Este país hoy conjuga
el verbo mediocridad
con tanta facilidad
que la esperanza se arruga.
Que haya un huerto de lechuga,
rico en contaminación
no da tanta indignación
como la que siento ahora
con gente negociadora
y que de la oposición.
Es que han servido de abono
movidos como lombrices
mientras nutren las raíces
en la mata de abandono.
Y qué contento el rey mono
con las mesas y mesitas
donde se negocian citas
para el árbol moratorio
del fruto revocatorio
que va a echarnos más vainitas.
Si el petróleo hay que sembrar,
pues sembraron a su gente
en ese afuera indecente
del que suele traicionar.
Piensan que van a regar
los cambures por bojotes.
Lástima de monigotes
o muñecos de conuco
que , por caer en el truco,
cosecharán gamelotes.
Los petroleros por fuera
después de su sacrificio...
¿Es que la Mesa halló oficio
allí en la Granja Ladera?
Si, como la guayabera,
los dejan y sin ventaja,
a ustedes les damos baja
porque el país ya es experto.
Vayan a regar el huerto
y sigan comiendo paja!
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- Octavio Montiel
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