ladesesperaciondeltc
DESDE MI TRINCHERA
 
Comisario General Atahualpa Montes
 
Especial para 
Miami, 2 de octubre de 2002.-
 
La desesperación del Teniente Coronel lo esta aconsejando muy mal; en efecto, los disparates que naturalmente comete,  van aumentando en relación directamente  proporcional al susto que tiene entre pecho y espalda, así, un día, manda a cerrar a piedra y lodo todo lo que le parece que pudiera servir para recibir a un montón de gente cacerolas en mano, y al siguiente, chorreado frente a la inevitable muchedumbre, que desafía sus abusivos y estúpidos decretos, con sólo el pecho como escudo, sale corriendo a "autorizar" una vigilia de decenas de miles de personas, ello, porque se encontró de frente con la negativa de sus subordinados castrenses, de  volver a matar inocentes desarmados, en una repetición de Abril 11.
 
 
Entretanto, el muñeco de ventrílocuo que, cual loro amaestrado, repite cuanto dice su jefe, da declaraciones justificando el bloqueo grosero e ilegal de un montón de zonas caraqueñas, cavando un poco más su sepultura política, lista desde hace tiempo. Octubre se ha convertido en el Martes 13 del comandante, que cada día mira horrorizado, como se le escapa entre los dedos, como se le sale totalmente  de control, lo que creyó sería su reinito de siempre, en donde el, rodeado por todas las Linas Ron, por todos los Maduro, por todos los Rangel, por todos los Cabello de Potrerito,  y en fin, por toda esa corte de los milagros que, en su variopinto perfil se arrodilla a adorarlo, mandaría y succionaría como una aspiradora gigantesca toda 
la riqueza del país,  convertido en su alcancía, para cumplimentar sus sueños de resentido social;  los cientos de millones gastados sólo en ropa de marca, la que siempre  soñara y nunca tuvo, en zapatos, en corbatas de mil dólares,  los cientos gastados en caviar, champaña, quesos de todo el mundo y exquisiteces bien  distintas a las arepas de chicharrón y el guarapo, que fueran su alimento en Sabaneta, el capricho aéreo que lo mantiene en el aire viajando cual Emir del Medio Oriente, a él, que en su vida jamás llegó más allá de La Habana, y eso, después de mucho andar en alpargatas, nos dice bien a las claras lo mucho que va a sufrir cuando se vaya a Cuba, a la vera de su chulo habanero, a ser un bolsa más
alrededor de Castro, colocado de lado al dejar de ser útil, para volver a su mundo de mediocridades y partidas de pelota sabanera, con guayaberas de   poliester y zapatos "made in China", levantándose su jinetera en El Malecón y diciendo en el estilo guachamarón que lo caracterizan a él y a sus fieles
seguidores de El Guarataro y La Bombilla:" yo mesmo soy".
Hugo Chávez, junto a Arias Cardenas 
en Yare en 1992
Octubre está planteado para este aventurero arribista e inescrupuloso, con  aquel cuarto de hora que cantaba Gardel, y, al igual que El Zorzal   argentino le decía a la mujer objeto de su tango, el mes entrante, nosotros,  todos los venezolanos de bien, los que en verdad amamos a la Patria y nos  duele el entierro que Chávez está llevando a cabo con ella sin el menor  rubor, le vamos a gritar a este siervo trasnochado de la Hoz y el Martillo,  a este mal clon del dictador cubano, le vamos a decir, repito, "...se acabo  tu cuarto de hora... adiós... que te vaya bien".
 
En lo personal, me gustaría que Chávez pagara por el daño que le ha hecho a  Venezuela y que sirviera de ejemplo a las generaciones por venir, para que  nadie vuelva ni siquiera a intentar repetir este pedazo bizarro de nuestra  historia contemporánea pero, por el bien de ese pueblo noble y golpeado  hasta el cansancio por sus malos hijos, por la tranquilidad y la paz  nacional, por que el país se incorpore al concierto de las naciones  gobernadas por hombres cuerdos y honestos, por todo eso que vale más,  muchísimo más que cualquier satisfacción, producto de la venganza  o del legitimo deseo de que se haga justicia, prefiero una y mil veces que se vaya  al car...ujo y no regrese nunca; me conformaré, si así suceden las cosas  cuando vayamos todos a ese paro nacional indefinido, a esa huelga de brazos caídos, a esa paralización general, con decirle de lejos todo lo que le  tengo guardado hace más de tres años para, inmediatamente, salir a vomitar.
* Atahualpa Montes, es Comisario General
Experto en Seguridad de Estado
 
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