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Es
interesante constatar, que como muchos tiranos, un drama familiar les acompaña
y les hace monstruosos personajes plenos de resentimientos: el padre de
Saddam Hussein, era un forajido irresponsable y truhán que abandonó a la
madre del tirano cuando Saddam tenía apenas dos meses de nacido, hoy, la
biografía oficial, le pone como un buen musulmán, respetuoso de la ley coránica,
fallecido antes de que Saddam viniera al mundo. Lo real es que Sabba Tulfah
al Mussalatt la mujer que parió esta bestia volvió a casarse con Ibrahim
Asan, de gran crueldad, que pegaba, humillaba y explotaba al niño Saddam,
haciéndole trabajar muchísimas horas sin descanso bajo el abrasador sol
del desierto iraquí. También le ordenaba robar, algo que con el transcurso
del tiempo demostró que se le hizo costumbre. Saddam Hussein tampoco pudo
asistir de pequeño a una escuela,
lo que posiblemente sedimentó su barbarie. |
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¡Pregúntenle a Hugo Chávez que paseó con él y se reía extrañamente porque hasta donde sabemos Hussein no habla español ni Chávez habla árabe o ningún otro idioma que no sea el castellano. ¿Se reiría el tiranillo venezolano, cuando Saddam –su hermano del alma como el mismo le define- le contaba de los 8.000 civiles, entre ellos mujeres y niños que murieron al inhalar gas mostaza y gas sarín? |
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