enriquemedinagomez
 
Nuestra gratitud a
 
 
Entrevista realizada por 
Marianela Palacios
 
Fotos Sandra Bracho
 
 
Domingo 20 de julio de 2002
 
“No creo que Chávez llegue al año 2003”
 
Mientras el General Enrique Medina Gómez 
espera que el Tribunal Supremo de Justicia 
sea imparcial
El ex agregado militar en Washington se identifica con el grupo de oficiales que se pronunció el 11 de abril, “actualmente perseguidos o amenazados”, y afirma que actuaron correctamente. Niega que la FAN sea responsable de la ruptura del orden constitucional y señala a Lucas Rincón como el gran culpable
 
El oficial garantiza que la FAN no permitirá que el país entre en caos
General Medina Gómez: El mundo entero está a la espera de la decisión del TSJ
El ex agregado militar de la Embajada de Venezuela en Washington anunció que llegó el tiempo de las definiciones en este país (“las gallinas van de un lado y los gallos van del otro”). Aseguró que la Fuerza Armada no tiene vocación de gorila suramericano. Aclaró qué tipo de relación lo vincula con Isaac Pérez Recao y calificó de “ridículos e inconsistentes” los argumentos que presentó el fiscal general de la República en la audiencia contra los militares disidentes.
“Esos generales ejercen una posición formal de mando, pero no el liderazgo definitivo a la hora de concretarse la crisis ”, dice el general Enrique Medina Gómez
El país está en la calle, voluntaria y masivamente, pidiendo una sola cosa: la renuncia del Presidente. El país no aceptaría que aquí se construyan fórmulas de transición sólo para salir de Chávez”
El general de división del Ejército Enrique Medina Gómez se puso al margen de la revolución chavista desde bien temprano, en 1999, y hoy es uno de los oficiales superiores de la Fuerza Armada Nacional sobre el cual pende la espada de la justicia venezolana, porque el Ministerio Público planea solicitar un antejuicio de mérito en su contra por su participación en los sucesos del 11 de abril. Sin embargo, él se muestra confiado en el Tribunal Supremo de Justicia y repite insistentemente que, en cualquier caso, la FAN no va a permitir que este país entre en caos.
 
“Todo el país y el mundo entero, recuerde que yo mantengo relación con militares en todo el mundo, está observando las actuaciones del TSJ, está a la espera de sus decisiones. La gente está convencida de que los militares que actuamos ese día no somos delincuentes, que los delincuentes son otros. El TSJ tiene una oportunidad histórica de reivindicarse como institución imparcial y sacar al país de esta crisis. Cualquier decisión que tomen ahora dará una señal a esos 23 millones de venezolanos para que se genere confianza o, por el contrario, se profundice la desconfianza y se empuja más al país al caos”, advierte. En esta entrevista, el ex agregado militar de la embajada de Venezuela en Washington anuncia que llegó el tiempo de las definiciones en este país (“las gallinas van de un lado y los gallos van del otro”); asegura que la FAN no tiene vocación de gorila suramericano; califica de “ridículos e inconsistentes” los argumentos que presentó el fiscal general de la República en la audiencia contra los militares rebeldes y revela que Hugo Chávez no le debe a Raúl Baduel su restitución en el poder, sino a Efraín Vásquez Velazco.
 
“Yo quiero dormir tranquilo con mi conciencia y morirme en paz, por eso no fui ni voy jamás a hacerme cómplice de la destrucción de este país y de la FAN. Actué como actué porque quiero en el futuro poder verle la cara a mis hijos, mis amigos y a todos los venezolanos con la frente en alto; dudo mucho que (Lucas) Rincón, (Jorge) García Carneiro o (Jorge) García Montoya puedan hacerlo también”, enfatiza el general.
 
—¿Por qué dice que Hugo Chávez es un mito militar? —
 
Tú no eres bombero o policía sólo porque te pongas el uniforme. Tú puedes ponerte el traje de bombero, pero eso no te hace bombero. Lo que te hace bombero es tener vocación de servicio comunitario y estar consciente y dispuesto a arriesgar tu vida para salvar la de otros en caso de un incendio. El uniforme sólo es un accesorio que te identifica con un colectivo. Yo creo que ni Chávez ni el grupo que lo acompañó el 4F representan lo que es un militar, porque ellos verdaderamente no se identifican con los valores de esta profesión —la lealtad, el respeto, la subordinación, la obediencia debida, el respeto estricto a la constitución y las leyes— y no los expresan como modo de vida. Mal puede un militar respetar la constitución y las leyes dando un golpe de Estado. Por eso sostengo que Chávez, en esencia, no es militar, sino que usó la profesión militar como plataforma política. No ingresó a la academia militar para ser soldado, sino con miras a un proyecto político; eso ya lo ha admitido públicamente, hay libros que dan cuenta de eso. Su vocación nunca fue militar, sino política. 
 
—Si esto es así, ¿cómo lograron tener tanta ascendencia dentro de la FAN y no sólo concretar un fallido golpe de Estado sino incluso comprometer a tantos oficiales y soldados en su proyecto político? 
 
—Es que él logró moldear suficientemente su comportamiento, no generar sospechas, mantenerse conspirando durante más de una década, y usar el carisma de su liderazgo para hacer a otros, los más débiles y los más jóvenes sobre todo, partícipes de su proyecto. Es importante desmontar ese mito: estas personas no son militares, no comparten los valores militares. Son mercenarios, son mercaderes, son oportunistas, son políticos, pero militares no.
 
—Persiste la idea de que entre los militares venezolanos hay muchos “gorilas suramericanos” encubiertos, ansiosos de poder político y gobiernos autoritarios, ¿comparte esa creencia? 
 
—Prácticamente todo el desarrollo de este país está fundamentado sobre lo militar, eso es historia. Es cierto que las grandes decisiones políticas siempre se han colocado sobre el tema militar o sobre la espada del militar; pero a medida que ha ido perfeccionándose el estado-nación, los militares han ido colocándose en un segundo plano, y han asumido el rol que le corresponde, como institución, dentro de una sociedad moderna. Y también ha evolucionado mucho la relación FAN–sociedad: pasamos desde hace mucho tiempo de las montoneras al Ejército profesionalizado y esa profesionalización profunda es lo que justamente nos separó de la política. Ningún profesional de las armas venezolano, ningún militar verdadero, e insisto en lo de verdadero, está interesado en participar de la vida política. La FAN no tiene vocación de gorila suramericano. Y eso se demostró claramente el 11 de abril: ese día hubiese sido más fácil asumir el control del país apelando a la fuerza de las armas, pero nadie hizo eso, los generales que se negaron a aplicar el Plan Ávila hicieron justamente lo contrario, evitaron el uso de las armas. ¿Por qué? Simple y llanamente porque la convicción democrática y profesional que imperaba en la FAN lo impidió. Lo único que hicieron esos generales el 11–A fue expresar su desacuerdo a la manera como se estaba conduciendo el país, desobedecer una orden inconstitucional y, con ello, conjurar el peligro que la administración de Hugo Chávez ha significado para el país y para la institución castrense. Si hubieran hecho otra cosa, o simplemente se hubieran quedado de brazos cruzados, sin hacer nada, se hubieran convertido en cómplices.
 
—¿Y qué ha hecho usted para conjurar ese peligro? 
 
—Desde finales de 1999, yo fui objeto de una campaña de descrédito promovida por el propio Gobierno, según la cual la FAN estaba dividida en chavistas y antichavistas y yo era uno de los contrarrevolucionarios y estaba conspirando. Con eso intentaban generar una matriz de opinión en contra de quienes manifestábamos nuestra incomodidad con todas las cosas que estaban sucediendo dentro de la organización castrense: relación con la guerrilla colombiana y con Fidel Castro, politización de la FAN, Plan Bolívar, etcétera. Para conjurar esos peligros yo expresé mi descontento muchas veces, ante mis superiores y otros generales, pero jamás conspiré. El 11 de abril yo me vine de Washington para apoyar a Efraín Vásquez Velazco, porque sabía muy bien lo que estaba pasando aquí, sabía que Chávez estaba dispuesto a usar las armas contra el pueblo. Llegué al país a eso de las 7:00 pm, me trasladé en un avión privado, y es completamente falso eso de que yo me traje en ese avión las armas para el golpe. Cosa ridícula. Para esa hora, gracias a Dios, ya los comandantes de cada componente habían desacatado la aplicación del Plan Ávila y yo me fui a Fuerte Tiuna a respaldarlos. El trabajo que se hizo esa noche fue evitar que las tropas salieran a la calle y convencer a todos los comandantes de batallones que estaban allí de que mantuvieran sus tropas en los cuarteles.
 
—¿Por qué apareció su uniforme en la casa de Isaac Pérez Recao cuando ésta fue allanada? 
 
—Yo esa noche me movilicé en varios carros, uno de los carros era de Pérez Recao, y me cambié tres veces de uniforme esa misma noche. Esa ropa la llevaron al Círculo Militar, yo no saqué mis pertenencias de allí, lo hizo otra persona. Yo no regresé al círculo porque tenía información muy confiable de que los círculos bolivarianos nos estaban buscando, a mí, a (Carlos) Molina Tamayo, (Néstor) González González y (Ovidio) Poggioli, entre otros generales, para eliminarlos. Mi relación con Pérez Recao no constituye delito alguno, lo conozco a él como conozco a muchos otros venezolanos, yo tengo muchos amigos en Venezuela, eso no constituye prueba de nada, ni puede usarlo el fiscal para acusarme penalmente a mí de nada.
 
—¿Golpe de Estado o vacío de poder? 
—Vacío de poder, sin duda. Y ese vacío de poder no lo generó la actitud del cuerpo de generales que desobedeció la orden del Presidente de sacar las tropas a la calle, sino la declaración de Lucas Rincón Romero, el más nefasto ministro de la Defensa que hemos tenido, uno de los principales culpables del proceso de destrucción sistemática de la que ha sido objeto la institución castrense. Ese proceso de alguna manera ha tenido éxito, porque la división que existe en la FAN, que ha llevado a muchos oficiales a identificarse con el chavismo y considerar por encima de lo profesional lo político, nos está llevando a revertir la profesionalización de la organización. Estoy convencido de que Rincón será duramente juzgado por la historia, aún no ha pasado el tiempo suficiente para que eso pase, pero pasará. Pero volviendo a tu pregunta: considerando las consecuencias de ese vacío de poder, la FAN inicialmente apoyó el gobierno transitorio de Carmona, con miras a generar un clima de estabilidad en el país y evitar una confrontación, un mal mayor. Ahora, que a través del decreto se hayan secuestrado todos los poderes eso no puede endilgársele a la FAN; y de hecho, la postura asumida por Vásquez Velazco ese día también fue bastante clara: jamás se apoyó una ruptura del hilo constitucional. Los militares no pueden ser responsabilizados de ese desenlace político, allí se cometieron muchos errores, pero no fueron errores endilgables al cuerpo de generales.
 
—¿Qué opina sobre los argumentos que presentó el fiscal general durante la audiencia del antejuicio contra los militares rebeldes? 
 
—Son ridículos e inconsistentes. No ofreció ni una sola prueba que demostrara que hubo efectivamente una rebelión militar. Yo estoy convencido de que todo el cuerpo de generales que se pronunció el 11-A y los oficiales que hoy están siendo perseguidos o amenazados por la justicia militar o por el Ministerio Público actuamos correctamente. No fue rebelión, fue desobediencia, pero una desobediencia plenamente justificada, que incluso responde a un mandato expreso de la Constitución. Si por desobediencia tenemos que ser encarcelados, eso es otra cosa. Desde los juicios de Nuremberg para acá, en el mundo entero, ningún militar puede defenderse de una acusación por violación de derechos humanos o crímenes de guerra, apelando simplemente a la obediencia debida, por eso creo que nosotros actuamos bien y los que están actuando mal son otros. Estamos en un mundo bizarro: ¿cómo se puede entender que el fiscal general, sin alegatos sólidos, limite las libertades y lleve a juicio a unos generales que se negaron a usar la fuerza de las armas contra el pueblo, mientras una jueza libera a los responsables materiales de la masacre de El Silencio que todo el país observó disparar desde puente Llaguno?
“Ni soy golpista ni conspirador”, expresa el general Enrique Medina Gómez
—¿Usted ha sido imputado por el Ministerio Público? 
 
—No que yo sepa. Pero como ahora a uno lo imputan por cualquier cosa si no está cuadrado con esta revolución, con este arroz con mango ideológico y este proyecto ceresoliano que es rechazado por la mayor parte de la sociedad venezolana, no me extrañaría nada. Yo no soy conspirador, ni soy golpista, en primer lugar por vocación, formación y valores profesionales, pero en segundo lugar porque yo no quiero estar metido en la misma lista donde ahora están metidos Chávez y su grupo, que son los únicos golpistas de la historia contemporánea. Pero la historia también dirá que él fue uno de los fraudes políticos más grandes que ha experimentado la República. 
En 1998 todo el país apostó por un cambio porque el sistema había caducado, pero, en los últimos tres años, ese cambio no llegó. Chávez ha cumplido su papel dentro de este ciclo histórico, algún día quizás hasta le levanten una estatua, porque ha sido el gran destructor del viejo modelo de país que construyó la democracia venezolana durante más de 40 años, destructor de las instituciones y todas las estructuras deficientes y carcomidas que estaban allí, destructor incluso de las tradicionales relaciones sociales. Pero se quedó allí y no pudo cumplir las expectativas de progreso de nadie, ni de los escuálidos ni de los antiescuálidos, ni de los ricos ni de los pobres. Lo único que mantiene hipnotizado a los sectores más desposeídos con Chávez es su discurso, el pan y el circo. La única política pública de este Gobierno son los operativos; un gabinete que se maneja en función de esperanzas y buenas intenciones, en lugar de métodos de trabajo, jamás podrá sacarnos de la pobreza. Por eso ahora resulta tan urgente que un constructor reemplace a Chávez.
 
—Francisco Arias Cárdenas ha vuelto a sonar como líder de la transición ¿podría ser el constructor del que habla? 
 
—No quisiera dar mi opinión respecto a eso, que lo aclare él. Yo percibo que aquí hay bastantes juegos de por medio. Lo que sí quiero decir es que el país está en la calle, voluntaria y masivamente, pidiendo una sola cosa: la renuncia del Presidente. El país no aceptaría que aquí se construyan fórmulas de transición sólo para salir de Chávez, pero que mantengan la vigencia de este proyecto revolucionario. No aceptaría soluciones propuestas por los confabuladores que están tratando de armar eso, ni soluciones por debajo de la mesa, ni soluciones cogolléricas que negocian 4 o 5 actores políticos. Eso, en lugar de ser la solución podría ser la peor salida y podría llevarnos a la misma crisis de Argentina, de tener un gobierno hoy, dentro de 15 días otro y el mes que viene otro. Muchas personas creen que ellos son los salvadores del proceso en este momento, o se los hacen creer, pero se engañan con eso. No se trata de venderle al país un nuevo mesías, sino de montar un equipo profesional bien estructurado, con un proyecto de país que plantee soluciones a mediano y largo plazo. Sólo así se podrán resolver los problemas fundamentales que hoy nos aquejan: desempleo, pobreza, seguridad, reactivar el aparato productivo, control de los grupos paramilitares y parapoliciales y de la violencia política.
 
—¿Qué papel desempeñan los generales Jorge García Carneiro, Jorge García Montoya y Raúl Baduel dentro de la FAN este momento? 
 
—Puedo asegurarle que no ejercen ningún liderazgo, sólo ejercen posiciones formales de mando porque han sido nombrados para un cargo, pero el liderazgo interno lo han perdido porque los oficiales subalternos piensan que han desvirtuado sus funciones al ponerse al margen de su función militar y apoyar públicamente un proyecto político. Los oficiales serios tienen que saber que este estado de cosas no será indefinido, ni durará hasta el 2021, ni mucho menos. Esta organización es mucho más fuerte que el capricho de Chávez, de Baduel, de García Carneiro o de Montoya de transformarla al servicio de una parcialidad política. Dentro de la FAN, en estos momentos, esos generales son los más cuestionados de toda la organización, justamente por defender ese proyecto político. Esos generales ejercen una posición formal de mando, pero no ejercerán el liderazgo definitivo a la hora de concretarse la crisis definitiva. —Pero el país está convencido de que fue precisamente el sólido liderazgo de Baduel sobre sus tropas en Maracay lo que logró la restitución de Chávez en el poder...  
—Eso no fue así realmente. Baduel no fue realmente el salvador del Presidente, sino Efraín Vásquez Velazco. Fue el pronunciamiento de Vásquez Velazco de rechazo al decreto de Carmona y a la disolución de los poderes públicos, fue esa exigencia de respeto hacia la Constitución hecha por el comandante general del Ejército, lo que desencadenó la restitución de Chávez. 
 
—¿Terminará su mandato Hugo Chávez Frías? —
 
Yo no creo. No creo que llegue al 2021, ni al 2006, ni siquiera al 2003. El país está que explota, esto no da para más. Y para hacer frente a esto hay que armar una salida en la que participen todos los sectores. No creo que la FAN sean el único ni el principal actor en esta salida, pero sí creo que deben contribuir y contribuirán. Cualquier salida que se monte tendrá que pasar necesariamente por la participación de la institución castrense. Yo no estoy de acuerdo con esos líderes de la sociedad civil que ahora andan diciendo por allí que la FAN no tiene ningún papel que desempeñar aquí. No señor. Esta institución atraviesa una crisis tremenda a causa de todo esto, vive un conflicto interno a causa de todo esto, está fracturada a causa de todo esto, ¿cómo es eso de que los militares no tienen nada que hacer aquí o que debe permanecer al margen de las alternativas planteadas? La solución no está sólo en la FAN, pero ella también debe participar en ella, todos debemos construirla, todos los sectores, sin acuerdos secretos ni decisiones cogolléricas, todas las instituciones democráticas del país.
 
—¿Qué espera usted del TSJ? 
 
—Es precisamente una de las instituciones democráticas que mayor peso tiene en la definición del futuro del país. A través del TSJ se pueden armar algunas cosas. Les toca asumir el papel histórico que les corresponde y dejar de lado definitivamente los intereses grupales o políticos coyunturales. —Es muy probable que el tribunal avale los antejuicios de mérito contra los militares la próxima semana, ¿cómo interpretaría eso usted? —Todo el país y el mundo entero, recuerde que yo recibo información de todas partes y mantengo relación con militares en todo el mundo, está observando de manera precisa las actuaciones del TSJ, está a la espera de sus decisiones. La gente, en su gran mayoría, sabe a ciencia cierta que los delitos que el fiscal le está imputando a esos cuatro generales y almirantes son infundados. La gente está convencida de que los militares que actuamos ese día no somos delincuentes, que los delincuentes son otros y que los autores intelectuales de esos delitos son otros. El TSJ tiene en este momento en sus manos una oportunidad histórica de reivindicar el papel del tribunal como institución imparcial; en función de la decisión que tomen, el país los va a juzgar. La acusación del fiscal fue tan débil que si, a pesar de ello, los magistrados deciden abrir el antejuicio a esos militares, tendríamos que pensar que hubo presiones, que los intereses políticos se impusieron a la verdad jurídica y que esa institución no tiene interés en favorecer la búsqueda de una salida para esta crisis. Si el tribunal mismo se descarta como la institución que puede articular una salida de la crisis, ellos estarían dando un paso peligroso: el problema no es lo que ellos crean sino lo que percibe la gente. Cualquier decisión que tomen ahora dará una señal a esos 23 millones de venezolanos para que se genere confianza o se profundice la desconfianza institucional y se empuja una vez más al país al caos. Llegaron tiempos de definición, esto hay que decirlo: las gallinas tienen que estar en un lado y los gallos del otro. Aquí cada quien tiene que empezar a definirse para saber con qué contamos. El país no puede entrar en un caos y en la anarquía. Esto pueden darlo por hecho, la FAN, los militares serios e institucionales, que no están con ningún proyecto político sino con el país, no va a permitir que el país entre en caos y anarquía. 
 
—¿Cómo perfila a la FAN poschavista? 
 
—Para superar el daño que ese señor ha hecho tendrá que haber un proceso de reestructuración muy fuerte en la FAN. Sé de muchos oficiales que han dicho públicamente que están dispuestos a defender esta revolución con las armas aún después de que Chávez se vaya (piensan que él va a renunciar porque es un cobarde). A ellos les digo: en la FAN no tienen cabida los talibanes chavistas. Esa minoría no puede continuar dentro, a menos que dejen de creer en este proyecto político y en sus mesías y prueben que pueden volver a desempeñarse dentro de la organización profesionalmente y no políticamente.
 
Mujeres del Tercer Milenio, Web Magazine
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