insolente
 
¡Insolente!
 
por Eleonora Bruzual

Publicado en el Nuevo Herald, el sábado 9 de febrero de 2002

Alguien me dijo una vez que moderara mi estilo al denunciar los desaguisados que suceden en Venezuela desde que Hugo Chávez Frías logró hacerse con la presidencia. No crean que no lo pensé; no por él, que realmente, como decía Martí, habría que decir más, decir oprobios y acrecentar la furia por si acaso llega a concluir el curso de tirano. Trato de contenerme por mí, y por mi país, que no merece que su gente se contagie de ordinariez, vandalismo y bravuconería.
 
Sin embargo, no pude dejar de titular así cuando, al sentarme a escribir, la motivación mayor esta vez ha sido ese ataque despiadado, soez, cobarde, contra la Iglesia Católica, credo que agrupa a la mayoría del pueblo venezolano.
El teniente coronel pretende darle voz de mando al clero, intervenir la esencia del catolicismo y forzar a la Iglesia de dos mil años a convertirse en apostólica, romana y bolivariana.
 
Tuvo la osadía de amenazar al nuncio apostólico de Su Santidad, y además decano del cuerpo diplomático acreditado en el país, por el simple hecho de haberle comunicado la preocupación de él y el resto de los embajadores ante los acontecimientos que permiten vislumbrar tiempos aún más borrascosos en Venezuela. Le enfureció que monseñor Dupuy se hiciera eco del sentir de todos sus colegas, cuando le comunicó: “Estamos al servicio del derecho internacional, considerado no como una protección de los intereses particulares o nacionales, sino como un código de conducta para la familia humana en su conjunto''.
 
Irrespetuoso, perdió la poca compostura que le quedaba y expresó: ''Ese es uno de los tumores que tenemos, la Iglesia Católica''. Y comenzó un rosario de insultos que aún no cesan. Mandó a su eminencia Ignacio Antonio Cardenal Velasco a rezar veinte padrenuestros y, como si de un erudito se tratara, aprovechó el impulso para atacar igualmente a los medios, pretendiendo erigirse en maestro de ética para los periodistas.
 
Horas después, con los dineros de la nación, aparecía un poster tapizando los muros de templos católicos y estaciones de metro en el centro de Caracas, y en muchas barriadas populares. Me diría un amigo cubano: emergía el ''librito'' de Castro con los pasos a seguir hasta lograr destruir a aquéllos que se oponen a sus planes maléficos. En ese impreso, se señala, a través de una sentencia de Mateo, como ''fariseo e hipócrita'' al cardenal, reproduciendo una fotografía familiar donde unos jóvenes honorables reciben el sacramento del matrimonio, pero que la pérfida manipulación pretende mostrarles como oligarcas y a la Iglesia como la iglesia de los ricos. ¡Casualidad! Esa fotografía corresponde al matrimonio del hijo de una periodista opositora: yo. Desde esta tribuna, responsabilizo a Hugo Chávez por mi integridad física y la de mi familia.
 
Comienza la cacería de brujas. Apareció por fin el Fidelito II en todo su esplendor. Estalla un niple lanzado contra el diario Así es La Noticia que dirige Ibéyise Pacheco, una de las periodistas denunciantes --con videos probatorios-- de las estrechas relaciones entre el gobierno de Chávez y la narcoguerrilla colombiana. Comenzaron desde hace rato los actos de repudio. ¿Cuándo levantarán los ladrillos del primer paredón?
 
Internacionalmente, el mal clonado Chacastro está liquidado. Colombia solicita a Venezuela explicaciones sobre las reuniones que han sostenido funcionarios del gobierno venezolanos con narcoguerrilleros. El gobierno de EU manifiesta su disgusto contra este ex golpista devenido presidente. Ha perdido las calles, la emoción popular y ahora se aferra al poder a punta de violencia, de amenazas y apoyos foráneos venidos del castrocomunismo, la narcoguerrilla y el terror. Febrero trae una dinámica vertiginosa. Un militar activo de la fuerza aérea le grita desde un acto en defensa de la libertad de expresión que él no le tiene miedo. Con autoridad y emoción dice: ''El no es dueño de Venezuela''. El pueblo impide la detención del coronel Soto Fuentes, valientes respaldan sus palabras. Los tiempos cambiaron, Chávez. Qué escuálido te ves ahora; tú y los vándalos vociferantes de esa fracasada revolución. Siento que unas fuerzas armadas institucionales están al lado de la sociedad civil.
 
ebruzual@cantv.net
 
© El Nuevo Herald
* Eleonora Bruzual, es Editora de este Web Magazine
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