- LA CULPA
- Ese componente de nuestro hacer, de nuestra vida. Ese
elemento aparentemente "mamado" junto a la leche vital de nuestras madres, que
nos hace angustiarnos, torturarnos, despreciarnos.
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- Si nos fuésemos a la
definición netamente enciclopédica de la Culpa o Pecado, tendríamos que caminar los vericuetos de la
religión, y en ellos, encontrar que no es otra cosa más que la transgresión de
una ley o práctica sagrada, sancionada por la divinidad. Esta transgresión es
considerada según el judaísmo, el cristianismo, y el Islam. Podemos decir que en la
mayoría de las religiones existe una determinada idea de lo bueno y lo malo, de aquí
que, tal vez la manifestación más temprana de estas nociones fue el fuerte oprobio
relacionado con la transgresión de un tabú, pero únicamente en las tradiciones
judeo-cristiana e islámica se considera la referencia característica del pecado,
convirtiéndose en el mal, comportamiento en un crimen directo contra el Ser Supremo. En
cambio, el gnosticismo y maniqueísmo, fusiones del pensamiento cristiano con influencias
zoroástricas, considera que el pecado es una manifestación de la caída del espíritu
humano del ámbito divino y su encerramiento en el demoniaco mundo material. En el
hinduismo, el budismo, y el jainismo, el concepto más cercano al pecado es el de un
desmerecimiento, la acumulación, a través de malos comportamientos, de malas
consecuencias, que deben purgarse mediante un proceso de transmigración.
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- Conceptos judíos y cristianos sobre
la Culpa
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No hay libro sagrado, donde podamos encontrar más
desarrollado el sentido del pecado o la culpa, como en la Biblia. Si nos adentramos a
través de las Escrituras, el pecado es el elemento que enemista a los seres humanos con
Dios, lo cual exige que haya arrepentimiento para obtener su perdón. En el Nuevo
Testamento, el pecado es la condición humana esencial que reclama la labor redentora de
Cristo.
Podemos definir que en la
Iglesia cristiana, hasta la controversia entre el monje británico Pelagio y San Agustín
de Hipona, el gran padre y doctor de la iglesia, la doctrina del pecado, la concreción de
la Culpa, no fue desarrollada por completo. Los primitivos padres griegos de la Iglesia
consideraban el pecado como una oposición a la voluntad de Dios. Aún así, no afirmaban
que la culpa del pecado del primer hombre, Adán, o la corrupción de su naturaleza
alcanzara a toda la humanidad.
- En este devenir por las raíces del
cristianismo, conseguimos al primitivo escritor
eclesiástico cristiano Tertuliano, quien sostenía en su doctrina del traducianismo, que
la realidad del pecado había sido transmitida desde Adán. Pero se reservó a Agustín la
formulación de la doctrina del pecado original, y él mantiene, en contra de Pelagio, que
el pecado de Adán corrompía toda la naturaleza humana; que su culpa y su sanción
pasarían a todos sus descendientes; que todos los seres humanos han nacido en estado de
pecado y que debido al pecado original de Adán, son incapaces de satisfacer a Dios y
están por su propia condición dispuestos a seguir en el mal. Pelagio hizo hincapié en
la voluntad libre y el esfuerzo moral individual, y negó el pecado original. La Iglesia
ortodoxa ha continuado afirmando que la voluntad humana es tan libre como lo era la de
Adán antes de su caída. En el siglo XIII, el filósofo escolástico escocés John Duns
Scoto admitió que la humanidad había perdido, debido a la caída de Adán su justitia
originalis (en latín, sabiduría original), pero subrayó el carácter libre de la
voluntad.
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- Culpa y Pecado bajo el prisma
del Protestantismo
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Importante es buscar definiciones de la Culpa y el Pecado en
el Protestantismo, y así durante la Reforma protestante, Martín Lutero y Juan Calvino
mantuvieron el acento agustiniano del pecado original y de la gracia de Dios como medio de
redención. Ulrico Zuinglio consideraba el pecado desde el punto de vista de un mal
heredado; los arminianos y socinianos negaron de forma taxativa el carácter hereditario
del pecado, y el teólogo alemán protestante del siglo XIX Friedrich Schleiermacher
argumenta en relación al pecado, que éste se debe a la total incapacidad humana
para distinguir entre una dependencia absoluta de Dios y una sujeción relativa del mundo
temporal.
El dogma católico distingue
entre el pecado mortal, que destruye la relación del individuo con Dios y merece la
condena eterna, y el pecado venial, que, aunque es grave, no separa al ser humano de Dios.
Da renglones a la Culpa, los protestantes han rechazado esta distinción.
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- Conceptos islámicos de la
Culpa
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- Para el concepto Islámico del Pecado o Culpa, éste es el orgullo
humano, el cual viola la unidad de la creación, ya que presupone autonomía humana, y se
rebela contra el orden divino, negando el propósito fundamental del hombre: servicio y
obediencia a Dios. A pesar de la génesis del Islam, génesis que le enmarca dentro
de la tradición judeo-cristiana, el Corán niega de forma específica la doctrina
cristiana del pecado original, y establece que Dios perdonó a Adán su transgresión en
el Jardín del Edén. Sin embargo, los humanos falibles tienden a olvidar los límites que
fija su propio ser y aspiran a la categoría de dios ilimitado, sobre todo cuando son
tentados por Satán.
- Vemos entonces, que para el Islam, el pecado es, por tanto,
consecuencia de la debilidad humana más que de una condición heredada de corrupción. La
cadena de profetas enviados por Dios para testificar frente al propósito divino y poner a
la humanidad de nuevo en el sendero recto es prueba de la eterna tendencia humana hacia el
error. El descreimiento es, pues, una expresión de orgullo pecaminosa.
- Aquí nos encontramos con el término árabe para un no
creyente, para un culpable, un "kafir" que significa literalmente no
agradecido. Para el Islam, el corazón del no creyente está sellado por Dios contra la
palabra verdadera, sin embargo permite el arrepentimiento sincero, lo que
restaurará al penitente en una condición pura, sin pecado, puesto que Dios concede
siempre su gracia. Este arrepentimiento se expresa mediante la conversión a la verdad. La
doctrina islámica establece que el pecado es castigado por Dios, juez de todas las cosas,
de moral perfecta. El último juicio completo del pecado tendrá lugar el Día del Juicio
Final, y los pecadores serán condenados al fuego eterno.
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- Culpa, en el campo del Derecho civil
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- La culpa se contrapone al dolo. Referida al deudor de una obligación, la
culpa o negligencia consiste en la omisión no dolosa de aquella diligencia
que exija la naturaleza de la obligación y corresponda a las circunstancias de las
personas, del tiempo y del lugar. No se cumple con el deber de previsión y el
subsiguiente deber de evitación de los posibles impedimentos de la prestación o conducta
debida. En función de la diligencia omitida, suele hablarse de supuestos de culpa lata
(grave falta de diligencia, omisión de las precauciones más elementales), culpa leve
(omisión de la diligencia normal, de las precauciones que suelen tomar las personas
corrientes) y culpa levísima, que consiste en la omisión de la diligencia propia de las
personas escrupulosas. La culpa lata suele equipararse al dolo. En los supuestos en que el
deudor sea un profesional, el referente radicará en la diligencia exigible a los
profesionales que desempeñen la misma actividad. Es posible, en mayor o menor medida, el
establecimiento de cláusulas modificativas de la responsabilidad por culpa, ya sean
éstas de exoneración o de limitación de la responsabilidad, ya de agravación de la
misma. Se habla también de culpa en el ámbito del Derecho penal, que se produce cuando,
sin intención de dañar, mas sin proceder con la diligencia debida, se causa un resultado
dañoso y tipificado por la ley penal. Se distingue también, en este campo, entre culpa
lata, leve y levísima. Se distingue asimismo entre culpa consciente e inconsciente,
dependiendo de que el agente se represente o no de las consecuencias perjudiciales que
puedan derivarse de sus actos, por mucho que confíe en que no se produzcan y no
tomándolas por ello en cuenta.
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- Teniendo ahora estas definiciones conceptuales de la Culpa o pecado, es
necesario ubicarnos en tiempo y contemporaneidad y conocer ya la posición de científicos
de la conducta al respecto de esta actitud tan sembrada en el alma y el comportamiento
humano, actitud, sensación, aceptación que muchas veces nos conduce a verdaderos
infiernos vivenciales.
- Al respecto, resaltaremos los señalamientos que un
equipo de psicólogos británicos ha planteado, después de un amplio estudio conductual.
En él aseguran que quienes logran disfrutar plenamente de los placeres, son
también los que gozarán de mejor salud frente a aquellos que tienen sentimientos
de culpa. Este planteamiento ha sido reforzado por el especialista Geoff Lowe quien ha
dicho en una reunión de la Sociedad Británica de Psicología que "es posible que el
placer pueda reforzar la salud, pero el índice de placer debe superar claramente el nivel
de culpabilidad asociado".
- Lowe y su colega Rebecca Crook, de la Universidad de
Hull en el norte de Inglaterra, entrevistaron a 302 hombres y mujeres respecto de su
salud, enfermedades y estilos de vida y los hicieron enumerar sus placeres y calificaron
su satisfacción y culpabilidad por cada comportamiento. De este estudio lograron definir
que la culpa por comer, beber, el sexo y los otros placeres de la vida están relacionados
muy directamente con enfermedades como dolores de cabeza e influenza y las consiguientes
visitas al médico en aquellos cuyo disfrute de estos hechos causó algún sentimiento
culposo, mientras que aquellos que sintieron altos índices de placer y ninguna culpa
tuvieron muy pocos problemas de salud, incluidos problemas cardíacos.
Y dice Lowe: "Otros estudios revelan que si uno cambia positivamente el ánimo
de una persona, entonces hay efectos mesurados en la función inmune. Igualmente, si uno
cambia su humor negativamente, esto tendrá efecto adverso en la función inmune"
Sin embargo, enfatiza que la culpa no es del todo mala, ya que ésta "podría
beneficiar a quienes hagan cosas que los perjudiquen y así dejaría de hacerlas, además
(Con marcado humor inglés), al perjudicar la salud, psicólogos y médicos asegurarán
sus ingresos".
- Y aquí, sin evadirnos de la maravillosa
"CULPA" de escoger a Mario Benedetti (Poeta), para enfatizar aún más el tema,
que mejor final que junto a él decir:
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- "La culpa es de uno"
Quizá fue una hecatombe de esperanzas
- un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido
- todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
- hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
- con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
- creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
- hace mucho muchísimo
que no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
- ahora estoy solo, francamente solo
- y siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
- antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
- con los ojos bien secos
por si acaso
- miro como te vas adentrando en la
niebla
y empiezo a recordarte.
-
- Así, leyendo a Benedetti "culpablemente"
me comprometo a ahondar más en el tema,
- a hurgar en terrenos de la psicología, a buscar y
buscar hasta encontrar un poco de sosiego,
- un tanto de tranquilidad, un mucho de seguridad en
que no todo es factible de culpas,
- ni todos debemos aceptarlas ...
-
-
- Eleonora Bruzual
- Junio 1999
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