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- Desde la llegada al poder del
presidente reformista Mohamed Jatamí, el chador se han acortado, los
pañuelos se colocan con estudiado descuido para dejar ver los flequillos y
ha aumentado el espectro cromático, otrora casi limitado al negro. Incluso
hay jovencitas que osan pasearse con sandalias sin medias ni calcetines
debajo. "Hace un año, por ir mal tapadas, la policía podía llegar a
detener a 10 mujeres en media hora en el norte de Teherán (la zona de clase
alta y más moderna de la capital). Hoy eso es imposible: Tendrían que
detener a todas", constata un residente extranjero sorprendido por el
cambio. "Es sólo un signo, pero es nuestra forma de revelarnos",
asegura, confirmando las palabras de Sajavi, una joven universitaria que
pasea por el parque Mellat.
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