New York, la Gran Manzana, alberga las Fobias de
muchos famosos
Ataques de pánico y otros males ...
Barbra Streisand lucha contra su
miedo en el escenario
(Foto Ansa)
Las fobias persiguen a los
artistasenNueva York
Por Myra Stone
ANSA/El Universal
Nueva York.- Cuenta la leyenda que Julio César
le tenía miedo a la noche, una alteración conocida como nictofobia, que el rey Enrique
III de Francia temía a los gatos (ailurofobia), y que a la reina Isabel I de Inglaterra
la aterrorizaban las flores.
Sin embargo, el gran número de fobias que atormentaron a los
ricos y famosos del pasado es casi insignificante si se lo compara con las que afligen hoy
a los modernos divos y divas de Hollywood, particularmente a los que viven en la
superpoblada Manhattan.
El diario norteamericano The New York Post se dedicó
recientemente al tema y en un largo artículo define la Gran Manzana como 'una pesadilla
fóbica' para los ricos y famosos.
El artículo incluye una larga lista de celebridades a las que
nada los salva de las palpitaciones frenéticas, los sudores fríos, la náusea y el
pánico frente a determinadas circunstancias.
El cineasta Woody Allen, por ejemplo, no ha podido derrotar su
claustrofobia a pesar de sus décadas de psicoanálisis.
Lo acompañan en esto de las fobias Barbra Streisand, Madonna y
Carly Simon, las tres topofóbicas, es decir, aterrorizadas por el escenario.
El caso más grave es el de la Streisand, quien después de haber
olvidado las palabras de una canción durante un concierto en Central Park, en 1967, no se
presentó nunca más para cantar en público hasta 1994.
Una de sus mejores amigas tiene el problema opuesto. Es Aretha
Franklin, a quien le fascina cantar en público pero su fobia a volar en aviones le impide
ir a los teatros del mundo que, desde hace años, la esperan en vano.
El más desdichado de todos es Donald Trump porque su terror a los
gérmenes y contaminaciones es, según los médicos, el más difícil de curar.
Una estadística del National Institute of Mental Health
indica que más de 730 mil neoyorquinos padecen de fobias o de ataques de pánico
cotidianos. Para otros es la naturaleza de la ciudad la que genera estos miedos:
demasiados puentes, subterráneos, automóviles, ascensores, tránsito, perros, gatos y
ratas.