es que
los Hombres nunca aprenden nada de la Historia".
Albert
Einstein.
En el centro de los acontecimientos, es muy difícil
obtener una perspectiva equilibrada que permita un análisis profundo y sin
los matices de la subjetividad, sobre las causas y efectos que definen los
diversos eventos históricos que se han dado en la humanidad. Se supone que
a esas visiones holísticas de los hechos (que no siempre son justas) llegan
los historiadores una vez que el tiempo brinda la distancia necesaria para
un mejor enfoque.
El
problema es que la mayoría de las veces, el lente que poseen los pueblos se
encuentra en un plano distinto; porque las masas son un ente abstracto
carente de análisis, que se acuña por razones circunstanciales bajo la voz
de un líder, una idea, etc. Y es ese desfase en la asimilación de la
Historia, el que ha traído como consecuencia que nos veamos obligados a
transitar los mismos callejones que recorrieron otras generaciones. Porque
desgraciadamente para las sociedades, los episodios negativos de la
Historia, no dejan anticuerpos en su memoria colectiva, que las preserven
del dolor y el atraso que significan sus repeticiones.
Un
ejemplo diáfano de esto son los brotes neonazis, xenófobos, y de extrema
derecha, tanto en Alemania como en Austria, que si bien es cierto que
constituyen una minoría, son injustificables dada la huella abominable y
nefasta que dejaron en la humanidad. Tratando de explicar lo inexplicable,
han surgido argumentos frágiles como que el nacionalismo es el contrapeso
de la alienante globalización, o que la xenofobia es la proyección de la
frustración que origina el desempleo.
Otro
ejemplo no menos triste, es que Venezuela comience el siglo XXI con un
Gobierno que coquetea con un sistema caduco como el Comunista, cuando en la
praxis fracasó, entre otras cosas, porque para mantenerse tuvo que correr
muchísima sangre y la seguridad del mismo tenía su base en el terror de
los ciudadanos, en el espionaje continuo y en la prohibición de lo más
esencial que puede tener un ser humano: su libertad. Además del deterioro
económico de los países donde se implantó, por el aislamiento comercial,
por la corrupción de los miembros del partido comunista y ese tamaño tan
descomunal que cobró el Estado. Que originaron al cabo de unos años la
carencia del bienestar social básico y una desorientación muy grande en su
población, al ver que del otro lado del planeta todo siguió una dinámica
distinta.
Es
mucho lo que se ha dicho sobre la desmemoria colectiva del venezolano, pero
esta vez hay que agregar también la desinformación colectiva, que lo ha
hecho víctima de manipulaciones burdas en aras de un tal
"proceso", que nadie sabe en qué consiste ni a dónde lleva, pero
lo defienden fanáticamente.
La
única explicación posible, como bien la señalara el Prof. Massimo
Dessiato (en uno de sus artículos), es que las generaciones han demostrado
ser muy ineficientes en transmitir la información a su descendencia.
Por
supuesto que siempre hay personas que con su lucidez, conocimiento y análisis
pueden pronosticar desde el curso que tomarán las cosas, hasta su
desenlace, pero casi nunca son escuchadas, por el contrario, se las
convierte en blanco de los más ruines ataques, por considerarlas
"enemigas del proceso".