esosrecuerdos
 
Especial para El Universal de Venezuela
9 de agosto de 2002
 
por Eleonora Bruzual
 
Opinion
Esos recuerdos...

MI PAIS VA EMBALADO hacia un destino terrible, destino de toda tierra donde los violentos y los sociópatas mandan. Recuerdo tan claramente la de veces que traté de razonarle a muchos el porqué de mi posición opositora a Hugo Chávez y su proyecto político. La de veces que traté de que le escucharan, que captaran lo que en ningún momento este desatado ocultó: Su compromiso con ideologías sembradoras de terror, odio y muerte. 

Aún tengo tan frescas las imágenes de amigos diciéndome que lo dicho por Chávez en la Universidad de La Habana, en 1995, no tenía importancia... que una vez en el poder nada de eso sería puesto en práctica. La de ilusos que le creían factible de cambios.

Tan fresca también la impronta de brutalidad y muerte que esa madrugada y amanecer del 4 de febrero del 92 los "Héroes" juradores del Samán de Güere marcaron como adelanto de lo que eran y serían sus métodos y modos. Un poco más de 9 meses después, el 27N, el de la franela rosada y el resto de los facinerosos vuelven a mostrarnos sus garras y colmillos teñidos de sangre.

Recuerdo mi temor al ver emerger como ratas de Hamelín, a cuanto amargado, acomplejado y resentido había en esta comarca. Desde un coronel que engrapó la lengua a un soldado, hasta varias izquierdosas con veleidades de filósofas, y un deseo de cobrarse "desaires" acumulados desde quinceañeras, cuando una arrechera sorda por querer, no tener ni poder, fue ideología y el comunismo resultó más elegante que ser simplemente envidiosas, feas y mediocres. ¡Qué decir de los eternos zánganos buscando puestos y negocios sin importarles para nada este país!

Miedo a quien dice que la violencia es una expresión y no una aberración. Violencia que da dividendos y es provechosa. Temor por un país que creyó inofensivo o cómico escuchar a un vándalo, un fantasma zamorano hablar de freír cabezas... 

Hace unos días quise ir al centro de mi ciudad y me alertaron sobre los "puestos de control" de la revolución, sentí miedo nacido de una memoria que no sé si es un don o un tormento, y que me lleva a Beirut aquel 1980, cuando de una calle a otra debía identificarme frente a drusos, otra frente a maronitas, sirios o terroristas palestinos. Saltar cadáveres yaciendo como algo cotidiano; identificarme en las alcabalas de la anarquía. Veo ese Líbano de 19 religiones y un solo cementerio... Trato de recordar ¿dónde la violencia y el odio han generado felicidad?
Esos recuerdos míos hoy son presente. ¡Dios, que alguien frene la furia de estos sepultureros!
 
ebruzual@cantv.net
 
9 de agosto de 2002
 
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