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El lado oscuro |
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Pero yo era comunista, más que comunista: dirigente de la Juventud Comunista del Buró Local de Estudiantes que dependía a su vez de la dirección local de Petare. Además - para entonces- ya formaba parte del Frente de Liberación Nacional y de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. En mi mundo clandestino, el sueño fundamental era participar en estas agrupaciones que significa dar el todo por el todo, por la revolución y los cambios a favor del pueblo. Me sentía que tenía el futuro por delante y que estaba dentro de la utopía: algún día conocería a los guerrilleros. |
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Pasé años en la lucha armada y conocí de los atropellos, las muertes y torturas de aquellos años. Pero, de esos tiempos, también recuerdo el acto gallardo de unos de mis camaradas, que luego de una acción de combate donde murieron varios soldados se acercó a los heridos, los colocó en el jeep encendió el vehículo y le señaló al conductor: "Tiene el campamento a pocos kilómetros de acá, puede llegar; lamento lo sucedido nuestra guerra no es contra usted". El soldado atinó a contestar: "si caballero". |
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Utilizó la imagen, los cantos y las emociones de los desposeídos y sin darles nada a cambio sino el verbo cargado de odio, logró imponer la filosofía del rencor, el desprecio, la ira, el enconamiento, el desamor, la envidia, la enemistad. |
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Precisamente por la utilización que hacen de las necesidades y angustias de los sectores más necesitados, sus acciones son aun más graves, más dañinas para el mundo. No creo que este sistema donde vivo es el mejor del mundo, pero estoy segura que pudimos construir una democracia con instituciones bien construidas que pudieran desarrollarse independientemente de quién las dirija. Creo que el pueblo venezolano no merecía que en vez de solucionarle sus problemas se le brindara la alternativa de sentir odio o ira contra quienes viven mejor. Siempre la proposición fue lograr que los de abajo alcanzaran metas de buena vida, pero ¿Quién ha dicho que se quería lograr la separación, el odio? |
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Quienes estamos afuera, recibimos el aire no contaminado de la necesaria lucha: el orgullo de andar la calle porque es ahí nuestro lugar. Hoy estamos seguros de la disposición de defender y proteger nuestra Constitución. Con ella como base formaremos los ciudadanos y las ciudadanas que necesitamos para, ahora y en un futuro cercano, construir ese país que todos y todas queremos. Entendemos que el hilo Constitucional está roto y no precisamente por los oficiales que se negaron a asesinar masivamente a una marcha de la calidad de la que realizamos el 11 de abril. El sector oficialista sabe claramente que en las más altas esferas del gobierno se planificó, organizó y operó una acción de genocidio en contra de nuestras familias que, creyendo que funcionaba cierta tolerancia democrática, se fueron a la calle -como de hecho lo han hechos en otros países gente como nosotros- para pedir a un presidente que se vaya. |