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Caracas, lunes 20  de mayo, 2002
Especial para El Universal de Venezuela
 
por Eleonora Bruzual
 
José Vicente Rangel: 
¿Dime con quién andas?
No es fácil aceptar que de país, Venezuela pasó a guarida. Punto de convergencia de violentos y pillos: Olga Lucía Marín, hija de Tirofijo, y Hernán Martínez, narcoguerrillero autodenominado bolivariano. José María Ballestas, Vladimiro Montesinos, siete 'etarritas' _chavales malos_ por quienes este Gobierno ha desplegado trabas y demoras, logrando no extraditarles. Elementos de países islámicos que han encontrado en el gobierno actual aliados incondicionales a sus modos... Son muchos, pero aquí me centraré en el templete montado por el rey de los cínicos, José Vicente Rangel, en ocasión de celebrarse un mes del retorno de Hugo Chávez a Miraflores.
 
Las verdades que el general Rosendo, otros miembros de la Fuerza Armada y un periodista de FM Center dejaron al descubierto confirman que estamos frente a un amoral caradura. Rangel, y su prestigio ganado por denunciar y amedrentar a cualquiera que se le cruzara en su labor destructora de una democracia, que le favoreció como al que más, pero que tuvo y tiene en este tenebroso personaje su peor enemigo. Rangel, aparente autor intelectual de la masacre del 11 de abril. Hipócrita que sabe que somos miles los que le consideramos 'socio' de un criminal que el 9 de febrero de 1981, en un penthouse en Las Delicias, asesinó a la anciana Ruzena Goldstein de Pietrzynski, asfixiándola con una media para robarle joyas y dinero. Richard Peñalver, de la banda de Freddy Bernal, volvió a lo que le es oficio conocido, sólo que ese jueves 11 de abril estaba facultado por un amoral para disparar y masacrar a quien le diera la gana, en nombre de una revolución devenida en abordaje de zafios, sobre un país noble al que quieren dominar a punta de crímenes y terror.
En el templete del 13 de mayo en la plaza Caracas
El vicepresidente Rangel, con nuestro dinero, trajo para apuntalar aún más su violencia y su enfermiza obsesión de exterminar toda oposición a una mujer cuyo pañuelo no tapa las locas ideas de su cerebro ganado para el odio, el crimen y el terrorismo. Hebe de Bonafini, anciana sanguinaria, fauna cadavérica, cebada en vivir de los muertos, de los que ha sacado y saca grandes ganancias. Esta amiga de José Vicente, con la que se siente tan a gusto, el 11 de septiembre de 2001 declaró: 'cuando pasó lo del atentado yo estaba en Cuba visitando a mi hija, sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada. No me dolió para nada. Yo no voy a ser falsa. Brindé por mis hijos, brindé por tantos muertos. Brindé por los valientes. Brindé por los hombres que hicieron una declaración de guerra con el cuerpo'. Agregó también: 'En esos ataques no murieron pobres', argumento de una resentida vivaracha, que mientras llena sus cuentas de banco con lo que logra arrancarle a incautos o cómplices, siembra en la gente más débil _de los que vive sin pudor alguno_ la idea de que matar ricos es una gran cruzada política. Vieja patética, siempre al lado de asesinos y terroristas, la señora Pastor de Bonafini, que sintió alegría mientras la gente normal se paralizaba de espanto, ahora comparte escenario con el que ordenó los ataques de los 'Círculos de la muerte'. Vino el lobo con disfraz de abuelita a cobrar lo que su ampuloso estilo bautizó 'colectivos de solidaridad', mamotreto montado en Buenos Aires el pasado 13 de marzo donde presentaron un documento titulado 'Solidaridad argentina con Venezuela bolivariana'. Todo enmarcado en el plan de lograr que el enfebrecido Elías Jaua, sapo del mismo pozo, llegara al país sureño, revestido de inmunidad diplomática y amparado en ella montara su plan desestabilizador. Se les cayó, como esperamos también que se impida, por parte del gobierno español, que un forajido como Rodríguez Chacín, con ropaje de embajador, motorice lo que ya Doña Hebe adelantó con sus contactos con los terroristas de ETA, ganándose, por parte de las madres, esposas e hijos de las víctimas de la banda de asesinos el nombre de 'Malafini'.
No es todo...
 
Les contaré que la invitada de José Vicente, la 'Dulce abuelita' tiene como abogado de su organización, y quien le acompaña en todos sus viajes, a una joya revolucionaria: Sergio Schoklender, criaturita que ejemplarmente logró titularse de abogado y psicólogo mientras purgaba condena por un crimen cometido el 30 de mayo de 1981. Ese día encuentran en un auto los cadáveres del matrimonio Schoklender. Un episodio cargado de violencia que conmocionó a Argentina. Las pruebas señalaron como autores a sus hijos, Pablo y Sergio. Ambos condenados a cadena perpetua. Sergio salió en libertad condicional tras cumplir las dos terceras partes de su condena, por matar a golpes a sus padres, comenzando a trabajar con la 'Madre de todas las Madres' defendiendo ambos los derechos humanos, que Sergito negó a sus progenitores. El hermano todavía se encuentra preso.
 
En Valencia, Rangel refiriéndose a la oposición habla de la intolerancia y el odio. Rangel cuéntanos los valores de estos pillos, algo tendrás que decirnos, ya que no siempre se puede silenciar tanta inmundicia. No todos somos 'Trasladables' como el mayor José Manuel Duque, quien hizo la llamada para que tú y Bernal hablaran el 11A, activando los 'Círculos de la muerte', y ahora lo becas en Estados Unidos. José Vicente Rangel, que cosa tu gusto por la muerte y sus emisarios. Sabes... eso es aberrante.
20 de mayo de 2002
ebruzual@cantv.net 
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