No voy a discutir aquí si este país tiene o no
derecho a encarcelar a los terroristas en territorio de la Base Naval
de Guantánamo, en Cuba. Los que han criticado a Estados Unidos
aduciendo actitudes imperialistas por parte de este gobierno, parecen
olvidar que el problema del terrorismo no es un problema que concierne
exclusivamente a este país, sino que todos, absolutamente todos,
incluso los países islámicos, están en peligro.
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Esas
"tribus" de asesinos, soldados del demonio, hombres de Atila, como
prefiero llamarlos, deben estar absolutamente aislados, de modo
que no constituyan un peligro para nadie, ni desaten guerras
mayores. ¿Quién puede afirmar seriamente que los derechos humanos
de esos caballeros sin alma están siendo violados por encerrarlos
en la Base Naval? En comparación con algunas cárceles de máxima
seguridad de este país, Guantánamo no puede ser nunca un sitio
peor que Sing-Sing o tantos otros a donde van a parar los presos de
alta peligrosidad.
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El pueblo de Cuba, a su vez, no puede sentirse
amenazado, pues como bien se ha dicho, salir de allí es casi imposible.
Cientos de nuestros compatriotas han perdido la vida tratando de nadar desde
territorio cubano a la Base, o bien porque se los han comido los tiburones,
o bien porque les han explotado las minas que la rodean.
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Vuelvo a recordarles que Estados Unidos,
ayudado por varios países, ha dado fin al gobierno infernal de
los Talibanes, y destruido casi completamente los campamentos de Al
Quaida. Creo que es obligación de todos contribuir a la paz mundial y
lograr que no levante cabeza el terrorismo.
Por su aislamiento y sus condiciones
especiales, el territorio de la Base Naval de Guantánamo cumple con
los requisitos deseados. Yo soy guantanamera, nací allí, y sé muy bien
que no hay que preocuparse. La ciudad de Guantánamo está lo
suficientemente lejos de la Base como para quitarle el sueño a
alguien.
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En medio de la novedad del arribo de estos
encapuchados, feroces, aunque francamente vencidos, me resulta extraño
imaginar que aquella ciudad donde nací, llena de rosas de Francia, con su
río Guaso y sus calles extendiéndose de norte a sur como llanuras blancas,
con una iglesia en medio del parque y una estatua simbolizando al héroe del
pueblo, nuestro "Periquito" Pérez (primo de mi abuela paterna); con el
recuerdo lejano de lo que fue y es, tenga de vecinos a estos hombres de
Atila.
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¿Quién lo iba a soñar?
Yo, que de niña --y ante mi desamor de entonces por la ciudad--, solía
oír el reclamo casi profético de mi tía Paquita: "Algún día sabrás lo
importante que es Guantánamo", soy la primera en reconocer que el sitio
es peculiar. Pues sí. Guantánamo es algo más que un lugar de conflicto,
es una tierra que siempre, siempre, acogió lo mismo a catalanes,
libaneses, haitianos, y por supuesto, a norteamericanos. |
Una ciudad que mezcló a su gente como una
batidora, y de la que han salido sabrá Dios cuántos extraños seres, y que
incluso ahora tiene el raro "privilegio" de servir de celda a los hombres de
Atila.
Por otra parte, confieso que lo que más me
inquieta de estos terroristas no es la posible rudeza de su encarcelamiento,
sino la ruptura, el desamparo en que se encuentran sus almas. ¿Se han puesto
a pensar que estos temibles seres humanos no parecen haber nacido de mujer,
pues ninguna madre los reclama; no parecen tener familia, pues no existen
los hermanos, las hermanas, las esposas, los hijos que pregunten por su
destino? ¿Quiénes son? ¿Debo sentir pena por ellos?
Sí, porque se afiliaron a las hordas del demonio,
y se entrenaban para matar, para destruir. ¿Cómo no sentir pena por seres de
esta naturaleza, las primeras víctimas del horror que sembraban? Salvajes y
feroces como parecen, cavernícolas de la edad de piedra, me
permito una silenciosa plegaria por sus almas.
¿Tendrán perdón ante Dios?
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La justicia de los hombres y la justicia
divina van por diferentes caminos, pero terminan encontrándose en un
punto del infinito. De ningún modo se les dará "gloria en lugar de
ceniza", ni aquí, ni allá, porque han enlutado al mundo. ¿Cuál será el
destino de ellos? No es difícil predecirlo. Pero, ¿y sus almas, qué
pasará con sus almas?
¿Vale la pena mi inquietud?
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