- la riqueza del país,
convertido en su alcancía, para cumplimentar sus sueños de
resentido social; los
cientos de millones gastados sólo en ropa de marca, la que siempre
soñara y nunca tuvo, en zapatos, en corbatas de mil dólares,
los cientos gastados en caviar, champaña, quesos de todo el mundo y
exquisiteces bien distintas
a las arepas de chicharrón y el guarapo, que fueran su alimento en
Sabaneta, el capricho aéreo que lo mantiene en el aire viajando
cual Emir del Medio Oriente, a él, que en su vida jamás llegó más
allá de La Habana, y eso, después de mucho andar en alpargatas,
nos dice bien a las claras lo mucho que va a sufrir cuando se vaya a
Cuba, a la vera de su chulo habanero, a ser un bolsa más
alrededor de Castro, colocado de lado al dejar de ser útil, para
volver a su mundo de mediocridades y partidas de pelota sabanera,
con guayaberas de poliester
y zapatos "made in China", levantándose su jinetera en El
Malecón y diciendo en el estilo guachamarón que lo caracterizan a
él y a sus fieles
seguidores de El Guarataro y La Bombilla:" yo mesmo soy".
|
- Hugo Chávez, junto a Arias
Cardenas
- en Yare en 1992
|