glaucomaoscuridad
 
 
Caracas, septiembre 2002
Por Blanca García Bocaranda
NO ESPERE LA OSCURIDAD
PARA CONSULTAR SOBRE 
EL GLAUCOMA 
Lo más temido por el paciente diagnosticado con glaucoma es quedar ciego, pero aunque es una enfermedad de lenta evolución, si se somete a los controles estrictos no perderá la visión.
 
La ignorancia sobre la existencia del glaucoma y sus severas consecuencias en el futuro de la visión hacen que la población no actué a tiempo en cuanto la detección precoz. Se trata de una enfermedad progresiva, degenerativa, donde básicamente está afectado el nervio óptico, o estructura que transmitirá la imagen desde el ojo hacia el cerebro.
En los casos de glaucoma el nervio se daña progresiva y lentamente, lo cual se traduce desde el punto de vista clínico, en pérdida del campo visual. Para que alguien pierda completamente la visión debido al glaucoma, tardaría entre 10 y 30 años, si no recibe control, ni tratamiento de ningún tipo. Es decir, que si el paciente recibe el tratamiento adecuado no se justifica que termine ciego por este motivo, pues existen suficientes recursos tanto desde el punto de vista de tratamiento médico, como quirúrgico para detenerlo.
 
Referirse al control del glaucoma y el espacio de tiempo en el cual la persona quede ciega, es sugerir la importancia del diagnóstico en los controles anuales, que debería cumplir la población, pues durante el examen oftalmológico de rutina los oftalmólogos siempre observan el fondo de ojo, para hacer hincapié en el aspecto clínico del nervio óptico, porque en el glaucoma hay cambios en el aspecto del nervio óptico, que sugieren la existencia de la enfermedad. “Otro aspecto importante en el examen oftalmológico rutinario es la evaluación de la presión intraocular y observar en cual nivel está, siendo lo normal es de 10 a 21. Si la presión está por encima de 21, lo indicado es chequear minuciosamente el nervio óptico y si es necesario, realizar un campo visual porque, básicamente, las alteraciones en cuanto a presión intraocular, aspecto clínico del nervio óptico y del campo visual, son las que definen al glaucoma como tal. 
Si hacemos evaluaciones en esas 3 áreas es posible definir al paciente como sospechoso de glaucoma, o si lo tiene instaurado y sobre la base de esos hallazgos es que definimos la acciones terapéuticas a seguir, si indica tratamiento médico a base de colirios, o si la persona tiene un glaucoma con características clínicas tales que amerita más una cirugía, que el tratamiento médico con colirio”, explica el doctor César Giral, del Servicio de Oftalmología del Centro Médico Docente La Trinidad.

 
RESTAURACION QUIRÚRGICA
 
El tratamiento para glaucoma se indica para controlar la presión intraocular, que es posible de efectuar por 2 vías. Usando tratamiento médico, con los colirios, o si el paciente no responde de forma adecuada al tratamiento médico con colirios, pero si el daño es muy avanzado y necesita presiones más bajas que no se alcanzan con medicación es que el especialista piensa en la cirugía. Aparte de bajar la presión intraocular, investigan en ese paciente otros factores, como son los vasculares que pudieran condicionar también a que el daño por glaucoma pudiese progresar.
 
Según Giral, “hay varios tipos de cirugía. La más común es lo llamado trabeculectomía donde uno crea, artificialmente, una fístula a través de la cual drena el líquido, o humor acuoso, desde el interior del ojo hacia un reservorio que construimos  en la parte superficial del ojo con la propia conjuntiva del paciente. Es una especie de ampolla filtrante que uno crea y ella desde allí se absorbe para que el líquido no se acumule en el ojo y no aumente la presión intraocular”. Ese líquido no lo botará como lágrimas, pues es porque llega a ese reservorio, uno levanta la conjuntiva, crea una fístula allí, el líquido sale desde el ojo, llega hasta la ampolla que creamos con sutura y allí se mantiene para ser reabsorbida por los tejidos circundantes a la zona, pero no sale como lágrima. 
Asevera Giral, que “es una cirugía realizada con anestesia local, dura menos de 30 minutos, y el paciente egresa a su casa. En verdad, nuestro objetivo es ser lo menos agresivo con el paciente, dejando la cirugía como último recurso de solución, pues una cirugía es una agresión controlada a un órgano. Por ello, siempre comenzamos a buscar la solución con los colirios hasta llegar a lo más complicado, que es la cirugía, siendo la segunda, o tercera etapa del paciente dentro del tratamiento del paciente con glaucoma”. Es cuestión de quemar etapas, comenzando por etapas fundamentales con excelentes tratamientos médicos existentes en el mercado, como son las 8 drogas diferentes las cuales vamos indicando en cada paciente, de manera individualizada.
 
Como toda cirugía, es posible que se presente alguna complicación que puede ir desde que se tape la fístula, la cual pudiera durar 3, 6 meses, 1 año, 5, 10 años, dependiendo de la capacidad de cicatrización del paciente, o infección, endostalmitis, o estimular la evolución más rápida de cataratas. Por eso, cuando el paciente tiene una catarata, le hacen una cirugía combinada, o sea que en el mismo acto quirúrgico practican la trabeculectomía y la catarata, para no tener que someter al paciente a un doble riesgo quirúrgico. Es una cirugía ambulatoria sencilla, que dura de 30 a 40 minutos, utilizando todos los recursos tecnológicos en el instrumental y equipos computarizados. Es una cirugía algo más costosa que la cirugía de cataratas (facoemulsificación).
 
LAS HUELLAS DEL COSTO SOCIAL
El glaucoma es un problema grave, que puede implicar un deterioro mayor de su función visual. En la mayoría de los hospitales públicos existe personal médico completamente capacitado para manejar la enfermedad. El problema es el costo de la medicación. Recordemos que esta es una enfermedad crónica y que requiere de controles y tratamiento de por vida. En la gran mayoría de los casos los pacientes presentan patologías coexistentes como hipertensión arterial y diabetes, lo que implica mayores gastos en lo económico y mayor deterioro de su calidad de vida.
 
Subraya Giral, que “el postoperatorio es lo crucial porque es el momento para regular la cantidad de líquido que drena la fístula, manipulamos con la medicación para evitar que se produzca proceso de cicatrización muy rápido, o muy lento, o que filtre mucho, o que filtre en defecto. Al paciente lo revisamos hasta 3 veces por semana en el primer mes de operado. Los controles tienen que ser muy frecuentes”. El paciente no puede levantar pesos, ni pujar, aún cuando si puede llevar a cabo actividades normales, leer, bañarse, lavarse la cara y la cabeza, ver TV. Ha de  evitar estar en lugares muy contaminados, no agachar la cabeza, no golpearse el ojo y menos todavía ir a playas, ni piscinas.
 

ELOCUENTES ESTADÍSTICAS

En niños es extraordinariamente pequeña la incidencia del glaucoma, apenas 1 caso por cada 10.000 niños nacidos vivos, en algunas poblaciones. Puede ser también 1 por cada 20.000, dependiendo de la región del mundo que estemos mencionando. La enfermedad no es prevenible, pero es detectable a tiempo para evitar que se comprometa la calidad de vida de la persona porque la gran mayoría de los glaucomas, más del 90%, no producen síntomas, son asintomáticos. La persona puede ir por la vida sin saberlo, calculo que en Venezuela hay aproximadamente entre 1 y  2% de la población general con glaucoma. Estamos hablando de más de 300.000 personas y es en Venezuela donde hay la menor tasa de diagnóstico. El país con mayor tasa de diagnóstico es Argentina donde tiene el 90% de los casos de glaucoma diagnosticados. Venezuela está igual que Colombia, con 30% en promedio. El 70% de las personas con glaucoma lo tienen y lo ignoran. Muchos fallecen antes de ser diagnosticados y nunca se enteran. Cuando la persona llega a perder la vista, ni se imagina que el daño del nervio óptico es irreversible. Si la población se hiciera controles oftalmológicos periódicos sería fácil de detectar la presión ocular elevada, por lo tanto tiene indicación de tratamiento y el paciente acude a control cada 6 meses, o 1 vez al año.
 
La presión normal es de 10 hasta 21, que es lo usual en el 95% de la población sana, oftalmológicamente. El 5% de la población normal puede tener 22, 23, 24, ó 25 y se le considera “normal”, pero se les califica como hipertensos oculares, a los cuales debemos vigilar porque pudieran, eventualmente, a futuro presentar un daño glaucomatoso. Quienes tengan antecedentes familiares deberían verse, al menos, una vez al año porque si bien no es una patología hereditaria en el sentido estricto de la palabra, si hay una predisposición genética. 
Ser mayor de 40 años, presión intraocular superior de 21, raza negra, antecedentes familiares positivos son los 4 principales factores de riesgo, aunque existen otros factores menores, como diabetes, hipertensión arterial, miopía, que actúan en menor grado.
 
El temor más grande que siente el paciente al ser informado sobre la presencia de glaucoma es depender de los demás por quedar ciego. Por eso siempre le explican los pacientes, que es una enfermedad de evolución muy lenta y que al controlarse estrictamente no quedará ciego, lo cual les imprime paz emocional. La idea es luchar con el paciente haciendo equipo para que evolucione bien bajo control.
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