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A
pesar de su evidente significación histórica, sobre todo en lo que se refiere a su
portentosa capacidad como compositor y al desarrollo de un concepto pianístico muy
particular, la figura de Silver ha sido puesta a menudo bajo sospecha por algunos
críticos. La censura más habitual consiste en tildar su ejecución carente de
virtuosismo, con un lenguaje rítmico ajeno al del piano, y por su radical postura en el
mundo del jazz. Lejos de resultar defectos, tales argumentos encierran una gran verdad y
una escasa virtud. Existen muy pocos instrumentistas, sobre todo pianistas, que hayan
alcanzado tanta fluidez en la composición y la improvisación simultáneamente, con
expresividad, fuerza rítmica, valoración armónica, y
Hijo de unos inmigrantes de Cabo Verde, Horacio Ward Martin
Tavares Silva nació en Norwalk, Connecticut, el 2 de septiembre de 1928, adoptando el
apellido Silver por razones fonéticas, y es que Silver, en la jerga
callejera, se pronuncia Silva, por coincidencia, su verdadero apellido. Vale
notar que Cabo Verde es formado por un grupo de islas del archipiélago de la costa
occidental africana que fueran descubiertas por el marino portugués Antonio Noli, allá
por el año 1450. Históricamente, Cabo Verde se ha destacado por contar con una riqueza
musical aún virginal, con altos valores de mestizaje, lo cual presume un valor genético
en Horace Silver, quien mezcla mejor que nadie la arcaica expresión del rhythm and blues,
junto al bebop, spirituals, blues y soul, añadiéndole un fácilmente identificable
elemento caribeño a su música, en una inspirada manera, componiendo y ejecutando
trabajos de alta factura rítmica y melódica, con resultados conmovedores y respetuosos.
A
diferencia de la mayoría de los jazzistas, que necesitan de composiciones ajenas para
efectuar su labor, Silver es uno de los pocos que siempre se ha destacado por interpretar
solamente sus composiciones, prestándolas, además, para que otros las interpreten, y en
algunos casos, hasta escribiéndole las letras a muchas de ellas.
Una de sus más grandes distinciones, es haber sido uno de
los miembros fundadores del movimiento renovador Hard Bop, por intermedio de The Jazz
Messengers, coliderado por el venerable baterista Art Blakey, grupo que además ha
servido durante más de cuatro décadas, como laboratorio para estimular las carreras de
Donald Byrd, Jackie McLean, Johnny Griffin, Bobby Timmons, Benny Golson, Lee Morgan, Wayne
Shorter, Cedar Walton, Freddie Hubbard, Wynton Marsalis, Brandford Marsalis, Terence
Blanchard, Wallace Roney, Donald Harrison y Brian Lynch, entre otros, incluso hasta
¡Keith Jarrett y Chuck Mangione! Tomando en cuenta que el Hard Bop ha sido la linea dura
enfrentada a la revolucionaria tendencia del Bebop desarrollada por Dizzy Gillespie,
Charlie Parker y Bud Powell, y que de por sí el Bebop fue una linea dura que representó
un rompimiento con las tendencias jazzísticas de los cincuenta, sobran las explicaciones
en cuanto a la dureza del Hard Bop. Cuando el Bebop comenzó a apagarse ante
el amenazante ataque del antagónico Cool Jazz que venía desde California, Horace
Silver surgió como un héroe insurgente, inesperado, haciendo valer los preceptos de su
arte, yendo directo al grano, concisamente, sin ambages ni rodeos, no para anular al Cool
Jazz, sino para sentar una práctica de convivencia musical que aún subsiste.
Silver comenzó a tocar saxofón tenor y piano en la
escuela secundaria, atraído por el blues y el boogie woogie. Más tarde mezcló estos
conocimientos con la música de Cabo Verde que venía escuchando en el hogar desde su
infancia. Virtualmente es descubierto en 1950 por el saxofonista Stan Getz, quien lo
incorpora a su grupo, y además le graba algunas de sus composiciones. A partir de allí,
Silver se radica en Nueva York, convirtiéndose en un habitual pianista en el famoso club
Birdland, en donde respalda a famosas leyendas del jazz: Coleman Hawkins, Lester Young y
Oscar Pettiford.

Además de su exploración musical, Horace Silver
frecuentemente se auto ayuda y refuerza espiritualmente a través del Holismo; una
doctrina contemporánea perteneciente al filósofo sudafricano J. C. Smuts, según la cual
la realidad no está constituida por cosas que tengan límites definidos, sino como una
totalidad de campos de acción que se interfieren. La teoría de Smuts asegura que las
cosas, las ideas, los seres vivientes, tienen, como las fuerzas físicas, sus campos, sin
los cuales su actividad resultaría imposible. El todo es un movimiento cósmico en que la
realidad recorre diferentes ordenes del ser, conservando su continuidad. Después de tan
apresurada explicación, para un asunto tan profundo como éste, hay que entender que esta
filosofía perfeccionista, siempre a la caza de lo más difícil todavía, puede haber
contribuido para que Silver se mantenga entre los más respetados renovadores del jazz,
con frescura, a pesar de su avanzada edad.
Horace Silver goza de un profundo respeto entre los músicos
de jazz, primero porque hace muy bien su trabajo, y luego porque motiva a sus compañeros.
Virtualmente, ninguna discoteca de jazz está completa si no se tienen por lo menos tres o
cuatro de sus producciones. Como compositor, pianista y líder, jamás ha perdido su
entusiasmo original, abriéndole el camino a los demás solistas, para que digan lo que
tienen que decir, motivándoles con su efervescencia y compulsión musical, echando el
resto, desatándose, pero manteniendo el orden, haciendo sentir sus pisadas musicales que
desde hace rato huelen a historia. Para el disfrute de nuestros visitantes, hemos puesto un pequeño archivo midi con composiciones de Horace Silver
Filthy McNasty
Nica`s Dream
Room 608
Song For My Father
Mary Lou
St. Vitus Dance
Safari
Nineteen Bars
Peace
The Preacher
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