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LA LENTA RECUPERACION

Decía en el primer "Apunte" sobre la tragedia del 11 de septiembre, a pocas horas de este haber ocurrido, que nunca seriamos los mismos. Y el tiempo lo esta demostrando.

Ya han pasado un poco más de dos semanas y nos estamos recuperando lentamente. Es difícil. Hay áreas del país que lo han hecho mejor que otras y sectores de la vida que han podido llegar casi la normalidad.
Rose McCarthy de Marblehead, Mass, asiste a uno de los tantos servicios conmemorativos, vestida como la Estatua de la Libertad
 
Bette Midler canta este miércoles 26 de septiembre,  en Boston "Wind Beneath My Wings" durante los servicios conmemorativos por las tripulaciones de los aviones siniestrados 

Me sigue asombrando la enorme entereza de Washington y Nueva York. En los sitios donde impacto físicamente la tragedia se continúa con la tarea de remoción de escombros y las autoridades de las dos ciudades están pidiendo que vuelvan los turistas.
Aunque el Pentágono queda en el estado de Virginia, los limites de la ciudad de Washington están justo en la línea. El aeropuerto Nacional Ronald Reagan, que fue cerrado como medida de seguridad después de los ataques, aun permanece sin abrir. Este aeropuerto esta justo frente al Pentágono y estratégicamente, el estudio de su apertura o cierre definitivo es un punto neurálgico en las nuevas medidas de seguridad contra el terrorismo del gobierno estadounidense.
En Nueva York, las cuadrillas de rescate continúan su tarea y miles de toneladas de escombros han sido removidas del Centro Mundial de Comercio, donde cinco estructuras se desplomaron luego de los ataques aéreos y decenas de edificios deberán ser derrumbados o reconstruidos en los próximos meses.
Esto me hizo recordar una película, "Field of Dreams" (Campos de Sueños), donde se dice "si construimos ( un campo de béisbol en una zona rural) ellos vendrán...
Bueno, los sueños del momento en Nueva York y Washington son reconstruir lo mas rápido posible...para que los turistas vuelvan y demostrar al mundo el espíritu indomable de las dos ciudades que sufrieron en directo el golpe del terrorismo.

Los habitantes de Washington, salvo el día de la tragedia, han tratado de mantener un ritmo normal en sus vidas. La población, integrada en su mayoría por empleados federales, ha continuado sus tareas. Estoicamente aceptando las nuevas medidas de seguridad y prosiguiendo con las labores habituales.
Cada día más gente sale a los parques de la ciudad aprovechando el buen tiempo, con placidas temperaturas, retozando en el sol, leyendo un libro o trotando a través de los jardines de la ciudad.

Los compradores han vuelto a las tiendas, pero por el momento sólo están adquiriendo productos esenciales.(El impacto de los ataques terroristas en la economía  de los Estados unidos y del mundo aun no se puede medir, pero se sabe que será inmenso).

El golpe psicológico también ha sido extenso. Sin contar a los familiares y amigos de las más de seis mil victimas, los estadounidenses --y quienes residen aquí sin ser ciudadanos-- han cambiado sus vidas.
El sentimiento de patriotismo esta en todas partes. Se han agotado las existencias de remesas de banderas de los Estados Unidos y hay carteles en los negocios que dicen :"No hay banderas...vuelva la próxima semana".
En las escuelas, los estudiantes que antes se negaban a estar presentes cuando se cantaba el himno nacional y se recitaba "la promesa a la bandera" al inicio de las clases --aduciendo sus derechos a libre expresión-- hoy son los primeros en pararse de sus asientos en las aulas y con la mano derecha colocada en el pecho recitar las clásicas líneas.
Los jóvenes andan por las calles demostrando sus sentimientos en ropa con los colores blanco azul y rojo. Los mayores usan banderas en las solapas. Los automóviles las llevan en las antenas ondeando al aire. Y las viviendas en todo Estado Unidos están adornadas con pabellones, globos o rosetas tricolores.

El espíritu ha cambiado incluso en la música y se evita todo lo que que pueda ser hiriente a los sentimientos de duelo de Estados Unidos y otras naciones que perdieron ciudadanos en la tragedia. Las cadenas de televisión han revisado su programación de otoño para eliminar todas las series, películas e incluso propaganda, que pueda ser ofensiva en este sensible momento que vive el país.
Las revistas y periódicos revisan y editan cuidadosamente las comiquitas y caricaturas.
Todo ha cambiado. Los rostros son solemnes, pero de vez en cuando han comenzado a aflorar sonrisas, como cuando el presidente Bush tuvo una frase ocurrente en su discurso de este miércoles 26 ante los empleados de la CIA.

Volveremos a reír y tratar de ser como antes. Sin embargo, los propósitos de justicia se mantienen, mientras la nación espera lo que le brindara el futuro.
Por Angélica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
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