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Historia del Libano

Fenicios
Los restos arqueológicos indican una ocupación a lo largo de la costa libanesa del mar Mediterráneo en el periodo paleolítico, y hacia el 4000 a.C. la región había desarrollado tanto la metalurgia como la cerámica. Hacía el 2500 a.C., la costa fue colonizada por los fenicios, un pueblo marinero relacionado con los cananeos.
Sus ciudades-estado —que controlaban la mayor parte del territorio de lo que hoy es Líbano— comerciaban con el antiguo Egipto y se convirtieron en florecientes centros culturales bajo la influencia de Babilonia, adorando al dios Baal. Alrededor del 2000 a.C. Fenicia fue invadida por los amorreos, luego en el 1800 a.C. por los egipcios y poco después por los hicsos, quienes lo unieron a sus dominios egipcios. Reconquistada por los egipcios, permaneció como provincia dependiente hasta el 1400 a.C. aproximadamente, cuando las incursiones hititas debilitaron la autoridad egipcia, y hacia el 1100 a.C. era de nuevo un territorio independiente.
 
Tiro se convirtió en el principal estado de la Fenicia independiente y fue pionera en el comercio marítimo de larga distancia. El matrimonio de Acab, rey de Israel y Jezabel, una princesa de Tiro, muestra la fuerza de los lazos políticos entre Fenicia y el antiguo Israel. La exploración fenicia permitió el establecimiento de colonias a lo largo de todo el Mediterráneo, desde Útica y Cartago en el norte de África, hasta Córcega y el sur de la península Ibérica (como Gades, la actual Cádiz), diseminando el alfabeto semítico, que fue posteriormente adoptado por los griegos; los fenicios circunnavegaron África e incluso comerciantes de Cartago llegaron a las islas británicas. A pesar de todo, en el 867 a.C. Assurnasirpal II, rey de Asiria, forzó a las ciudades-estado a pagar tributo y fueron dominadas por tropas asirias. Se rebelaron varias veces y tras el fin del poder asirio en el 612 a.C., consiguieron salir airosos de los intentos egipcios por reconquistar el área. Nabucodonosor II de Babilonia había subyugado toda Fenicia excepto Tiro, lo que dio como resultado la bienvenida a Persia cuando conquistó Babilonia en el 539 a.C. Fenicia pasó a ser una de las provincias más importantes y ricas del Imperio persa.
 
Alejandro Magno conquistó Fenicia junto con el resto de Asia Menor; Tiro finalmente cayó tras un largo asedio en el 332 a.C. El auge marítimo de la recién fundada Alejandría obstaculizó el comercio fenicio y tras la muerte de Alejandro la dinastía Tolemaica de Egipto conquistó las ciudades fenicias, que en el siglo II a.C. pasaron a manos de los Seléucidas. La identidad fenicia fue arrollada por influencias helenísticas. Mientras el Imperio Seléucida se desintegraba, el poder creciente de Roma pasó a ser el más importante en la región.
 
Por su posición estratégica este territorio fue ocupado sucesivamente por fenicios, asirios, egipcios, griegos, romanos, árabes y turcos. Los cruzados se apoderaron de la región entre 1098 y 1291, pero fue recuperada por los musulmanes, y en 1521 pasó a formar parte del imperio otomano hasta 1918.
Mandato francés
Después de la Primera Guerra Mundial (1918), la Sociedad de Naciones (posteriormente las Naciones Unidas) lo declaró mandato francés. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) tropas francobritánicas ocuparon el país, y en 1941 obtuvo la independencia, convirtiéndose en una república presidencialista.
 
La historia del Líbano con sus fronteras actuales y su mezcla de población cristiana y musulmana sólo comenzó en 1920, cuando los franceses (quienes habían obtenido el control del territorio gracias al acuerdo secreto Sykes-Picot, firmado entre los franceses y británicos durante la guerra) unieron bajo su administración la costa y la planicie poblada por musulmanes, y la Montaña, habitada por cristianos, para crear el Gran Líbano, bajo su mandato.
 
Durante prácticamente los dos milenios anteriores, este territorio había sido siempre parte de imperios continentales en expansión. Aunque Líbano muy raras veces ha formado una entidad política independiente, los maronitas habían desarrollado la opinión de que la Montaña era un país con una historia y carácter propios. Los franceses habían apoyado esta creencia, por lo que los maronitas recibieron muy bien su mandato, con el que además obtenían beneficios económicos y políticos.
 
Sin embargo, la población árabe defendía la creación de un Gran Reino Árabe con su sede en Damasco, que recogía sus aspiraciones nacionalistas. Su corta duración (1918-1920) provocó que no recibieran con agrado la creación del Gran Líbano, con lo que llegaron a la revuelta armada. Los franceses favorecieron la redacción de la Constitución de 1926, que serviría de base para un futuro Estado independiente. Sin embargo, la independencia total no se obtuvo hasta el año 1946, cuando las últimas tropas francesas fueron evacuadas.
 
Independencia
La administración francesa estableció un Estado económicamente viable, pero con conflictos religiosos políticamente amenazadores además de haber establecido unas fronteras poco claras, en especial con Siria, al norte. En 1943 los representantes maronitas llegaron a un acuerdo para compartir el poder (el Pacto Nacional) con los musulmanes suníes y otros grupos menores. Sin embargo, el poder real no lo tenían los dirigentes elegidos, sino una elite comercial cada vez más próspera y una clase casi de señores feudales, defendidos por sus propios ejércitos.
 
Muy a menudo los presidentes han estado a merced de fuerzas y grupos más allá de su control, aunque tanto Camille Chamoun (1952-1958) como Fuad Chihab (1958-1964), de los años cincuenta, desde ópticas políticas opuestas, establecieron un rígido control del país, lo que permitió —bajo el control cristiano de los puestos clave del estado— el florecimiento económico a partir de especulaciones financieras, que animaron los negocios y las inversiones extranjeras, al tiempo que se producía un destacado desarrollo turístico.
 
Sin embargo, muy poco de esta prosperidad llegó a la población, en la que cada vez el número de shiíes era mayor, y su descontento explotó en manifestaciones y tumultos, y, después de 1975, en una guerra civil.
 
La hostilidad latente entre los cristianos y las distintas comunidades musulmanes se intentó controlar mediante el establecimiento de una fórmula de poder compartido, en la que la presidencia era desempeñada por un cristiano y la jefatura de gobierno, por un musulmán sunnita. La guerra palestino-israelí de 1967 aumentó las divergencias existentes entre los grupos palestinos instalados en la región tras el conflicto, y la presencia activa de fuerzas de ocupación sirias e israelíes al norte y sur del país, respectivamente, que convirtieron al Líbano en un sangriento y permanente campo de batalla, especialmente a partir de 1975.
 
Relaciones internacionales
Líbano ha seguido una política muy delicada y equilibrada con sus vecinos y las grandes potencias. Los maronitas optaron por unas relaciones más cercanas con Occidente y distanciarse del mundo árabe; por el contrario, muchos musulmanes defendían la unidad árabe y una política neutral respecto a las dos superpotencias.
Líbano se mantuvo prácticamente al margen de los conflictos árabe-israelíes, pero la llegada de refugiados palestinos procedentes de los territorios ocupados por Israel, involucraron poco a poco al Líbano en el conflicto árabe-israelí, a partir de la década de 1970.
 
En noviembre de 1969, el general libanés Emile Bustami y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), acordaron en el Cairo permitir la libertad de acción de los palestinos en el territorio del Líbano, pudiendo hacer incursiones contra Israel desde bases libanesas.
 
Hacia 1973 alrededor del 10% de la población estaba formada por palestinos. Este acuerdo —que se mantuvo en secreto hasta 1976 para no levantar la protesta de sectores cristianos— seguía la política favorable a la unidad con Siria lo que provocó varios disturbios en el país. En 1949 y 1961 se emprendieron varios golpes para promover la unión con Siria.
 
En 1958, árabes pro Nasser dirigieron una insurrección que culminó con la intervención estadounidense y la retirada del presidente Chamoun. Los siguientes gobiernos trataron de conseguir la unidad árabe. Esta actitud generó recelo en Israel, que además de actuar contra las bases palestinas del sur del Líbano, buscó otros apoyos políticos.
 
La guerra civil libanesa
En 1975 estalló la lucha entre los musulmanes libaneses y la facción dominada por los maronitas, conocida como Falange Libanesa. El gobierno central dejó de funcionar mientras unas facciones de milicias fuertemente armadas redujeron Líbano a la anarquía. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se unió a la parte musulmana a comienzos de 1976 y Siria (preocupada por la reacción israelí) intervino apoyando a los cristianos y en contra de la OLP que contaba con el apoyo de los grupos más progresistas.
 
Beirut se dividió con una 'Línea Verde' de este a oeste, que separaba el norte cristiano del sur musulmán. En junio la Liga Árabe impuso una tregua, confiando a los sirios el mantenimiento de la paz. A pesar de todo continuó la violencia y en 1978 Israel invadió el sur del Líbano en un intento de eliminar las bases palestinas. Una fuerza de la ONU reemplazó a las tropas israelíes, pero continuó prestando ayuda a los maronitas y atacando las bases de la OLP. En junio de 1982, Israel, temeroso del auge sirio y de la actividad palestina, invadió Líbano.
 
Hacia mediados de agosto, tras la mediación estadounidense, los combatientes de la OLP accedieron abandonar Beirut y muchos fueron evacuados a otros países. Más tarde ese mismo mes, con las tropas israelíes rodeando Beirut, el Parlamento libanés eligió como presidente al líder de la milicia cristiana Bechir Gemayel; tras su asesinato en septiembre, se eligió a su hermano Amin Gemayel para reemplazarle. Como venganza, fuerzas falangistas asesinaron a unos 1.000 palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, en la parte ocupada por Israel en Beirut Occidental.
 
Por esta causa los israelíes se retiraron al sur del Líbano, y en Beirut se estableció una fuerza de paz internacional. Los musulmanes tenían sospechas respecto a las unidades occidentales que apoyaban a un gobierno liderado por cristianos; después de que más de 300 soldados estadounidenses y franceses murieran en un atentado terrorista el 23 de octubre de 1983, las tropas occidentales se retiraron en febrero de 1984.
 
En el vacío de poder resultante, continuaron las luchas entre facciones hasta que en 1985 los israelíes se retiraron dejando una zona de seguridad en el sur controlada por sus aliados cristianos, el Ejército del Sur del Líbano (ESL). El partido shií Hezbolá (Partido de Dios) respaldado por los iraníes luchó por esta zona con el ESL, habiendo rechazado un acuerdo de paz, auspiciado por Siria, en diciembre de 1985.
 
El principal objetivo de los shiíes, era Beirut Occidental. Los israelíes siguieron haciendo incursiones contra las instalaciones de la OLP en el sur, y un deterioro de las condiciones en Beirut llevó a las tropas sirias a ocupar el sector musulmán en 1987 para terminar con la enemistad entre los libaneses y musulmanes pro palestinos.
Cuando el mandato presidencial de Gemayel expiró en septiembre de 1988, nombró al general cristiano Michel Aoun para encabezar el gobierno.
 
Como los dirigentes libaneses eran incapaces de encontrar un nuevo presidente, las facciones enfrentadas establecieron sus propias administraciones. En octubre de 1989, los negociadores libaneses, reunidos en Arabia Saudí, aceptaron reformar la Constitución de 1926 que daba el poder a los musulmanes; Aoun rechazó el proyecto, amenazando con la partición permanente del Líbano.
 
El 5 de noviembre, el Parlamento, mayoritariamente musulmán, ratificó esta reforma y eligió presidente a René Moawad. Fue asesinado 17 días después, y el Parlamento eligió en su lugar a otro maronita, Elias Haraui. En octubre de 1990, las tropas sirias asentadas en Beirut Oriental, derrotaron a las fuerzas leales a Aoun. Posteriormente el ejército libanés, respaldado por Siria, recuperó el control sobre una gran parte del país, desarmó las milicias y expulsó a la OLP de sus plazas fuertes al sur del Líbano. La guerra se había cobrado la vida de más de 150.000 libaneses desde 1975.
 
Los numerosos intentos por llegar a acuerdos de paz fracasaron ante los continuos incidentes protagonizados por fuerzas de una u otra tendencia: asesinato del líder radical falangista B. Gemayel (1982), que acababa de ser elegido presidente por el parlamento; avance israelí hacia Beirut; matanza Shabra y Shatila (septiembre, 1982), etc.
 
A finales de 1983 se iniciaron en Ginebra conversaciones entre las diferentes formaciones del país con el fin de buscar la pacificación, pero fracasaron. En 1985 la tropas israelíes se retiraron casi totalmente del Líbano. Posteriormente se sucedieron enfrentamientos entre las facciones en lucha, agravados en 1988 por una nueva invasión israelí del sur del país y el final del mandato presidencial de Gemayel, a quien sucedió como jefe del gobierno provisional el general Michael Aoun, que no fue aceptado por los grupos prosirios.
 
En octubre de 1989 los parlamentarios libaneses, reunidos en Taif, designaron como presidente a René Moawad, asesinado en atentado y sustituido por Elías Haraui. Surgió entonces la lucha entre las distintas facciones cristianas, que terminaría con la capitulación de Aoun en octubre de 1990. En noviembre comenzaba la retirada de las milicias de Beirut. En 1992 se celebraron elecciones legislativas, en las que los musulmanes prosirios lograron la victoria. Poco después, Rafik Hariri formó gobierno con miembros musulmanes y cristianos.
 
La votación para una nueva Asamblea Nacional en 1992 supuso la primera elección en los últimos veinte años. En marzo de 1993 el gobierno estableció un presupuesto de 13.000 millones de dólares para intentar la recuperación económica del país, aunque parte de esta cantidad debía ser suscrita por la comunidad internacional.
 
En julio de 1993 los ataques aéreos israelíes contra las bases de Hezbolá —como represalia por sus ataques con misiles contra territorio israelí— provocó el abandono del sur del Líbano de 200.000 personas y su traslado al norte en busca de una mayor seguridad. El ejército libanés se unió en agosto a las fuerzas de paz de la ONU en el área, pero sin desarmar las unidades de Hezbolá. En enero de 1994 el gobierno libanés emitió acciones de la compañía que se iba a dedicar a la reconstrucción de los distritos comerciales de Beirut.
 
Las continuas escaramuzas entre Hezbolá y las fuerzas israelíes en la zona de seguridad de Israel generaron numerosos atentados entre ambas partes, incluidos bombardeos israelíes sobre las zonas de asentamiento de Hezbolá (la última en abril de 1996), lo que dificulta la realización de los acuerdos de paz entre Israel y la OLP acordados en septiembre de 1993.
 
En 1995 el parlamento aprobó prorrogar por tres años el mandato del presidente Haraui. Un año después se celebraron elecciones legislativas en las que venció de nuevo la lista prosiria, lo que permitió a Rafik Hariri continuar en su cargo de primer ministro.
General Émile Lahoud, Presidente de Líbano

En 1998, el general Émile Lahoud fue designado presidente y encargó formar gobierno a Selim Hoss. En mayo de 2000 el ejército israelí abandonó el sur del país y se replegó a la frontera internacional.
El Líbano es una República, con un sistema democrático parlamentario unicameral. El pueblo elige a los diputados, quienes a su vez eligen al Presidente de la República.
 
Entre las atribuciones del Presidente figura la designación de un Jefe de Gabinete (Presidente del Consejo de Ministros). Este último nombra a sus Ministros y los presenta, junto con su programa de gobierno, al Parlamento para solicitar su confianza (que significa el otorgamiento de la investidura al nuevo gabinete.)
 
El gobierno es responsable ante el Parlamento, el cual controla su gestión mediante interpelaciones y sesiones de debate general. Si el Parlamento estima que dicha gestión es insatisfactoria, puede retirarle su confianza y el gobierno se considera destituido. Esta es, a grandes rasgos. La forma de funcionamiento del sistema de gobierno del Líbano.
 
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