El era un brillante artista, con una voracidad
sexual notoria que le hizo padre de numerosos hijos ilegítimos. Ella era una talentosa
diseñadora de modas que lo inspiró en su trabajo, y que abrigaba el deseo de que algún
día se casaran.
Ahora las cartas y prendas de amor
pertenecientes a la mujer que capturó el corazón del pintor austríaco Gustav Klimt han
aparecido después de más de 50 años.
Emilie Flöge y Klimt se encontraron cuando su
hermano se casó con la hermana del artista y aunque él era 20 años mayor que ella, su
relación floreció. Ella tenía 22 años. De entonces hasta su muerte, Emilie esperó que
Klimt se casara con ella pero él nunca lo hizo. Aunque Klimt amó a Emilie, él necesitó
la libertad para acostarse al mismo tiempo con otras mujeres.
Cuando Gustav Klimt muere, tenía por lo menos 15
hijos, y aunque Emilie era su viuda oficial y la única persona por la que él preguntó
en su lecho de muerte, Klimt nunca reconoció públicamente a Emilie como algo más que
una novia. Privadamente, sin embargo, él la llenaba de regalos y cartas. En 1909 él le
envió ocho tarjetas postales en un solo día poniéndola al tanto, en los eventos que
cambiaban su vida.
"Klimt tenía una muy complicada vida amorosa,
freudianamente estructurada en "cuatro niveles" dijo de él el Dr. Wolfgang
Fischer quien está vendiendo la colección de cartas y prendas, y que ha escrito un libro
sobre las aventuras amorosas del artista. "Él tenía una relación de Edipo con su
madre y dos hermanas con quienes vivió todos su vida".
Retrato de Serena
Lederer, 1899
New York, The Metropolitan Museum of Art
Esta concepción del amor llevaban a Klimt a mantener una
intensa y apasionada actividad sexual matutina, en su taller y con sus modelos; el las
tardes, tenía su vida privada erótica más refinada con las señoras de clase alta que
posaban para él, y en la noche asistía a la ópera con Emilie."
Emilie era la musa de Klimt - realizando un papel esencial
guiando su estilo artístico, y respaldándole inteligentemente en sus proyectos.
Claramente era Emilie, también, una de las pocas personas que podrían tolerar al artista
quien muchas veces tenía un carácter aburrido.
En sus tarjetas postales él da informes detallados del
tiempo y, siendo algo hipocondríaco, frecuentemente escribe sobre su estado de su salud:
resacas, furúnculos y dolores en su cuello. También habla en detalle sobre los juegos
del tarot que ha tenido con su madre, los problemas de hacer sus exposiciones, y la
frustración de no poder entrar a los conciertos musicales que le gustan. De vez en cuando
él pide a Emilie que le diga más sobre su vida. Ninguna tarjeta postal existe que pruebe
si ella lo hizo...
Allegory of 'Sculpture', 1889
Vienna, Österreichisches Museum für Angewandte Kunst
Junto a sus dos hermanas que también permanecieron
solteras, Emilie montó una casa de modas en Ginebra que proporcionó ropa a los
Rothschilds y a otras familias importantes de Ginebra . Emilie vendía ropa del
estilo que representaba "una inspiración vital" en el arte de Klimt.
Estos recuerdos que saldrán en la última venta de Sotheby
en Londres el 6 de octubre, se incluirá un gran número de fotografías tomadas por
Klimt, donde Emilie lleva algunos vestidos adornados con lentejuelas y bordados de oro,
vestidos que ella diseñó, idénticos a esos mismos vestidos que aparecen en las pinturas
de Klimt.
También en Sotheby están en venta dos collares, uno de los
cuales muestra un corazón dado por Klimt a Emilie, y que Klimt el pintor, plasmó junto
al paisaje que rodea la casa de verano en Attersee, uno de los pocos lugares donde la
pareja se quedó durante periodos más largos, bajo el mismo techo.
Es aquí, donde también Emilie ayudó al artista,
cuando pintaba uno de los trabajos más importantes de su obra: el friso para el Palais
Stoclet en Bruselas, cuando Gustav estaba sintiéndose demasiado acalorado y perezoso para
hacerlo solo.
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Klimt and the girl he loved in his fashion (In English)