entreamigos
Entre amigos de la decadencia 
[comentario a la guerra innecesaria]
Enviado por Roberto Fontanilla Roig

Palabras atribuidas a José Martí; "Es criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable". 

 
Un ex-guerrero y buena persona, me envía esta presumible reflexión atribuida al Apóstol, y quise contestarle: ¿Y cual es la guerra inevitable en estos momentos?
Te hago la pregunta para analizar las palabras atribuidas al Apóstol en el contexto que se desee aplicar. Así como la guerra evitable, por ejemplo, ¿es evitable la guerra entre venezolanos?, o ¿es inevitable la guerra entre cubanos?
 
Tengo la seguridad, sin ser un especialista en la materia, que José Martí, de seguro, algo dejo escrito sobre las guerras posibles.
 
Es ahí, con sentido práctico, pragmático y realista, donde el análisis acerca de la guerra evitable o inevitable, nos debiera reunir a cubanos y venezolanos.
 
En la Cuba de los 60, se le hizo la guerra a la tiranía que comenzaba, ahí nos vimos involucrados, una apreciable porción de la sociedad cubana, su juventud y el resto de la escala social. Hasta los días del Escambray, entrado ya el año 64, los cubanos dimos diferentes batallas. Y los que abrazamos la tesis democrática, vimos como perdíamos frente a un enemigo numéricamente superior.
 
A partir de un determinado momento de esta historia, el tiempo transcurrido, el juego de poderes internacionales, la propia estampida que dejo al país ausente de valores y combatientes y el surgir de otras generaciones de cubanos, hechos, condicionados y obligados a moldearse y alimentarse en las fuentes del marxismo y del socialismo castrista, fueron factores diversos que trabajaron en favor del opresor. No se pudo desplazar la tiranía de su espacio de poder por los métodos mas confrontacionales.
 
Ahí hubo una guerra que se perdió, aun en posesión de la razón. Y se peleó y combatió por razones tan legitimas, que hasta estos días, esas razones continuarían moralmente calificando como bueno, cualquier gesto, político o de guerra, que fuese empleado para intentar resolver "el nudo" cubano.
 
Pero el hombre tiene la cabeza sobre sus hombros, para hacerle el análisis a lo emocional e inspirativo y dejar que el sentido de la realidad haga su Presencia.
 
Es por eso que ahí, después de 43 años doblando la población a 12 millones de habitantes, con un 70% de la misma por debajo de 35 años y con todo el tiempo a favor de la tiranía, esta ya es hoy Estado, organización, represión profesional, estructura inconmovible, enramaje político obediente, cuerpo militar experimentado y control pleno de la sociedad.
 

Aun así, se producen los desprendimientos ocasionales que vemos llegar a los cayos de la Florida o los más valientes, quienes dentro de la propia Cuba, se atreven a quedarse, madurar y envejecer allí, ejerciendo un respetable papel opositor desde una óptica política ( su única posibilidad, su realismo y su sensatez), y los que desde una posición disidente, aquellos que fueron marxistas y que por maduración y realismo vivido, sentido común y patriotismo, quebraron afecto político y abandonaron la ideología.
 
La pregunta es:
¿Es para ellos posible, a 43 años de nuestra respuesta combatiente, el intentar hacer una guerra que, por obvias y practicas razones no parece factible... ... aunque las razones morales de la misma, sean justas y necesarias?-para expresarlo en el código martiano-.
 
¿Es para nosotros posible, sumados 43 años en las costillas luchadoras de los años 60, promover una guerra como inevitable, sin la menor capacidad ni posibilidad de participar en la misma  y en larga desconexión con nuestro suelo natural?
 
Aquí, y siguiendo el análisis martiano, pudiera plantearse la criminalidad que supone la promoción de una guerra imposible, o el intentar plantar el concepto de la inevitabilidad de una guerra evitable, precisamente por su imposibilidad.
 
Y porque hoy, le corresponde a la vanguardia nacional, así como fuimos nosotros los bachilleres y cubanos jóvenes de los 60, la vanguardia de nuestro minuto, conducir, dirigir, plantear y realizar la lucha posible, la gestión probable y humana, de intentar los cambios, a 43 años de una larga, absurda, tediosa e incomoda noche.
 
¿Renunciar a nuestros principios patrios, abandonar el sueño de nuestra tierra, su cultura artística, histórica, política? , dejar atrás la inquietud acerca de las cosas de nuestro país?, claro que no. Pero con los pies puestos en la realidad de hoy, con la cultura aprendida a base de frustraciones y tiempo, con el análisis en la espalda de lo que vimos y vivimos, con la disposición amplia al ejercicio de intentar entender a ese país que se nos hizo lejos, con la idea de nutrir de sueños y esperanzas conviventes - tesis para toda sociedad democrática - a esa sociedad quebrada, fraccionada, racionada, golpeada, violada, encarcelada y fusilada durante tanto y miserable tiempo, como para haber acumulado odios, resentimientos, violencia y revancha.
 
Lastima de lección si intentamos acumular en nuestro habitante, mas reservas de odio, mas inducción al resentimiento, mas inclinación a la violencia y mas necesidad de revancha, como creyendo que así se combate el mal.

Para los que recibimos jóvenes el impacto más brutal del marxismo, en su  versión castrista revolucionaria, nos resulta doloroso el haber visto pasar el tiempo. Y con él, la mejor vitalidad posible de nuestras vidas.
 
Fuimos, en todas las variedades posibles, combatientes en razón de nuestras convicciones y verdades de libertad. Nuestro país había vencido a una dictadura militar de 7 años y nos arrebataron de las manos un amanecer cubano ante un futuro democrático y promisorio. Finalmente nuestra verdad ideológica  se impuso, en una mañana alemana y ante un muro hecho pedazos, sin disparar un tiro, sin lamentar una víctima más.
 
Fuimos despojados de nuestra Patria, con toda seguridad, el activo más preciado de todo ciudadano. No importa que todo lo demás haya quedado en el camino, porque fue recuperado y algunos hasta conocieron la riqueza que no poseyeron nunca.
 
Es por ello que analizo la importante vigencia en nuestros días, de la trinchera de ideas por sobre la trinchera de piedras a las que nuestro Martí nos hace la referencia, como cauce respetable para entender y compartir con aquellos que en nuestra Patria están dando el ejemplo, marcando hito, y señalando el camino posible e histórico de la lucha política, aun y entre los entuertos de una manipulada legalidad y de un poder que juega su aberrante pesadilla de ser irrevocable y eterno, aun y entre multitudes confusas y consignas que el propio planeta ha dejado atrás.
 
Ya el comunismo es agua pasada. Quedan tal vez expresiones funestas, vocaciones de autócratas, insistencia de lo que no puede ni debe repetirse. Pero ya paso, acabo y esta siendo enterrado al mismo paso en que la sociedad lucha por humanizarse en medio de un mundo combinado entre lo productivo y lo material.
 
Y junto con ese comunismo, se van retirando también las guerras innecesarias, impresentables e imposibles. Quedaran la razón, el hombre, la capacidad, la libertad para construir.
 
Te agradezco mucho tu nota. Me ayudo mucho porque me puso a pensar y reflexionar acerca de algunos valores, que siempre resultan útiles tener presente. Y pasare copia de estas inquietudes a muchos amigos Siempre es bueno alimentar el criterio ajeno, y mejor aun para el consenso.
 
¿De Venezuela? : los venezolanos son los venezolanos. Y lo están haciendo muy bien. Tal vez, así como Chávez ya debe saber a estas alturas de su película, acerca de la imposibilidad de una caricatura de revolución en el siglo XXI, los venezolanos están desarrollando y avanzando en la posibilidad de vencer esa deformidad histórica, a través del camino institucional y democrático.
 

Oportunidad esta que no tuvimos en Cuba, porque el salto entre el Moncada y Girón, fue corto.
 
Te invito a pensar en todo ello, conocedor como eres de José Martí.
 

Roberto Fontanillas-Roig
 

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