto sin duda traerá
consecuencias en especial para un país vecino cuyo gobierno
revolucionario es ambiguo frente a la guerrilla. Si antes estábamos en
la mira internacional, ahora estaremos directamente bajo el foco. El
gobierno de Chávez: o corre o se encarama. |
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- * Politóloga, Profesora UCV