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 Beyrut

Beirut (en árabe, Beyrut; antigua Beyrtus), ciudad y capital de Líbano, situada en el mar Mediterráneo. Fue un puerto de gran renombre e incluso en la década de 1970 un centro cultural y financiero importante en Oriente Próximo. Beirut fue asolada por la guerra civil y las sucesivas ocupaciones sirias e israelíes que tuvieron lugar entre 1975 y 1991. Actualmente, la ciudad se encuentra en pleno proceso de reconstrucción, aunque tiene que recorrer todavía un largo camino para lograr recuperar su pasado esplendor.

El Beirut tradicional se encuentra en un saliente que se proyecta ligeramente hacia el oeste sobre el Mediterráneo y está limitado por la cordillera del Líbano al este. Alrededor del núcleo histórico de la ciudad se extienden barrios muy pobres, sobre todo en el sur, que unen la ciudad con los suburbios. El área metropolitana apenas tiene 42 km2, aunque, generalmente, se asocian a Beirut algunos lugares situados fuera del término municipal.
 
La ciudad se divide básicamente en una zona oriental y otra occidental en función de dos colinas: el Beirut oriental o Ashrafiyah, asociado a los libaneses cristianos, y el Beirut occidental o Musaytibah, ligado a los musulmanes suníes. La parte meridional de la ciudad está actualmente habitada por palestinos y libaneses shiíes. Esta combinación de grupos étnicos y su distribución espacial han contribuido al desarrollo de la violencia, en el Líbano en general, y en Beirut en particular.
 
Paisaje urbano
Beirut es una mezcla cosmopolita de los estilos europeo y árabe, pero refleja también la propagación de la pobreza urbana y los desastres ocasionados por la guerra.

En términos de planificación urbana, la ciudad es una mezcolanza de áreas residenciales y comerciales. En su extremo norte, la zona del puerto domina el Beirut oriental, mientras que la avenida de París corre paralela a la costa y constituye el eje del Beirut occidental. Al tiempo que el puerto es fundamental para la economía del Líbano, las instalaciones turísticas y las principales instituciones se sitúan a ambos lados de la avenida de París, junto a los más famosos hoteles de la ciudad y a la Universidad Americana de Beirut.
Durante la guerra, la mayoría de los servicios de la ciudad se colapsaron y se vertieron desechos sobre un terraplén en el Mediterráneo, frente a esta zona. Un amplio bulevar continúa hacia el sur bordeando la costa y la mayor parte de la ciudad. Una importante arteria beirutí es la avenida del Aeropuerto, que va desde el área meridional del puerto, fuera de Beirut, hasta el aeropuerto, situado a 8 km al sur del centro de la ciudad.
 
Otras carreteras importantes cruzan Beirut de norte a sur y de este a oeste, aunque la última trazada se ha bloqueado por la creación de un cinturón verde. Éste constituye el límite no oficial que dividió Beirut en una zona cristiana y otra musulmana durante el conflicto civil entre 1975 y 1990. En los combates se destruyeron muchas de las construcciones que se hallaban cercanas a esta demarcación, incluyendo partes del centro de Beirut.
 
La zona meridional de la ciudad es, en cierto modo, producto del estado de guerra. Está dominada por los musulmanes shiíes, que forman la comunidad menos favorecida del Líbano. La superpoblación de este distrito es el resultado del alto índice de natalidad, de la escasez de recursos para mejorar la vivienda y de la afluencia regular de shiíes que huyen de la violencia e inestabilidad del sur del Líbano.
En este área se encuentran campos de refugiados palestinos, como los de Sabra y Chatila, tristemente célebres por ser el escenario de una matanza que tuvo lugar en 1982 llevada a cabo por miembros de la milicia cristiana libanesa.
Beirut se convirtió en un centro de gran actividad cultural a finales del siglo XIX y en un ciudad cosmopolita a principios del siglo XX; con una población cristiana y una orientación occidental, se consideraba una de las capitales árabes más abiertas y liberales. Al mismo tiempo, era un puerto de entrada para ciudadanos de otras partes del mundo, sobre todo para aquellos que buscaban influir en la región a la vez que promovían los intereses de los cristianos que allí vivían.
 
Con este fin, los misioneros procedentes de Estados Unidos fundaron, en 1866, la Universidad Protestante Siria, denominada más tarde Universidad Americana de Beirut. Quince años más tarde, los jesuitas franceses crearon la Universidad de San José. Estas instituciones sirvieron de puente que puso en contacto la mentalidad árabe-musulmana con la europea. Más o menos al mismo tiempo, iban arraigando en la ciudad las ideas nacionalistas árabes y Beirut pronto se convirtió en un punto de encuentro para quienes querían instaurar un gobierno árabe.
 
Los misioneros extranjeros introdujeron la imprenta, lo que facilitó la expansión de esas ideas a través de los libros, periódicos y panfletos, aumentando el prestigio cultural y político de Beirut. A comienzos del siglo XX, la base del nacionalismo árabe se desplazó hacia otras capitales, aunque Beirut mantuvo su posición al ser refugio de opositores a los regímenes árabes.
 
La actividad económica superó más tarde a la intelectual y, con la riqueza que esto trajo consigo, Beirut se convirtió en un rico escenario de acontecimientos sociales de todo tipo. Los hombres de negocios y los periodistas utilizaron la ciudad como base regional y la encontraban estimulante y muy agradable en comparación con el resto de las ciudades árabes. Sus habitantes la llamaban con orgullo el ‘París de Oriente Próximo’.
 
Historia
La primera vez que se menciona Beirut fue en el siglo XV a.C., pues su nombre aparece en unas tablillas de Tell el-Amarna. La ciudad empezó a destacar a partir del 14 a.C., momento en que se le dio la categoría de colonia romana y pasó a denominarse, Colonia Julia Augusta Felix Berytus. La ciudad antigua estaba situada en un valle entre Ashrafiyah y Musaytibah. Bajo la dominación romana, Beirut se hizo célebre por su escuela de derecho, que perduró durante más de tres siglos.
 
La ciudad romana fue destruida por una sucesión de desastres naturales, que culminaron en el 551 d.C. Los invasores árabes no encontraron nada que recordara el antiguo esplendor cuando ocuparon la ciudad en el 635. El rey Balduino I conquistó la ciudad a los Fatimíes en 1110 durante la primera Cruzada, aunque en ese momento la ciudad no era un centro importante.
 
Servía, sobre todo, como puerto para el comercio con Europa; la ciudad era muy vulnerable a los ataques de los árabes desde las áreas montañosas adyacentes, lo que explicaba su orientación hacia el mar. Beirut cambió de manos en diversas ocasiones y su fortuna aumentaba o disminuía en función del comercio de seda y especias con Europa. Aunque a partir de 1516 nominalmente pasó a estar bajo el dominio del Imperio otomano, la ciudad fue gobernada por diversos poderes locales.
 
En el exterior el interés por la ciudad crecía, ya que ésta se había convertido en la puerta de entrada para los productos de la Revolución Industrial que estaba teniendo lugar en la Europa del siglo XIX. Beirut comenzó a crecer a medida que aumentaba la actividad comercial y, a mediados del siglo XIX, la población de Beirut, de aproximadamente 15.000 habitantes, se había extendido más allá de las murallas de la ciudad. En este momento, los misioneros occidentales y los intelectuales árabes comenzaron a dividirse la ciudad.
 
Al finalizar la I Guerra Mundial, el Líbano se separó del Imperio otomano y la Sociedad de Naciones concedió un mandato sobre el territorio a Francia. El predominio de Francia en el Líbano se prolongó hasta 1943 y, durante este periodo, la ciudad absorbió muchos de sus elementos europeos, como la arquitectura y el idioma, sobre todo en lo que concierne a los libaneses cristianos.
 
La ciudad siguió prosperando cuando finalizó el mandato francés, pero el crecimiento estaba menos encauzado que antes y Beirut se convirtió en esa mezcla urbana que sigue siendo en la actualidad. Con el rápido desarrollo de la banca y el turismo, la ciudad adquirió una gran riqueza, que coexistía con una subclase urbana común a todos los países en vías de desarrollo.
 
Todo esto agudizó los conflictos étnicos, desembocando en una guerra civil libanesa que estalló en 1975 y que no oponía únicamente a una comunidad étnica contra otra, sino que también enfrentaba a los recién llegados y a diferentes grupos económicos. 
La comunidad palestina era particularmente importante, compuesta sobre todo por refugiados que abandonaron sus tierras tras la creación del Estado de Israel en 1948.
 
De este modo, además de la división de Beirut oriental y occidental, la ciudad estaba dividida entre facciones suníes, shiíes, palestinos, drusos, maronitas y otros grupos que controlaban el territorio en el interior de la ciudad. Durante el conflicto muchos libaneses huyeron de la capital, que en muchos aspectos dejó de funcionar (especialmente el suministro de agua corriente y la energía eléctrica).
 
En 1986 el gobierno del Líbano, que representaba a algunas de las facciones, invitó al gobierno de Siria a que enviara tropas para sofocar los combates en Beirut. Los sirios establecieron un gobierno en el que se produjeron diversos cambios de alianzas y en el que continuó el enfrentamiento.
 
La ciudad volvió a verse afectada cuando Israel pretendió acabar en 1982 con la presencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Beirut. La OLP se negó a rendirse y se parapeteó en el Beirut occidental, por lo que los israelíes sitiaron la ciudad. Tras la devastación, la OLP tuvo que refugiarse en Túnez y los israelíes se retiraron al sur de Líbano.
 
Las luchas entre las distintas facciones continuaron en 1990. En los últimos años la situación en Líbano ha sido más estable y se han emprendido ambiciosos planes para reconstruir la ciudad. Estos planes tienen como objetivo reparar los daños de guerra, revigorizar el centro de negocios de la ciudad y restaurar el aire cosmopolita que Beirut había perdido con la guerra. 
 
La población en el área metropolitana (según estimaciones para 1990), 1.500.000 habitantes.
Beirut conserva hasta el momento su papel como el gran centro cultural con gran impacto en la región del Medio Oriente. En sus 8 universidades se ha graduado un gran numero de líderes y políticos de la región. Sus periódicos y publicaciones son leídos por millares a través del Oriente Medio, y sigue siendo el centro que publica para el área entera. Es un centro comercial, banquero y financiero de toda la región, con alrededor de 85 bancos libaneses y extranjeros, y un sin número de compañías de importe-exporte, operaciones de arbitraje y de comercio triangular y mercado de intercambio libre.
Gruta de las palomas
 
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