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Galimatías de Miami
DANIEL FERNANDEZ
Publicado el lunes, 3 de septiembre de 2001 en El Nuevo Herald 
Ya se sabe que ``en todas partes cuecen habas'' y no es esta ciudad la única en la que el español sufre un constante maltrato. Hace unos años el ABC, de Madrid, se refería a que un miembro del Parlamento en asamblea había afirmado que había que "hipotizar el futurible''. En la prensa hablada y escrita hispana de todas partes pueden encontrarse disparates frecuentes, pero el caso de Miami tiene un particular sabor, no sólo porque lo hispano está inmerso en la cultura estadounidense en inglés, sino porque parece que hay un alarmante descuido por el idioma y su justo uso en los medios de comunicación.
Este descuido lleva a un cada vez más beligerante y tolerado galimatías, con manifestaciones risibles a veces, pero por momentos peligrosamente confusas o simplemente idiotas o surrealistas, como que "la tarjeta está sujeta a disponibilidad'' o que "algunas restricciones aplican''.
 
Aclaro que no creo que se deben rechazar los neologismos que del inglés se derivan, como faxear, que no admiten confusión y que van enriqueciendo la lengua, que es algo vivo que tiene que evolucionar.
 
Pero evolucionar no es enloquecer. Constantemente me sorprende la proliferación de los disparates en la prensa escrita, radial y televisual. A alguien se le ocurrió --y de esto hace relativamente poco-- que era más fino u original decir que tal comercio "se encuentra localizado en...'', y allá siguieron locutores y periodistas a repetir el desafuero. Los establecimientos o inmuebles no se pueden localizar a sí mismos, es usted el que lo-ca-li-za el lugar, el objeto o la persona. Localizar es sinónimo de buscar, no de estar ubicado, situado, establecido o las decenas de equivalencias que hay para decir la dirección de un lugar; aunque de acuerdo al espíritu del idioma, bastaría con decir que "está en tal lugar'' y se acabó.
 
Otro disparate noticioso es cuando dos vehículos "se colisionaron'', y por si quedan dudas, el locutor añade, "entre sí''. Para empezar, colisionar no es verbo reflexivo ni recíproco, alguien colisiona contra algo, pero no "se'' colisiona, y mucho menos "entre sí''.
 
Otro común desaguisado es el de traducir envolved por involucrado, que en español no sólo tiene connotaciones peyorativas, sino que no es reflexivo. O sea, usted no se involucra, sino que lo involucran o está involucrado (en algo desagradable), y mucho menos "se involucra en actividades caritativas'', sino que se dedica, le interesan o se preocupa, es aficionado o le gustan, las actividades caritativas, artísticas o de otro tipo.
 
Se deriva de esta confusión bilingüe que el correcto uso de envolverse o estar envuelto --por ejemplo, en una relación amorosa--, ahora ha pasado a ser que uno "se involucra'' en una relación amorosa; en fin, lamentable.
 
Otros atentados contra el espíritu del idioma son el galopante "gerundismo'': "los astros favoreciendo'', las voces pasivas constantes: "van a ser analizados'', y el uso de dos infinitivos seguidos. Como "para poder tener''. No sólo son disparatados en su combinación en infinitivo, sino que en muchos casos, también en sus combinaciones conjugadas, como "pudo tener'',"logró vencer'' o "quiso lograr'' es para "tener'', y "tuvo, venció, logró''. En español el único verbo verdaderamente auxiliar es haber, y las construcciones con dos verbos son lícitas sólo cuando ambos conservan su significado, como "quiso decir'', "no pudo venir'', etc. La cumbre de estos diparates es cuando combinan ser y estar en voz pasiva: "Está siendo analizado'' por es analizado, lo analizan.
 
Lo mismo vemos con cierto uso del verbo buscar, cuando lo ponen en lugar de querer o tener la intención. Tal institución no "busca ayudar a la comunidad'', sino que "quiere (o se propone) ayudar a la comunidad''.
 
Otro delirio frecuente son las construcciones pleonasmáticas o redundantes como "Hace tres años atrás''. "Hace'' o "atrás'' salen sobrando. Lo mismo que aquello de que "le devuelven su dinero otra vez para atrás'', cuando bastaba con decir "devuelven''.
 
Un análisis detallado de los errores y disparates comunes en las publicaciones, las estaciones de radio y los canales de televisión que usan el castellano en esta ciudad no cabría en toda una página. Señalaré sólo algunas de las incorrecciones que se usan con mayor frecuencia:
 
Acertivo, por emprendedor.
Alteraciones, por arreglos a la medida.
Aplicar, por solicitar o ser pertinente.
A la misma vez, por a la vez.
Audiencia, por público.
Certificado, por graduado.
Clarificar, por aclarar.
Dejar saber, por hacer saber.
Denegada, por rechazada.
Despretigiar, por desprestigiar.
Dispersar, por esparcir.
Disponible, por a la venta.
Elegible, por tiene derecho.
Erario público, por erario.
Está supuesto, por se supone.
Estar en problemas, por tener problemas.
Estar expuesto, por hacer contacto.
Eventualmente, por finalmente o a la larga.
Facilidades, por instalaciones.
Falta de respeto, por falta al respeto.
Formulación, por fórmula.
Infimo, por mínimo.
Intertextual, por contextual.
Interactuar, por compartir.
Medicación, por medicina.
Observar la fecha, por celebrar el aniversario.
Remover, por retirar.
Tentativamente, por provisionalmente.
Terapista, por terapeuta.
Tráfico, por tránsito.
Transportación, por transporte.
 
Una abogada de Hialeah, por abogada (sin el una) radicada, o que ejerce, en Hialeah.
Virtualmente, por prácticamente. Y muchas, muchas más.
 
Para atajar el galimatías haría falta alguien culto, de oído alerta y vista aguda como Olimpia Rosado, que advirtiera sobre estos desafueros, y sobre todo, la voluntad de todos los que trabajamos en los medios de comunicación de cuidar nuestro instrumento de trabajo: el idioma. Muchos errores del habla castellana de Miami son consecuencia directa de profesionales del idioma que están muy lejos de serlo.
© El Nuevo Herald
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