guerradecivilizaciones
 
HA COMENZADO LA GUERRA 
DE CIVILIZACIONES
 
Sylvia Benzaquén
Nueva York
 

A casi un mes después de los abominables atentados terroristas perpetrados en suelo americano, Estados Unidos, Inglaterra, con el apoyo de sus aliados, dan inicio a la primera ofensiva militar del Siglo XXI. Una Guerra distinta, que no conoce antecedentes históricos. 
Esta lucha no es convencional, ni tiene precedentes, tampoco está enfocada en un enemigo particular ni en un territorio geográficamente localizado. La fase primera: Afganistán y su régimen Talibán, pagando el precio a su desafío. 
La Segunda fase: el resto de las naciones que apoyan, financian y patrocinan el terrorismo internacional. El mundo ha entrado en Guerra, no para conquistar nuevas tierras ni para controlar poderes arbitrariamente, sino para defender el derecho a la vida, la libertad, la democracia y el noble progreso de sus gentes.
Osama Bin Laden ha declarado la Guerra a Israel y a los Estados Unidos “los soldados islámicos militantes, no odian el Oeste debido a Israel, ellos odian a Israel debido al Oeste – porque ellos ven una isla de valores democráticos occidentales en un mar de despotismo musulmán-árabe. Es por ello que llaman a Israel el Pequeño Satán, para distinguirlo claramente del país que siempre ha sido y siempre será el Gran Satán: Los Estados Unidos de América”. Así lo explicó Binyamin Netanyahu en su discurso ante la Casa de los Representantes Norteamericanos el pasado 24 de Septiembre, indicando, que para los terroristas la meta final es destruir América y ganar la eternidad.

El fanatismo musulmán no respeta la vida humana, gracias a su ignorancia creen fehacientemente que a través del crimen alcanzarán la Gloria celestial y serán premiados en el paraíso.  El fanatismo árabe celebra masivamente la muerte, luego lo esconden y lo niegan, se regocija tras el crimen de víctimas inocentes, aplauden a sus mártires (asesinos a sangre fría), y viven consagrados a emular sus acciones ¿gloriosas? En nombre de una Guerra ¿santa?.
Ahora la historia universal da un giro de 360 grados, y nos embarcamos en una horrenda travesía que seguramente durará años, decimos por los momentos, adiós a los sueños de paz, aunque no  a los valores supremos de la democracia encabezados por la libertad.

 Aquí en Nueva York, continuamos enterrando muertos, sacando escombros, y tratando de mantener en alto el espíritu patriótico más sólido del mundo, consolando miles de familias rotas, a padres destruidos, hijos huérfanos y viudas que quedaron solas para sobrellevar el peso de sus hombros. No hay lágrimas que consuelen ni llanto que apacigüe.
Al final del camino, tendrá que triunfar la vida. Ellos, los enfermos, tendrán que ser eliminados de la faz de la tierra, sus células desmanteladas, y sus centros de operaciones destruidos. 
Basta ya de esos escenarios diabólicos, de carros bomba, de criminales suicidas, aviones secuestrados y otras artimañas venenosas. Aunque distribuidos estratégicamente en 60 países, el mundo libre saldrá a buscarlos, tome el tiempo que tome, y cueste lo que cueste. 
Este es el principio del fin del fundamentalismo árabe. Y como el Presidente Bush lo ha asegurado a la nación norteamericana: “esta Guerra la vamos a ganar.” 
 
Sylvia Benzaquén
New York
E-mail address: Sylviab1279@cs.com
 
 
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"El 11 de septiembre de 2001"
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