enmiraflores
Caracas, lunes 22 de abril, 2002
 
Especial para El Universal de Venezuela
 
por Eleonora Bruzual
 
Opinion / Testimonio de una visita 
al palacio presidencial
 
Minuto a minuto se agranda el grupo en ese salón, antesala del otro del que salen generales y almirantes, y donde convergen las incógnitas de los que allí estamos: buenos y malos, inocentes o interesados, calculadores o espontáneos... Hubo de todo y dio para todo ese sueño de cambio trastocado en desastre de múltiples paternidades: civiles, militares, clérigos...  Una Venezuela distinta 
a la que marchó el día anterior.
 
Fui de esos pocos que admiten haber estado en el epicentro de los acontecimientos del 12 de abril. Narraré a mi manera, pero sin veleidades fabuladoras, los hechos que allí sucedieron y que yo vi, porque como bien expresó una vez Elena Poniatowska, una cosa es el periodismo y otra cosa es la novelística. No me propuse estar allí. El gobierno no es oscuro objeto de mis deseos, ni siquiera ese 11 de abril, cuando por azar no me fui de Chuao a Miraflores, ya que después de haber tenido que calarme a las "Estrellas de Fania" debutando cual extraña mezcla de Rosa Luxemburgo y Rubén Blades, junto a otros benditos, ensayando displicencias y desplantes, creyéndolos gestos de poder.
 
Por los muertos
Allí viví un acto coherente con lo que vendría después. Me acerqué a la "Tarima Caliente" ya que necesitaba fotos para la Revista Digital, y para un diario extranjero, fotografías de ese pueblo que estaba allí sin saber que eran ellos y sólo ellos los que tumbarían a un gobierno de ineptos, de farsantes, de desalmados. Les cuento que desde las alturas de un poder que ya comenzaban a ejercer, me ven como quien observa una chiripa sobre el mesón de la cocina. Busco explicar mi necesidad de tomar esas fotos y nadie me para... Un "Peor cuña del mismo palo" desaforado grita y levita en aquel orgasmo patriótico. Y yo, sin poder tomar las fotos... Intento con las pasionarias, y una de ellas, magnífica en su grandeza, me contesta: Noooo, tú no puedes pasar... íAquí es zona VIPí Mejor respuesta no me dan los de Pdvsa, que ahora se creen el cuento del diálogo y las rectificaciones. Unos jóvenes, iguales a los que un rato después cayeron en aras de brindar los muertos para una desgracia nacional, tratan de subirme poniendo sus manos como escalones. Mejor que no... un Tamacún vengador de la afrenta que significó osar subir al pedestal de la gloria, casi me pega, así que me resigné a no lograr mis fotografías y venirme a mi casa. Hoy, le doy gracias, quizá su arrogancia salvó mi vida.
 
Las horas transcurren, la violencia oficial cuece un guiso demoníaco, y un pueblo bonito desconoce que en breve será blanco del ataque más cobarde que podamos recordar. Paralelamente acumulo sabrosos detallitos: escuchar a uno de esos portentos analíticos que nos gastamos, decir el día anterior que es José Vicente Rangel un interlocutor democrático y válido, volviéndolo a escuchar de un otrora "arriechi", ya sentado de nalgas al ver que es mejor cuadrarse y lavar afrentas de un tiempo en el cual se ejerció un rol que hoy sería bueno cubrir de olvidos. Olvido que desean los que esa mañana soleada del 12 de abril fueron llegando de uno en uno, de dos en dos, a esa especie de "Plaza liberada" que creíamos era Miraflores.
 
Llegué antes de las 8 de la mañana, por circunstancias que más obedecen a la amistad que a la política. Me llama el general Medina Gómez, mi amigo, y me pide que vaya muy temprano, por eso pude ver el arribo de los que hoy ponen cara de "Yo no fui" ni de ir ni de ser... Tres tristes tigres llegan casi de primeros, conocen de golpes y asonadas, sonrientes buscan ser aceptados o al menos tolerados. Uno de ellos dice después en televisión que estuvo para impedir lo que sabía vendría íCómo nie! Minuto a minuto se agranda el grupo en ese salón, antesala del otro del que salen generales y almirantes, y donde convergen las incógnitas de los que allí estamos: buenos y malos, inocentes o interesados, calculadores o espontáneos... Hubo de todo y dio para todo ese sueño de cambio trastocado en desastre de múltiples paternidades: civiles, militares, clérigos... Una Venezuela distinta a la que marchó el día anterior. En palacio estaban las nulidades engreídas, los nuevos paladines y su corte de felicitadores, y también, en menor número, hombres y mujeres esperanzados que inocentes creyeron estar en buenas manos y en cabezas lúcidas.
Los figurones
 
Me encuentro con un viejo amigo: Andrés Velásquez; él y Lucas Matheus se retiran al mediodía sin estigmatizar a nadie. Se retiran sin duda conociendo ya lo que venía. En la mañana se habla de un Consejo Consultivo de 25 miembros, muchos suponemos que será plural... Van apareciendo figurones: Uno ex convergente, chávista. Un banquero revolotea pensando que si una vez se sentó con Pablo Medina y le dio explicaciones, qué importa entonces hoy en "Ese amanecer de libertad" (Espero que suene suficientemente cursi) buscar colarse nuevamente... y lo logró. La eminencia gris del "Super Decreto" cocina el gran desastre, desmentirlo es inútil, muchos hombres que sí que arriesgaron y perdieron, dan fe de ello. El constitucionalista vanidoso ahora lo niega. Para qué? De las cosas más ciertas está su autoría.
 
Dos bufones se mueven como Archivillanos de Ciudad Gótica. Uno sin genio alguno, y otro arrogante y estulto, vanidoso quizá de una genealogía forjada en bastardías de dictadores. El azar de nuevo me permitió presenciar cómo, unos días antes, uno de los almirantes le increpó: Y ustedes qué arriesgan? Ustedes que ponen 20 millones para luego sacar 2.000. Lástima de este militar que al final fue presa de esta fauna. Aparece un muchachón arrogante, sonrosado, que el pueblo nuestro definiría como "Pecho'e paloma". Le reconozco y supe cuánto daño hizo. Muchos no arriesgaron posiciones por irse a comer algo. Yo sí, y es así que hay un lapso en el cual pierdo contacto con la comedia... Vuelvo a las 2:30 de la tarde y ya hay lleno total. Es justo decir que otros se fueron: Cova, de la CTV, y la gente de AD que había llegado en la mañana. Circulo y recojo comentarios de uno y otro grupo. Oigo a un empresario, ya a buen resguardo fuera del país, de los que hoy lanzan en la hoguera a Pedro Carmona, ofrecerle su sastre a un general. No me sorprende, he oído y visto cosas peores, como leer a aquellos que capitalizaron para si informaciones nacidas del estamento militar, y hoy novelan, mienten y adaptan.
 
En estampida
íAl Salón Ayacucho! Y una estampida se sucede. El recinto se hace pequeño para tanto demócrata dispuesto a que la patria muera por ellos. Hablan relajados, contentos, muchos ya marcan la distancia que el poder requiere. Todos esperamos a los protagonistas de la gesta. Como el buen Kepchup se hacen esperar... Recuerdo cosas... "Erase un joven internacionalista a un celular pegado, érase una conversación superlativa". Imagino que para exhibirse así en el presídium, debía hablar con Dios... Pasan las horas, los nuevos personajes ni siquiera se ocuparon de traer su gente de prensa o protocolo; ministerios, embajadas, contratos eran más importantes que recordar por ejemplo que el canal del Estado permanecía como la una: solo. Era más importante para aquellos que se repartían puestos dirigentes irse a vejar a Cecilia Todd destituyéndola no sé a razón de qué derecho y nombrando a Guillermo Dávila. Pienso en todo eso y no veo diferencias entre la Fosforito y la Primerísima. Me asusta pensar que algún showman deseaba imponerse "En cadena".
 
Al fin aparece el cuadro protagónico. Recordé a la Billo's: Unos son de la Marina, otros son de la Aviación... Salen al ruedo sin saber que pronto serían pasto de banderillas y estocadas. Un ambiente de asamblea de empresarios domina. Después, no sería a Cristo a quien negarían... Pedro negado bastante más que tres veces por sus apóstoles... 
 
Eso que los conductistas llaman la pérdida de la individualidad nos dominó a todos, y a cada anuncio dimos "Hurras". Me produce una gran rabia no haber podido sortear la multitud abalanzada sobre el libro de firmas con la gula que despierta creerse que terminó ese chocante rol de opositor. Ahora tampoco mi nombre está estampado al lado de unos cuantos que da- rían bastante por borrarlo o al menos ponerle Tipp-Ex.
 
Termina lo que fue debut y despedida; consecuencia lógica de unos hechos manejados por un atajo de "Don Fulgencios" evidenciando que carecemos de un liderazgo maduro, con conciencia de modernidad, realmente democrático. Allí se evidenció lo que mil veces percibí en plazas de la libertad, coordinadoras, frentes institucionales, y otros parapetos relacionados con el ramo. Ahora nadie se responsabiliza. Como un Karma fuimos sujetos al encadenamiento de unos hechos que anunciaban el final... Saliendo, dos sesudos me piden: Tienes que escribir, esto hay que defenderlo...
 
De vuelta de El Edén, me entero de las torpezas de los "Jóvenes Maravillas". Esa misma noche, y gracias a Dios ya es parte de las hemerotecas, escribo para el Herald: "En la Embajada de Cuba, todos sitiados hoy por un pueblo enfurecido que clama justicia, pero al que es obligación impedirle que actúe como ellos. A los que si fuera necesario iré a hablarles para que no actúen como Castro y sus secuaces. Hay que sacarles, sí, pero con gallardía, con justicia, con eso que nos hace diferentes a ellos: El respeto a la condición humana."
 
Sueño de una noche...
El sueño prolonga la ilusión. El sábado temprano percibo que algo pasa. Comienza la recriminación. Muchos hábilmente marcan distancia. El "Plan de Contingencia" chavista/fidelista es puesto en marcha. La fea costumbre de descalificar al contrincante dio frutos. Se imaginaron que el otro no se defendería. Casi como un cuadro bíblico, los intereses, las ambiciones, las mediocridades de unos actores de reparto elevados a roles estelares, convirtieron a un pueblo noble, a un bravo pueblo en otro Isaac bueno, que habrá de preguntar: "Y el cordero para el Holocausto dónde está"?, desconociendo que es él mismo...
 
Un catálogo de salvadores mesiánicos aparece en TV. Al inicio del aquelarre de saqueos, vandalismo y muerte, aparece uno, vestido de amarillo, no sé si "para que no lo conocieran", diciendo venir de Petare, de Guarenas, de zonas mirandinas y donde no pasaba nada...
 
Miserias desnudas
Hasta aquí mi crónica de unos días que marcan de vergüenza nuestra historia. Un final que no merecen los caídos, no merecen los que a pecho descubierto marcharon por la libertad. De unos hechos que desnudaron miserias, que obligan a revisar y revisarnos. Que nos llevan a admitir que actuamos impulsados por conductas emocionales y no por racionales. Que tienen que llevarnos a ser más exigentes, más desconfiados, más responsables. Me dan ganas de llorar por los sueños de aquellos que escribieron graffitis en un muro de La Carlota, iluminando con velas lo que creían la conquista de un pueblo derrotando a un déspota.
 
Leo historias sesgadas a favor de intereses individuales. Veo a donde nos trajo ese protagonismo que me preocupaba y me preocupa tanto. Me adueño de un epigrama de Ernesto Cardenal, lo adapto para decir que un atajo de vivos evade culpas y responsabilidades al estigmatizar a Carmona y a los militares como únicos responsables diciendo: "Si ellos estuvieron en Miraflores, en Miraflores no había nadie más..."
 
ebruzual@cantv.net 
22 de abril de 2002

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