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Hugo ¡Te quiero!
 
 
Por Minín Arévalo-Parodi
Periodista
 


Caracas, 18 de octubre de 2002
 
Si Hugo, te quiero... te quiero bien lejos de mi patria, de mi hijo, de mi televisor y de mis páginas de Internet.. Te quiero preso como te mereces, repudiado por tus comptariotas y por la comunidad internacional. Te quiero reducido a un mal recuerdo dentro de los recovecos de la historia contemporánea de mi país, juzgado por tus desmanes en los libros de educación básica, esos que tu quisiste -y gracias a Dios no pudiste- cambiar para borrar de sus páginas, los 40 años de democracia, el pacto de Punto Fijo, a Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Caldera, Herrera Campíns  y hasta
CAP, a quien tu si le diste un golpe -bueno, intentaste, porque eres tan chimbo y calichoso que ni eso pudiste hacer bien-
Hugo, te quiero... te quiero bajado de mi avión, bajado del camastón y hasta bajado de la mula, porque cuando te vayas, le tendrás que dejar al personal de servicio de La Casona, el bojote de fluxes carísimos que te pones, que según tu, no sabes de dónde salen y los utilizaremos para vestir a los miles de indigentes que deambulan por nuestras calles. También quiero que nos dejes tus relojes, para venderlos y recuperar el dinero. Tal vez con eso, varias familias venezolanas podrán comer por unos meses.

Te quiero lejos de Miraflores, porque esa silla te queda grande, esa silla, es mucho camisón pa'Petra. Te quiero fuera de la Avenida Bolívar, del Museo Histórico Militar de La Planicie, en donde pondremos un cartel que diga: "Aquí se cagó el último golpista del siglo y dejó plantados a sus compañeros de intentona".
Te quiero lejos del mundo, porque no habrá lugar en esta tierra donde puedas correr después de todo el odio que nos sembraste, porque déjame decirte Hugo, que hasta Fidel te va a hacer el "fo", cuando pierdas el poder y ya no
le des petróleo.
Te quiero aterrado cuando el país se pare el lunes y ni siquiera las grabaciones que está haciendo MVR TV puedan engañar al mundo y hacerlo creer que aquí no pasa nada. Te quiero renunciado, haciendo gala de tu cobardía al no poder parar lo que te viene encima. Y tranquilo, que después que te vayas no habrá caos, porque cualquier cosa que tengamos después de ti, será un baño de rosas para un país a punto del colapso como el que nos estás dejando. Gente buena hay, y ya verás como en 6 meses, comenzaremos de nuevo a tener el gran país que siempre hemos tenido. Así que deja de hablar tanta paja y decirle a todo el mundo, cacerolas mediante, que te quieren tumbar, porque  aquí el único golpista eres tu, el único que intentó derrumbar un gobierno legalmente constituido fuiste tu y, no una, sino dos veces. Aquí el único loquito que te quiere tumbar eres tu mismo, porque eres tan bruto mi llave, que día a día cavas, a pasos agigantados, tu propia tumba política.


Y olvídate de aquel juramento que hiciste sobre la "moribunda" de que la historia te absolverá, porque si alguien no merece el perdón de la historia, ese eres tú, por embustero, embaucador, burlista y sobre todo por bruto. Lo tuviste todo para hacerlo bien, pero el principio de Peter existe y a ti te agarró completico. Así que te quiero Hugo,  con mucha salud y años de vida, para que cada nuevo día, lejos de la presidencia, recuerdes y te atormentes con todo cuanto nos hiciste. Con una vida larga, casi eterna, que te pese como nos pesa a todos haber creido en ti y en tu mamarrachada de revolución.


Minín Arévalo-Parodi
Periodista
mininarevalo@cantv.net
 
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