- En el país más
industrializado del Oriente, Japón conserva
algunas de sus rígidas y vetustas tradiciones
hacia la mujer. La participación de las mujeres
en el mercado laboral es algo menor que en los
países occidentales, pero la mujer suele dejar
su trabajo de forma concluyente cuando tiene
hijos, a pesar de que el alto porcentaje de
educación en Japón hace que exista un elevado
número de mujeres con estudios superiores. Se ha
creado una legislación relativa a la igualdad de
oportunidades para garantizar y fomentar el
empleo de las mujeres en tareas diferentes a las
reservadas según la tradición a la mano de obra
femenina (empleos mal pagados, entre los que
predominan las tareas de secretaría y
administración) pero el promedio de mujeres que
desempeñan altos cargos, tanto en el sector
privado como en la administración pública,
sigue siendo sustancialmente menor que el
registrado en algunos países occidentales.
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- Economías
jovenes de Asia, como las de Corea del Sur,
Singapur y Taiwan, y en general en todo el plano
industrial del sudeste asiático, se han creado
gracias al desarrollo de sus
economías nuevas oportunidades laborales
para las mujeres. En Corea del Sur la presencia
de la mujer en el mundo laboral es más reducida
que en Japón; en los demás países de esta zona
la presencia femenina es aún menor. Las
actitudes paternalistas tradicionales, la
importancia de la familia en las diferentes
religiones confucionistas y el predominio del
islam en algunas zonas tienden a disminuir el
status y la presencia de la mujer en el mercado
laboral. Sin embargo, el crecimiento económico
ha permitido que las mujeres puedan desempeñar
cargos y cobrar salarios que nunca antes habían
podido imaginar. Además, estos países son los
primeros interesados en impedir que las
limitaciones de la tradición reduzcan su
potencial creación de riqueza.
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