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HAY ESPERANZA 
PARA LOS EPILEPTICOS
  Por Blanca García Bocaranda
Marzo 17, 2002
 
Actualmente la epilepsia afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo. La epilepsia tiene mayor incidencia en la población infantil 
y en las personas mayores de 60 años.
Cirugía para la epilepsia, dieta cetogénica, nuevos fármacos y especialistas formados en el exterior, que ahora ejercen en hospitales públicos y privados, conforman el apoyo para la población de epilépticos en el país.
 
La educación sobre su condición de vida es vital y por ello, el sábado 9 de marzo se realizó un curso para la comunidad sobre este tema, en el Centro Médico Docente La Trinidad, de la ciudad de Caracas.
 
“Mi hijo es epiléptico y no se lo digo a nadie”, era la expresión usual al reaccionar ante la epilepsia hasta hace unos cuantos años, cuando aún la consideraban un estigma, tal vez porque muchos casos empeoraban sin solución. Pacientes y familiares estaban desinformados. La orientación sobre el tema, comenzando en la consulta con el especialista y luego la necesidad de educación de los pacientes sobre los avances en diagnóstico, tratamiento, inclusive la cirugía como única vía en casos seleccionados, dieron un viraje al espectro de la enfermedad.
Lo único que significa la epilepsia es que la persona tiene crisis epilépticas. Suena como si estuviésemos utilizando la definición en lo definido. Epilepsia desde ese punto de vista es un término numérico, es un diagnóstico numérico, significa que está presentando ataques originados en el cerebro, espontáneamente, a repetición, siempre y cuando tenga dos, o más ataques. Así define a la enfermedad, el neurocirujano Arnoldo Soto, de la Clínica La Floresta y del Hospital Clínico Universitario de Caracas.
 
Si una persona ha tenido apenas un solo ataque, en toda su vida, no puede ser considerado epiléptico, sino que tuvo un primer ataque, que de ser una convulsión se le llama primoconvulsión (primera convulsión), se estudia y se analiza, pero no se puede catalogar como epiléptico. Para considerarlo epiléptico se requiere un mínimo de 2, ó más ataques. Primero, es un término numérico. El segundo aspecto de la definición es que han de ser crisis no provocadas. Significa que han de ser crisis espontáneas. Si una persona tiene 3 días sin dormir, tomando licor y tiene 3, ó 4 convulsiones, que por definición numérica tendría epilepsia, sin embargo no fueron espontáneas, sino que se desencadenaron porque la persona sobrecargó su cerebro. En ese caso, la persona no tiene epilepsia, sino que un factor la desencadenó.
El alcohol es un desencadenante de la epilepsia. Las intoxicaciones alcohólicas, en alto grado, es posible que desencadenen la epilepsia, especialmente si el paciente tiene la enfermedad. Por ejemplo, si el paciente tienen meningitis, o encefalitis y tiene una convulsión durante la etapa aguda de la meningitis, que es una infección del sistema nervioso central, en ese momento si tiene varias crisis – no se le considera epiléptico porque tenga varias crisis epilépticas- porque las tuvo en el contexto de un fenómeno infeccioso, hubo un factor que produjo las crisis. Ahora, si después que se cura de la meningitis, o de la encefalitis, pasan unos meses y comienza a sufrir ataques espontáneos de epilepsia, cuando ya se curó de la meningitis, allí si se califica como epilepsia, secuela de la meningitis.  El punto es que no debe existir un mecanismo desencadenante inmediato, que determine la aparición de las crisis. A eso se refería Soto cuando decía que tenía que ser espontánea. Eso desde el punto de vista de que es la epilepsia y su definición como tal.
 
Como factor de riesgo también está considerado un parto mal atendido. En base a la causa determinante hay dos grandes grupos, uno son las enfermedades hereditarias; es decir, la epilepsia puede ser hereditaria y ese era el gran estigma social existente hace años, cuando creían que si había alguien con epilepsia, necesariamente tenía que ser hereditaria, por lo cual la consideraban como una tara genética en esa familia y lo ocultaban como una vergüenza. Pero, resulta que no todas son hereditarias, pues la gran mayoría no hereditaria y al asegurarlo es porque son adquiridas, es decir, que hay un factor determinante para que el paciente adquiera la enfermedad. No nace con la enfermedad, pero puede ser debido a un trastorno del embarazo, como la malnutrición de la madre durante la gestación, la carencia de controles prenatales, la embarazada con preclampsia en el embarazo, un niño con sufrimiento fetal, o infecciones del niño cuando está dentro del útero, como cuando la madre sufre de rubéola, el citomegalovirus, el herpes, la toxoplasmosis, capaces de afectar al bebé si la madre lo adquiere estando embarazada. Cualquier problema serio que sufra la madre durante el embarazo, que potencialmente puede afectar al bebé, puede provocar que ese niño sea epiléptico a futuro.
 
Aclara Soto, que “los problemas que tienen algunos bebés al nacer son un factor de riesgo, como sucede en aquellos que demoraron mucho para nacer, o que no respira al nacer y nace cianótico, comúnmente, como dice el pueblo “nació morado” y no lloró. Es usual, que esos niños que no respiran al nacer, no les llega oxígeno al cerebro y puede lesionarles el cerebro. De allí, pueden surgir problemas como epilepsia, retardo mental y parálisis cerebral. O, en algunos casos, cuando hay problemas para nacer y es necesario aplicar forceps, en algunos pacientes pueden ocasionar problemas, aunque un forceps bien puesto no tiene razón para ocasionar daño. Otros motivos de la enfermedad se aprecian en el niño que cuando pequeño presentó algún problema, como meningitis, encefalitis, golpes fuertes en la cabeza, algunos niños pueden sufrir derrames cerebrales (hemorragias cerebrales, o intracerebrales) y, a la larga, determinan que un niño tenga epilepsia adquirida y eso no es hereditario. Eso es en esa edad de procesos infecciosos, básicamente. Ya nacer es un traumatismo y más grande, un golpe en la cabeza es otro traumatismo, o un parto prolongado, o un niño que se pasó de tiempo de embarazo. No todos, pero entre esos afectados hay una población de riesgo para presentar posteriormente epilepsia. La prematuridad también puede ser un factor de riesgo.
 

DROGAS Y ACCIDENTES

En la adultez,  aparte de los factores mencionados, comienzan a aparecer los traumatismos cráneoencefálicos, sobre todo por accidentes de tránsito. No será calificada como la primera causa, ni la segunda, o la tercera porque en Venezuela no hay estadísticas y no se puede  asegurar cual es la primera causa de epilepsia en Venezuela, pero los traumatismos craneanos entran en los primeros lugares. Se observa cada vez más, la epilepsia asociada a drogas, pues con cocaína 2, o 3 pacientes han ingresado en el Hospital “Domingo Luciani”, en las últimas semanas, con ese único factor de riesgo. En el país es otro de los grandes problemas que tenemos en aumento.
Otra causa de la epilepsia presente en países subdesarrollado es la neurocistisercosis, que es una de las primeras causas en Venezuela, conjuntamente con los traumatismos craneanos. La neurocistisercosis es provocada por el parásito de la solitaria, que es el mismo que tiene el cerdo (cochino) capaz de infectar a la persona. Una vez localizado en el cuerpo humano puede irse hasta el cerebro, donde el huevo del parásito comienza a crecer. Ese huevo puede provocar crisis epilépticas, lo cual es usual en los Estados Trujillo, Portuguesa, Cojedes y Lara, donde es muy frecuente la epilepsia por neurocistisercosis. Cuando nos referimos a esta enfermedad, por eso mencionaba que somos un país subdesarrollado, normalmente cuando eso se produce y los cerdos se infecten con el parásito es porque han  comido heces humanas, lo cual significa que en el medio rural no hay suficiente medios de disposición de excretas, ni higiene.  El cerdo que es procesado en los mataderos industriales no reviste problema, pues el cerdo allí es controlado y supervisado por veterinarios que analizan al animal, con técnicas diseñadas para determinar si el animal está infectado, o no, con el parásito. El factor de riesgo para contraer la enfermedad está en los cerdos que venden en las carreteras, a los cuales matan en las casas sin ningún control sanitario, por lo tanto no es factible saber si esa carne está contaminada, o, no.
 
“Al hablar de neurocistisercosis estamos diciendo que no tenemos un control sanitario adecuado del consumo de carne de cerdo y que los cerdos que se están criando están comiendo heces humanas, por lo cual significa que la gente está evacuando en la calle, en el monte, donde esos cerdos tienen acceso a las heces”, alerta Soto. Sanitariamente, significa que estamos deficientes porque, por lo menos, cada rancho, o vivienda humilde debería contar con un baño. En esos niveles la gente no cuenta ni con una vulgar letrina. Ese es un aspecto grave del subdesarrollo, con incidencia en la estadística de epilepsia.
 
Es muy difícil asegurar que han aumentado las estadísticas. Sabemos que en el mundo, en los países subdesarrollados la prevalencia de la epilepsia es de 0,8 a 1%, es decir, de cada 100 personas, una puede tener epilepsia, en cualquier momento de la vida y de cualquier tipo, o hereditaria, o adquirida. Nosotros en nuestro medio, vivimos el problema tan serio de los traumatismos craneanos por  accidentes de tránsito, o de personas asaltadas y golpeadas con objetos pesados, o los tiros, etc. Más si consideramos también que el problema de la neurocistisercosis es muy alto, si contemplamos esos dos factores, que no lo hay en USA, pero si la hay de México hacia el sur, Centroamérica y toda Latinoamérica, es decir países tropicales. En Canadá y USA no existe la enfermedad, en Europa no la conocen. La hay en África, América Latina y algunos países asiáticos, en países subdesarrollados.
 
Si consideramos esos dos factores: neurocistisercosis y trauma, nosotros creemos que en Venezuela, la prevalencia, o número de casos existentes, debe ser mayor. Al hablar de incidencia nos referimos a los casos nuevos. Por eso, pensamos que la prevalencia, o número de casos existentes en Venezuela debe ser mayor de uno, creemos que puede estar en 1,5%, o hasta 2%.

RECONOZCA A LA EPILEPSIA  

 
El diagnóstico se establece porque haya tenido 2, o más crisis, como se dijo previamente. Los ataques pueden ser con convulsiones, llamados formas convulsivas, o sin convulsiones, llamados formas no convulsivas. Dentro de las formas no convulsivas existen las denominadas “ausencias” y es donde el individuo está hablando y se desconecta brevemente, para decir “lo que pasa es que el…” luego retoma con “naturalidad” la conversación. Otro tipo de formas no convulsivas son las mioclonias, en las cuales el paciente está hablando y de repente da un brinco pequeño, como si se asustara. En las crisis  denominadas atónicas, el paciente va caminando y se cae, pero se levanta inmediatamente. En las llamadas ausencias atípicas el paciente está hablando y de repente levanta los brazos como si los fuese a flexionar e inclina el cuerpo hacia delante. Otra variedad de epilepsia hace que el paciente sólo sacuda muscularmente la mitad de la cara, o en un brazo…En otros casos, la crisis se manifiesta como si le estuviesen tocando, o le caminaran hormigas, aunque es poco frecuente. Usualmente es la mitad, o puede ser afectado un solo miembro. 
 
Algunas veces las convulsiones comienzan con un olor determinado y el paciente asegura que cada vez que percibe ese olor – que sólo él lo siente- posteriormente, tiene la convulsión. Es importante porque así nos informamos sobre la parte del cerebro donde se origina la convulsión. También oyen cosas, o pueden ser sustos, o una palpitación. Son muchas manifestaciones que podrían ser epilepsia, y decimos “podría” porque no quiere decir que todo el que tenga una palpitación tiene que ser epilepsia. Si luego de una palpitación y después viene una convulsión, posiblemente, sería, aunque nuestro único consejo es la consulta a su médico.
 
Existen las crisis parciales complejas, conocidas como epilepsia del lóbulo temporal y en ésta, el paciente también se desconecta, pero es diferente la forma en que sucede porque comienza a desconectarse de forma progresiva, siente que le va a dar algo, como un susto, eso es el aura. El aura epiléptica es lo que el paciente tiene antes del ataque, pero el aura en si ya es una crisis epiléptica simple, es un aviso llamada crisis parcial simple, a diferencia de la crisis parcial compleja en que después que tiene el aura, el paciente se desconecta y eso puede durar de 2 a 3 minutos, mientras está desconectado él tiene amnesia de lo sucedido, no recuerda absolutamente nada de lo sucedido, no sabe nada. En ese lapso de tiempo el epiléptico puede hacer cosas, tiene automatismo, tiene conducta automática y puede caminar, o ir de un sitio para otro, algunos se desvisten, otros pueden abrocharse y desabrocharse su camisa, o si están escribiendo continúan haciéndolo perseverando en el acto que realizan. 
 
Otros pueden hacer movimientos de chupeteo con la boca y otros, simplemente no hacen nada, quedan estáticos hasta que va pasando progresivamente la crisis sin dejarles ningún recuerdo en la memoria. Hubo un paciente que se desvestía y cuando una vez  sufrió la crisis dentro de un ascensor con una señora adentro, pues ella creía que se trataba de un sádico, o con una aberración sexual, por lo cual se asustó, comenzó a gritar  y acudieron unas personas para golpearlo. Luego los médicos tuvimos que declarar en un Tribunal sobre la realidad del paciente y su conducta epiléptica de comportamiento inusual. No todos los pacientes se muestran violentos y hacen cosas que ellos no recuerdan.
 
CANDIDATOS A CIRUGIA
Los pacientes epilépticos presentan una probabilidad, entre 60 a 70%, de curarse con fármacos, pues muchos de ellos se controlan con medicamentos y, eventualmente, hasta podrían curarse. Los tratamientos prolongados oscilan mínimo de 2 a 3 años interrumpidos, por lo cual los costos también se hacen elevados al ser un tratamiento de larga data. El resto de pacientes, ese 30 a 40 por ciento que no responde a ningún tipo de medicina recibirán una alternativa, como es la cirugía moderna. Si analizamos una cirugía de cerebro, el primer aspecto lógico es localizar el foco epiléptico, saber la zona donde se origina el ataque para poder resecarla.
 
El electroencefalograma convencional es la primera ayuda diagnóstica para informarnos sobre el sitio del cerebro afectado, tan importante como el  video electroencefalograma, ubicado en centros de epilepsia. Hay tres equipos en el país, uno de ellos en el Hospital Universitario de Caracas, de gran utilidad al equipo que trabaja multicéntrico y en diferentes hospitales con el objetivo de evaluar al paciente y diseñar la manera de ayudarlo.

COSTO SOCIAL DE LA EPILEPSIA  

En el Hospital Universitario de Caracas el estudio diagnóstico es totalmente gratuito, mientras que en USA puede costar $2000 diarios y hay pacientes que deben hospitalizarse de 5 a 10 días. En el hospital “Domingo Luciani”, de El Llanito hemos estado trabajando con esto y ahora, en el Instituto Médico La Floresta. Al realizar el video electroencefalograma  básicamente disminuimos la dosis de la medicina que toma el paciente para que tenga crisis convulsivas y simultáneamente, le practican el electroencefalograma las 24 horas del día, a la vez que es  grabado con una cámara de video. 
 
Cuando el paciente presenta el ataque vemos, simultáneamente, en el electroencefalograma la parte del cerebro de donde provienen las ondas para poder definir si provienen del lóbulo temporal, del lóbulo frontal, del lóbulo parietal, del lóbulo occipital y, en algunos casos, no podemos saber su procedencia,  o en otros pacientes viene de varios sitios, lo que correlacionamos con las características clínicas de la convulsión. 
Explica Soto, que “la evaluación neuropsicológica es previa a la cirugía y es realizada por psicólogos, mediante test especiales es evaluada la memoria, el estado de ánimo, si está deprimido, si tiene alguna enfermedad psiquiátrica y aparte, ese test  ayuda a definir donde se está produciendo la epilepsia, en el cerebro. No podemos dejar de lado el aporte de la resonancia nuclear magnética porque si hay una lesión visible en el cerebro, eso nos puede orientar hacia el sitio de donde viene. Si pensamos que viene del lóbulo temporal derecho y vemos que hay una lesión en ese lado, es más fácil para nosotros localizar y saber lo que vamos a resecar, o extirpar. Pero, en algunos casos resulta que la resonancia es normal y el punto donde es la verdadera cirugía de epilepsia es aquel donde la resonancia magnética no muestra lesiones, porque nosotros por medio de los síntomas del paciente, del video EG, de la neuropsicología y del electroencefalograma tenemos que ubicar al foco epiléptico para extraerlo. El preoperatorio es similar al de cualquier otra operación en cuanto a hematología, electrocardiograma, pruebas de coagulación, del SIDA.
 
¿CURACION, O CONTROL?
Una vez en la cirugía la probabilidad de curación del paciente depende de la ubicación del foco epiléptico. La cirugía que más se realiza en el mundo es del lóbulo temporal, ubicado  alrededor de los oídos, de hecho el 70 por ciento de las operaciones en el mundo son del lóbulo temporal. La probabilidad de curarse, o mejorarse, que tiene un paciente con epilepsia del lóbulo temporal, bien localizada  con los estudios mencionados, es de 70 a 80 por ciento, la cual es altísima. En caso de haberse localizado la epilepsia en el lóbulo frontal, ya la probabilidad es menor, es de 50 por ciento, aproximadamente, es decir que para los especialistas indicar una cirugía y sugerir la probabilidad de curación necesitan determinar la procedencia de los ataques y  la zona del cerebro donde se origina para poder ser precisos.
Con todo y eso, hay pacientes que no pueden ir a cirugía porque si tienen un foco epiléptico en 3 sitios del cerebro, es imposible resecarle 3 partes del cerebro; si padecen otra enfermedad, como una insuficiencia renal, o un problema serio de salud, no es prudente operarlo porque el riesgo de la operación del cerebro es muy alto en esos casos. O, si es un paciente mayor de 50 años, lo pensamos porque es más riesgosa mientras tenga más edad el paciente.
Los niños son los que tienen mejor pronóstico. De hecho, lo ideal es determinar los pacientes con epilepsia que no responde a fármacos, pacientes que entran en el 30 a 40 por ciento, que no se cura con fármacos, denominada epilepsia fármaco resistente y tratar de resolver con cirugía. Si no se puede operar por distintas causas, o puede que el paciente decida no operarse y prefiera tener ataques, ese es su derecho a correr un riesgo, pues para ellos también tenemos otras opciones.
 
Una de esas opciones, en la cual ya hemos trabajado en 5, a 6 pacientes en el Hospital “Domingo Luciani” y un paciente en la Floresta, es que los tratamos con una dieta especial, denominada cetogénica, que consiste en colocar al paciente en ayunas por dos días, sin comer absolutamente nada, e hidratado con suero, o soluciones de agua y sal. Al dejar de comer, su organismo empieza a producir cuerpos cetónicos, cuya particularidad es que al mantenerse por mucho tiempo en la sangre, al subir sus niveles, puede en algunos pacientes, disminuir, e inclusive curar la epilepsia. Tenemos en Venezuela una paciente curada de epilepsia en base a la dieta, más los medicamentos. Recuerda que estamos hablando de pacientes que con los medicamentos siguen teniendo ataques, de 10 a 30 ataques diarios, con daño cerebral importante. Tenemos una niña que luego de una encefalitis quedó con una epilepsia de control, ningún medicamento le quitaba los ataques, en un promedio de 300 a 400 convulsiones por mes, 10 convulsiones diarias. Esta paciente tiene ahora menos de una convulsión por mes, creo que en el último mes no presentó convulsiones. El tenía aproximadamente, de 400 a 500 ausencias atípicas diarias y ahora, apenas tiene de 30 a 40 al mes, tiene una reducción de 90 por ciento de las crisis de ausencias atípicas y de las convulsiones redujo casi 100 por ciento, con la diferencia de que ahora está en dieta cetogénica. Es decir que esa dieta bien indicada y seguida fielmente, puede ser una opción para pacientes no quirúrgicos.
DIETA CETOGENICA
 
Esos niños en dieta cetogénica, el 80 por ciento de sus comidas es en base de grasas. El colesterol puede subirles hasta 300 y 400, pero no es un riesgo tan severo, ni grave en los pacientes locales, pero al decir grasas no significa que se comerá un trozo de manteca de cochino, ni nada así. Comerá tocineta, aceitunas, jamón, mantequilla, crema de leche. No es que comerá pedazos de grasa. Comerá 80 por ciento de grasas y el 20 por ciento restante lo consumirá en proteínas y carbohidratos. Debe ser manejado por el epileptólogo y la nutricionista. Han de mantener estricto control en el peso, exámenes de sangre para vigilar el colesterol, observar a diario en la orina la cantidad de cuerpos cetónicos. No todos responde a la dieta y debemos dejar claro que no hay una solución única para todos los problemas, sino que individualizamos para ofrecer las diferentes alternativas. En aquellos pacientes que no se pueden operar, o en casos que la operación no resultó un beneficio, pues estamos hablando de un 70 a 80 por ciento de cura, o mejoría y siempre hay un 20 por ciento que no mejorará. Ese es un riesgo.
 
Para quienes les falló la cirugía, o no eran candidatos a cirugía, o que también falló la dieta cetogénica tenemos la alternativa del marcapasos cerebral, llamado estimulador del nervio vago. Es un aparato que se coloca en el pecho, bajo la piel, como los marcapasos cardíacos y con un cable se conecta hasta el nervio Vago izquierdo y desde allí mandamos descargas eléctricas del marcapasos al nervio y de allí van al cerebro. Esas descargas eléctricas en un porcentaje de pacientes pueden mejorarles los ataques y, por ende, la calidad de vida. 

Mientras decimos que los pacientes quirúrgicos tienen un 70 a 80 por ciento de chance de curarse, los pacientes con estimulador del nervio Vago tienen la probabilidad del 30 por ciento, no es tan alta como la cirugía, pero es una alternativa y hemos colocado 13 en Venezuela, donados por el Seguro Social y el procedimiento se ha realizado en los Servicios de Neurocirugía de los Hospitales Domingo Luciani y Vargas de Caracas. El primero que colocamos fue en agosto del 2000 y hasta diciembre del 2001 hemos colocado 13. Se colocó uno en privado porque la madre lo decidió. De esos, 11 tienen un control estupendo, 1 con un control intermedio y uno que no controló nada. Al primer paciente con el estimulador no manifestó ninguna mejoría, ni siquiera tuvo un ataque de menos, pero otros de tener 10 ataques al día se les redujo a 2 diarios. Eso es un 80 por ciento de reducción. A los pacientes con estimulador no podíamos operarlos. El marcapasos se coloca a los pacientes que no se pueden operar, o que les falló la cirugía, o en niños que les falló la dieta cetogénica. Esa era la única opción que les faltaba y con todo eso, hay un porcentaje de pacientes que no responden a nada, aunque no nos han llegado.
 
VIDA DEL EPILEPTICO
 
Si el paciente no tiene más ataques, las limitaciones son pocas. No pueden trasnocharse en exceso porque desencadena los ataques, no debe ingerir licor porque puede cortar el efecto de los medicamentos, interferir con el efecto e las medicinas y por si mismo, puede provocar ataques. Les aconsejamos que eviten riesgos como bañarse solos en el mar, o en una piscina, no es que el baño sea malo, sino que de darles un ataque nadando, se ahogará así. Esas son las limitaciones en el paciente controlado. Puede estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, vida sexual normal.
Es raro indicar cirugía en epilepsias hereditarias, la mayoría de las operadas son las adquiridas y por definición,  son no hereditarias. Después que el paciente ha pasado 3 meses sin ataques y si es confiable porque cumple con los tratamientos, no ingiere licor, puede manejar sin problema. Nuestra legislación no establece las limitaciones para conducir un epiléptico, a diferencia de USA donde lo establecen muy claro. En Venezuela eso no existe, pero aunque legalmente no se lo podemos impedir, moralmente debe entender que si va manejando y tiene una crisis epiléptica frente a una escuela matará cantidad de niños, por decir un ejemplo. Lo sensibilizamos y la mayoría lo entiende, aceptando el acuerdo porque nuestras Leyes no lo obligan a no manejar. Altos gerentes en industrias privadas, en corporaciones son epilépticos, aunque el estrés sería un desencadenante en epilepsias del lóbulo temporal, pero si está controlado su vida es normal.
 
A través de estas cirugías, luego de una precisa identificación de la lesión, de una manera precoz y sin temor al estigma, la gente debe consultar. Hay mucho por hacer para estos pacientes.
 
El paciente puede comer lo que quiera. Insistimos en los pacientes sin control y que a pesar de los fármacos, de todos los recursos que tenemos, sigue teniendo ataques. Ese  es un paciente, que desde cualquier punto de vista, no debe manejar y a nivel laboral, por existir el estigma se le limita. Lo más fácil en Venezuela para que el paciente epiléptico pierda el trabajo es que sufra una convulsión en la oficina, con lo cual automáticamente lo despiden y en la legislación laboral no contiene mecanismos para defender a ese paciente. 
 
Muchos de esos pacientes, precisamente, por no trabajar experimentan los traumático de la caída de su nivel socioeconómico y si consideramos, que aparte de eso han de gastar mucho dinero en los medicamentos, imaginamos lo que significa ese paciente para la familia y el Estado porque no puede trabajar, no puede producir y eso implica un desembolso del dinero por parte de la familia y del Estado. Al menos en el hospital “Domingo Luciani”, en El Llanito, dentro de lo posible les dan los medicamentos a los pacientes. En otros hospitales nacionales puede suceder también, pero no es la regla general. En ese caso es la familia quien debe asumir el costo de la enfermedad de ese paciente que no trabaja y amerita estudios especiales, como electroencefalograma, tomografía, resonancia magnética del cerebro, chequeos de sangre porque muchos medicamentos exigen evaluar los niveles de esa medicina en la sangre, algunas medicinas de estas pueden bajar la hemoglobina, o los glóbulos blancos, o afectar el hígado, o bajar el sodio. Eso es dinero, y es un flujo permanente para esas personas, que tienen menos ingresos. Muchos de ellos podrían presentar retardo mental, en algunos casos, o que la epilepsia es de mucho tiempo sin controlar va afectando la memoria del paciente.
 
El mayor porcentaje de pacientes con epilepsia corresponde a clases socioeconómicas sin recursos. La mayoría de los pacientes, al menos entre un 70 u 80 por ciento de ellos, son de niveles socioeconómicos bajos, con muchos trastornos psiquiátricos, tipo depresión, en esos pacientes. Se trata de una enfermedad que no debe atemorizar al paciente y a sus familiares porque en Venezuela contamos con los recursos médicos especializados y la gratuidad de atención en muchos hospitales.
 
- En noviembre pasado el doctor Herman Scholtz, del Centro Médico Docente La Trinidad, realizó una cirugía para un tipo de epilepsia llamada síndrome de Lennox-Gastaut para la cual hay una cirugía llamada callosotomía. De esta cirugía hicimos 2 en el hospital “José María Vargas”, en los últimos meses del año pasado, de los cuales uno de los pacientes logró la curación y está sin ataques 100 por ciento. El otro paciente tiene  una reducción de sus ataques diarios a 3 ó 4 ataques en un mes. Se hizo en un hospital público con todas las limitaciones existentes, lo evaluamos en el hospital del Llanito y se operó en el Hospital Vargas, sin importarnos si es Sanidad, o Junta de Beneficiencia, o si es Alcandía. Lo que nos interesa es como podemos ayudar a esa población. Recibimos pacientes de todo el país, como son estos operados: una niña de Valencia y un señor de Puerto La Cruz. La idea es que trabajamos conjuntamente con el hospital “Domingo Luciani”, el Hospital Universitario de Caracas, el Hospital José María Vargas y la clínica La Floresta. Lo importante es que evaluamos los pacientes y luego en la reunión semanal en el Hospital Universitario de Caracas discutimos los casos con asistencia de todos los médicos implicados en la evaluación del paciente para decidir el tratamiento idóneo, pero se van a hacer en los diferentes hospitales.
 
Concluye Soto, con una visión más reconfortante  para los epilépticos porque “tenemos mucho que podemos ofrecerles, como fármacos nuevos y cirugías hechas en Venezuela, sin tener que viajar al exterior. Todo lo mencionado lo encuentran en Venezuela, inclusive hemos sido formados en hospitales en el exterior, mediante postgrados en USA. El aprendizaje sigue estando afuera y los equipos vienen del exterior”.  
 
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