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LONCHERA LIGERA EN EL REGRESOA CLASES
 
Por: Blanca García Bocaranda
 
Está comprobado que los escolares que no desayunan pagan caro tal omisión porque no tienen la misma capacidad para resolver problemas, atender las clases, memorizar y desenvolverse con habilidad oral, que aquellos que se levantaron 15 minutos más temprano para ingerir, 
aunque sea, un plato de avena.
 
Es cierto que la familia completa, en horas muy tempranas, sale de casa a toda prisa y que la primera comida del día se convierte en “come lo que puedas”, sin reflexionar en la calidad de alimentos que ingirió. A muchos no les da tiempo, ni siquiera de tomarse un jugo de naranja natural porque prefirieron dormir unos minutos más, que comer un desayuno nutritivo para estar alerta y sin hambre hasta la hora del almuerzo. Los efectos de no desayunar están muy claros en niños y adultos, pues aún quienes quieran mantener su peso ideal, o rebajar no consiguen perder calorías con tal conducta, porque el hambre que sentirá por tener el estómago vacío lo hará consumir una merienda de altas calorías, o comer el doble durante el almuerzo.
Conscientes del poco tiempo del cual se dispone al despertar, una buena idea sería dejar listo un desayuno sencillo la noche anterior, que incluya: cereales de grano entero, sin colorantes, con leche descremada y frutas picadas, o un yogourt con frutas y un sandwiche de pan integral con jamón y/o queso mozzarella. 
Los padres deben impartir el buen ejemplo desayunando con sus hijos porque tampoco a los niños les agrada sentarse solos a la mesa.
 
“Ante esa realidad, quienes orientamos a la comunidad en el área nutricional tenemos la responsabilidad de ayudar a elaborar opciones sanas, económicas y fáciles que les gusten a toda la familia, diseñadas para no tener excusas de saltarse el desayuno, o de no tener tiempo para preparar la otra solución: la lonchera”, dice la licenciada María Eugenia Hernández, coautora del libro “Cocina Ligera”, con Glenda de Fonseca, experta en el arte culinario.
 
- Hoy, la mayoría de los padres confeccionan la lonchera escolar que, si a ver vamos, es una muestra del menú familiar. La idea es que cuando coman su contenido, los niños queden alimentados, se sientan queridos y cuidados. No vale colocarles chucherías, las cuales no les aportan beneficios y seguramente, las encontrará en la cantina de la escuela. Es posible saber lo que incluyen los padres en la lonchera, pero no lo que está en la mente del niño cuando la abre junto a sus compañeros que, tal vez, compraron chucherías y ante eso, dejó intacto el contenido de la lonchera. Una ingrata sorpresa es revisar esa útil cajita, al regreso a casa, para encontrar el jamón y el queso del sandwich porque se comió sólo el pan, dos tallos de celery intactos y las migas de las galletas dulces porque el hambre que sentía era por un postre y el termo aún está lleno de leche. En ocasiones, los niños hacen trampa y cambian una lonchera bien elaborada por chucherías debido a que no tienen hábito de comidas sanas.
 

Es vital conseguir un menú agradable para la población infantil porque ellos decidirán si comen, o no, esa merienda en el recreo mientras escapan de la supervisión de los maestros. Una buena idea es darles opciones de alimentos sanos, de su agrado, lo cual garantiza su ingestión, inclusive hacerlos participar en la preparación de la lonchera. 
No importa repetirle la fruta de su gusto, mientras se la coma; ni que no se coma todo el contenido de la lonchera aunque sea su comida favorita, porque todo depende del hambre que sintió a media mañana. En caso de sentir hambre al terminar clases, lo más seguro es que termine de comerse lo que dejó y reforzará con una merienda sustanciosa al terminar de hacer las tareas.
 
Por su experiencia como nutricionista de la Unidad de Endocrinología del Centro Médico Docente La Trinidad y de la guardería de la CVG, en Puerto Ordáz (estado Bolívar), María Eugenia Hernández aconseja que “cualquier receta nueva que quiera incluir en la lonchera désela a probar primero en casa, pues aunque a los niños les encantan las sorpresas, ellos agradecerán encontrar algo conocido en la merienda. Tampoco les gustan las comidas complicadas, ni difíciles de manipular como sandwiches muy recargados y con salsas que no les hacen bien, además de ensuciarse. 
Los niños conversadores prefieren hablar que comer, por lo tanto inclúyale: un cambur, o una manzana, o una mandarina, o unas piezas de queso mozzarella que no les ensucia, o una caja de pasitas, o una bolsa con cotufas cocinadas sin mantequilla y poca sal, o unos muffins de jamón, o de maíz, o dulces, que aunque sean niños diabéticos pueden ingerir gracias a los nuevos edulcorantes bajos en calorías (sucralosa), ideales en las recetas horneadas, sin cambiar el sabor y manteniendo siempre el dulzor.”
¿DESAYUNO, O  MERIENDA?
 
Es importante definir el rol de la lonchera porque cuando su hijo sale bien alimentado del hogar, gracias a un desayuno balanceado, no amerita llevar una lonchera muy elaborada, pues sino  regresará con poca hambre para el almuerzo. Eso sería como aproximarse a dos desayunos. Si desayunó, con una fruta es suficiente, pero en caso contrario es indispensable prepararle la lonchera bajo los principios de la comida balanceada, con un alimento de orígen lácteo: queso, o yogourt, cereales de grano entero ricos en fibra, galletas, pan integral, tortas no cargadas de azúcar, pero que contengan zanahorias, o calabacín, o pasitas, o dátiles. Del grupo de las proteínas, recurra a: una ensalada de huevo, o de atún, o de pollo. Al escoger la fruta fresca, recuerde que pueda comérsela con la mano y fácil, como: un cambur, o uvas, o mandarinas, pues un trozo de patilla se le descompone con el calor y no se la comerá por la desagradable presentación. Es el momento para incluírle unos trocitos de celery, o de zanahoria para que comience a sentir gusto por estos alimentos. 
¿No es difícil que los niños 
coman vegetales?

- Es difícil porque los adultos no los comen. Muchos niños acostumbrados a comer vegetales en la dieta de la Guardería  pierden el buen hábito durante las vacaciones porque los padres no incluyen ensaladas, ni jugos, ni frutas en el menú del hogar. Los niños siempre tratan de copiar a los padres y en ese aspecto, tampoco podemos pretender que si los adultos no lo hacen, ellos los coman con naturalidad. Hay que preocuparse por variar el menú familiar, lo cual es posible aún sin exceder el presupuesto porque si elaboramos una lista de mercado donde no figuren las chucherías, ni productos perjudiciales, es posible invertir en otros de alta calidad alimenticia.

¿Qué deben darle a los niños menores de 3 años 
que van al maternal, antes de salir del hogar?
 
- Por lo general, antes de salir es conveniente un tetero con cereal, aunque si se lo toma completo, de 6:00 a 7:00 de la mañana y le servimos un desayuno a las 9:00 a.m. no lo comerá. Es un desayuno que consta de una arepa con queso y un vaso de jugo natural porque a las 12 m. debe estar almorzando. Nosotros servimos dos veces a la semana pollo, 2 veces carne roja y 1 vez pescado, siempre acompañados de un carbohidrato (arroz, pasta, yuca, puré de papas, ocumo), con una ensalada cocida, o cruda. Los vegetales pueden comerlos en panquecas de: acelgas, espinacas, o en souffles, o en pudín con queso parmesano, o una vinagreta. 
 
Los niños que no desayunan tienden a ser obesos porque en la próxima comida aumenta la tentación de ingerir alimentos altos en calorías. Está comprobado que quienes realizan 3 comidas al día se mantienen más delgados. No olviden que el desayuno es una oportunidad para que niños y adultos tomen leche y jugos de frutas, permitiendo que esta comida sea una importante fuente de vitaminas C, D y calcio. Investigaciones en alimentación de adolescentes comprueban que quienes omitieron el desayuno consumen 10 por ciento menos de hierro y 40 por ciento menos de calcio y vitamina C que los que lo hicieron, con las sensibles consecuencias bien críticas durante la época del desarrollo y crecimiento. Debido a las demandas de tiempo en los actuales momentos, el desayuno debería ser la única comida diaria de los adolescentes con sus padres, a fin de facilitar la comunicación que a lo largo del día se hace casi imposible porque las agendas de cada miembro de la familia están complicadas.
 
Un detalle importante es que si los padres no pueden asumir la responsabilidad del preparar la lonchera, bien pueden involucrarse más en exigir calidad en los productos que se venden en la cantina escolar, pues si es confiable, sus hijos podrían tomar unos jugos naturales fríos, o unos sandwiches cargados de grasa y no unas empanadas, o tequeñones.

LOCHERA PARA ADULTOS

La población laboral de países desarrollados siempre lleva una bolsita marrón con su almuerzo porque no tienen oportunidad de regresar a comer su casa e, inclusive, en los comedores de las empresas están prohibidas las fritangas, o comidas de baja calidad. En Venezuela ya vemos como buena parte de la población comienza a transportar su lonchera, convertida en un elemento de economía y si siguen los mismos pasos indicados para la población infantil, es seguro que los resultados en salud serán vistos en corto tiempo. Inclusive, se convierte en un momento de creatividad cuando la familia se reúne por la noche y escogen lo más grato dentro de la lista de alimentos sanos. 
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